Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián


Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

19 diciembre, 2002

El mapa robado

Robó el mapa a un mercader con el que compartieron algunas jarras de vino en la peor taberna de la ciudad. Aprovechó la ebriedad del hombre para hurgar en los bolsillos de su chaqueta, hallando sólo aquel papel doblado. Luego supo que era un mapa mágico, que brillaba de noche y te indicaba con puntos amarillos los lugares donde había riquezas ocultas. Tras usarlo para cometer algunos robos afortunados se dirigió a un punto de la ciudad que brillaba rojo. Allí no vio nada especial, hasta que un perro rabioso le saltó encima y le mordió en el cuello, matándole.

17 diciembre, 2002

La serpiente

Me remuevo inquieto en la cama. No he debido dejarme convencer para cuidar la serpiente de mi amigo, pero no supe decirle que no. Me ha asegurado que me será sencillo: sólo tengo que darle un ratón al día y dejarla dormir. Me ha traído también una jaula con siete ratoncillos blancos, uno por cada día que piensa estar fuera. Dice que sólo tengo que coger uno, tirarlo dentro por un agujero de la parte superior, y dejar que la serpiente se lo coma vivo. Mañana toca el primero. He de tranquilizarme, y vencer el miedo a que pueda gustarme.

Monstruosidad

Llevaba meses haciéndolo sin que nadie sospechara sus atrocidades. Los sábados entraba de noche en la iglesia descolgándose desde el tejado por unas vigas de madera, abría la puerta de la sacristía, y cambiaba el vino sacramental por vino de taberna. Se arrodillaba en medio de la pequeña sala, rezando a dioses diferentes para que quitaran de aquel lugar toda la fuerza, toda la magia. El domingo por la mañana se sentaba en un banco a ver salir la gente de la iglesia, y sentía un placer cruel en la certeza de que les había condenado a todos al infierno.

13 diciembre, 2002

Construcción

El rascacielos crece y crece, cada vez más alto. Hace tiempo que se perdieron los planos originales en un incendio fortuito, y el equipo de arquitectos que lo diseñó murió en un desafortunado accidente de aviación cuando iban a asistir a una conferencia internacional sobre luz y espacios vacíos. Así que desde entonces, desprovistos de guía y supervisión, los equipos de trabajo siguen apilando piso sobre piso, en una torre ya inmensa y monstruosa. Los más desconfiados aseguran que aquello no puede proseguir indefinidamente, y que los fuertes crujidos que se escuchan son de la estructura que empieza a resentirse.

12 diciembre, 2002

Pilas de corta duración

No me quedaban pilas de recambio, así que he bajado a una tienda que hay cerca de mi casa, que abre hasta muy tarde. Allí me han explicado, muy amables, que por algún problema de suministro sólo tenían ahora pilas planas y unas pequeñas que se usan para los relojes y las calculadoras. A esas horas todas las demás tiendas de mi barrio estaban cerradas y no podía ir hasta el centro, donde siempre hay tiendas abiertas. Así pues he vuelto a casa, y me he sentado a escribir este cuento, antes de que se me acaben del todo las

10 diciembre, 2002

Motivación

Me dijeron que el nuevo trabajo sería muy motivador, me lo aseguraron repetidas veces, así que el primer día me instalé en el despacho a la espera de notar algo. A las pocas horas vi que allí tampoco tendría futuro, pues no notaba mayor motivación que la que ya es en mí habitual y notoria. Cuando me di cuenta de que me habían engañado, fui a hablar con el gerente quien, con la excusa de una reunión, no quiso recibirme. He vuelto a mi mesa, pero no pienso trabajar hasta que venga alguien y me motive, porque me lo dijeron.

08 diciembre, 2002

Lenta soledad

Me levanté y fui a despertar a mis hijos, pero sólo había uno. Le pregunté a mi mujer por nuestra hija, y me miró extrañada, mostrándome su mirada que el error era mío, que mi hija nunca existió. Al día siguiente mi mujer seguía allí, y hacíamos una buena pareja, pero nunca habíamos tenido niños. Hoy al ir a dormir la he abrazado con fuerza, y a ella le ha extrañado este súbito arrebato de cariño. Y no quiero decirle que mañana yo estaré soltero, y viviré en este mismo piso, pero más sucio, más desordenado, y muy, muy vacío.

05 diciembre, 2002

Mal sueño

Hoy he vuelto a tener la pesadilla terrible y recurrente de que en mi trabajo descubren por fin lo que yo hago y me despiden, para mi vergüenza, entre la indiferencia de mis compañeros, y el sarcasmo cruel de mis superiores. Cuando en mis sueños siento estos temores, algo en mi se esfuerza en despertar rápido, en dejar aquellas ilusiones tramposas. También hoy he abierto los ojos, y me he dado cuenta de que todo era un sueño, de que estaba en la oficina, en mi mesa, y seguro que el jefe, que se acerca, no me ha visto durmiendo.

03 diciembre, 2002

Protección de datos

Estaban muy preocupados por la privacidad de sus datos, que podían valer millones en el mercado negro, así que me contrataron para que les montara un sistema seguro, con encriptaciones fractales y recifrado dinámico, para no tener que preocuparse de que nadie les tocara los bits. Les instalé el sistema, reforcé sus canales de comunicaciones y blindé, en una palabra, sus valiosas informaciones. Les expliqué como usarlo todo y les recordé que, pese a lo sofisticado de los sistemas, siempre el punto más débil es el factor humano. Agradecieron mi trabajo y salí, tranquilamente, con mi portátil bajo el brazo.

29 noviembre, 2002

Cronopizzas

Había descubierto el secreto para viajar atrás en el tiempo, así que montó un negocio de pizzas a domicilio que hacía llegar la comida a casa un segundo después de haber hecho el pedido. A veces el motorista temporal se aceleraba demasiado y llegaba a casa con las pizzas segundos antes de la llamada. Si superado el desconcierto el cliente usaba el teléfono para hacer el encargo que ya tenía, se salvaba la situación, pero si echaba al repartidor diciendo que no había pedido nada, las distorsiones temporales hacían que en todo el barrio, durante un rato, antes fuera después.

27 noviembre, 2002

El juego de las navidades

Se reunieron muchos expertos en pedagogía y psicología evolutiva, y diseñaron el juego perfecto para los niños: nada de violencia, nada de competitividad, y mucho aprendizaje en valores. Las asociaciones de padres estuvieron encantadas, e hicieron campaña para que fuera el juguete más vendido de las navidades. Los niños que jugaban, como es muy lógico, se morían de asco, y ni aprendían ni se divertían, y acababan tirándose el tablero por la cabeza, y haciendo apuestas para ver a quien le cabían más fichas en la boca. Los padres, pobres, se miraban consternados y pensaban en qué habían hecho mal.

26 noviembre, 2002

Sueños de pago

Me pagaban por soñar. Cada noche me encontraba con ellos en un sotano húmedo y oscuro, donde bebía sus hierbas y dormía sobre un suelo alfombrado, mi mente elaborando las ficciones que, de algún modo, les nutrían. No sé qué hacían con mis sueños, pero recuerdo haber vislumbrado personas que habitaban mis ensoñaciones y se escondían tras mis fábulas y mis terrores, espectadores voraces de las mentiras que mi cerebro ideaba. Al principio tuve miedo de que me dañaran mientras dormía, pero pronto supe que sólo en sueños corría peligro, y por ello evitaba soñar con cuchillos o con hachas.

25 noviembre, 2002

El monstruo quiere vírgenes

El monstruo quiere vírgenes, le dicen. Los padres la llevan al bosque, y por el camino la hacen cantar canciones de despedida. Han de ofrecerla al monstruo para evitar que destruya sus campos y queme sus cosechas. La dejan arrodillada en la entrada de la cueva, vestida de blanco. La han enseñado a no llorar, a no mirar atrás aunque oiga a sus padres sollozar a sus espaldas, alejándose. Se van, piensa, nadie se atreve a ver al monstruo. Ella esperará allí, y cuando descubra que no hay monstruo en la cueva para llevársela, será tarde, y no sabrá volver.

22 noviembre, 2002

Bibliomancia

Había leído en alguna revista acerca de la bibliomancia, y la puso en práctica cuando tuvo una crisis matrimonial. Abrió la Biblia tres veces dejando que su vista cayera por azar sobre tres palabras. Estudiando sus relaciones y significado, encontró la mejor manera de solucionar los problemas conyugales. Viendo que la cosa funcionaba, usó también el método en su empresa, y decidió así que debía echar a la mitad de la plantilla a la calle. Aquello fue un éxito, y se forró. Usó la bibliomancia para invertir, pero por mucho que pensó no supo como relacionar “camello”, “gehena” y “aguja”.

20 noviembre, 2002

Motín

Ayer nos pusimos de acuerdo para decirle al presidente lo que opinamos sobre su estrategia. Sin callarnos nada, sin medias tintas. Lo haremos durante la reunión de cierre de inventario: antes de que empiece a hablar, le soltaremos todo lo que tenemos preparado. Lo estuvimos ensayando anoche, practicando las posibles respuestas. Consensuamos el contenido, pero costó decidir quien lo expondría. Eso nos costó más, pues sería comprometido leerle todas aquellas barbaridades sin que se lo tomara a mal. Al final decidimos que lo hiciera el jefe de contabilidad, que no había venido. Estábamos borrachos, es cierto, pero la intención era buena.

19 noviembre, 2002

Nuevas tecnologías

Nadie estaba contento con esa tecnología, pero todos querían usarla. Al principio, cuando pocos podían poseerla, fueron muchos los detractores, pero al abaratarse los precios se popularizó. Era cómodo, en efecto, usar aquellos teletransportadores de salón: marcabas el número deseado y si el otro usuario lo autorizaba te teletransportabas a su casa u oficina, dotada de un dispositivo similar. Accidentes había pocos, pero bastantes fallos de seguridad y, pese a los muchos controles de privacidad, a veces familiares indeseados se materializaban en casa por sorpresa, o llegaban por la noche hombres malos a los que no habías invitado a cenar.

18 noviembre, 2002

Miedo a dormir en sueños

En mis sueños intento no dormir nunca, por miedo a soñar también, y a no saber si estar despierto es sólo otra ficción, o si la vigilia es tenue e inexacta como la duermevela. Por eso en mis sueños, tras amarte, te abandono en una cama fría y grande, por no saber si seguiré durmiendo para siempre, más allá de otras noches y otros días, de otras vidas prestadas. Siempre despierto cansado, pero hoy no, pues soñé que dormía en tu regazo y allí soñaba también que nunca te habías ido, y despertaba igual que ahora, teniéndote a mi lado.

13 noviembre, 2002

Método científico

Mis padres no tomaban muy en serio mis aficiones científicas, y pensaban que yo experimentaba con animales para hacerles daño, disfrutando con ello. No reconocían mi método, ni valoraban los avances que realizaba. Cuando empecé a usar corrientes dejaron de bajar al sótano, pues no soportaban el olor. Yo anotaba en mis cuadernos cada progreso en mi búsqueda de un sistema para hacer revivir sus cuerpos inertes o regenerar sus mutilaciones. Pero las pruebas fracasaban siempre, hasta que descubrí el motivo: los animales no tienen alma, y eso les impide renacer. Feliz, llamé a mis padres para contarles mis conclusiones.

12 noviembre, 2002

Neuroimplantes

Para conseguir los neuroimplantes no me importó tener que fundirle los plomos a algún mediorobot. Es más, disfruté haciéndolo. Odiaba a esos seres, antes personas, y finalmente disuelta su humanidad en un revoltijo de cables y órganos eléctricos recubiertos de titanio y neopiel. Pero era consciente de que cuando tuviera los neuroimplantes iniciaría también ese descenso imparable y voluntario: querría también un corazón sin fallos, visión nocturna y telescópica, más memoria de acceso rápido, sintonizadores emocionales. Los orgánicos desprecian y odian la inhumanidad de los mediorobots, pero todos anhelan congelar su conciencia en formoles binarios y, como yo, devenir inmortales.

08 noviembre, 2002

Peluche

Cuando mi hija me dijo que su tortuga de peluche la había mordido, le dije que era una tortuga mala, y que no tenía que morder a niñas tan bonitas como ella. Di un par de azotes fingidos al muñeco de trapo, y lo puse de nuevo a los pies de la cama. Luego, para curarle el mordisco a mi hija, bese el brazo que me mostraba, con una marca roja circular como prueba del presunto ataque. Pensé que se lo habría hecho sola, con sus dientes, pero al cerrar la luz vi brillar maliciosos los ojos de la tortuga.

07 noviembre, 2002

Grandes decisiones

Llegan en coches oficiales, cargados de maletines. Se encierran en la sala y empiezan los preparativos. Sobre la mesa hay ya muchos dados de diferentes colores y número de caras, con símbolos y cifras. Para cada decisión hay que seguir complejos procedimientos, y algunas tiradas conllevan repetir el proceso desde el principio. Se apuntan resultados, se consultan tablas de decisión, se vuelven a tirar los dados. Tras muchas horas de trabajo despiertan al portavoz y le comunican las decisiones. Él convoca entonces una rueda de prensa y explica las resoluciones tomadas y los motivos, porque el portavoz tiene gran imaginación.

06 noviembre, 2002

Poderes especiales

En la última reunión de vecinos concedimos al presidente el privilegio de poder liarse a palos con cualquiera que incumpliera los estatutos de la comunidad, sobre todo si este incumplimiento pudiese implicar problemas de seguridad para la comunidad de vecinos. Las cosas mejoraron mucho: tras los primeros apaleamientos apenas nadie baja la basura fuera de horas, ni usa en sus balcones pinturas de colores no autorizados. Seguimos teniendo el problema de las músicas a todo volumen, o del excesivo olor a ajo que desprenden algunas cocinas, pero en la próxima reunión daremos al presidente una llave maestra de los pisos.

05 noviembre, 2002

Noche de difuntos

Es noche de difuntos y hoy, en la costa de la muerte, se cuentan historias junto al fuego. Sólo los locos desafiarían la niebla espesa de la noche abandonando el calor y el olor a queimada de la taberna. De la densa oscuridad del exterior surge una mujer que entra en silencio y se sienta cerca de la chimenea. Les cuenta que ella ya había estado allí, cientos de años atrás, cuando gobernaba un barco de marineros locos. Se la escucha en silencio temeroso, y el terror crece al ver hombres en las ventanas, y las espadas, y las hachas.

04 noviembre, 2002

Vida en pareja

Ella se levanta antes, para ir a trabajar. Él se hace el dormido, y espera a oír la puerta del piso cerrándose para abrirle los armarios y revolver sus cosas y papeles. Tacha nombres de hombres en cartas ya amarillas. Rasga sus medias negras y tira a la basura uno de sus pendientes azules. En el armario, le mancha algunas prendas de tinta y de aceite, y descose costuras, y se nubla su vista. Antes de salir, en un bolsillo del abrigo azul de su mujer deja un trozo de pan mascado, y en el otro una hoja de afeitar.

31 octubre, 2002

Cambiarme la memoria

Quiero comprarme una memoria nueva, recordar lugares en donde nunca he estado, rememorar tus besos, y las sonrisas que nunca me ofreciste. Quiero recuerdos que borren mis memorias antiguas, que sustituyan esos momentos huecos, de aire helado, de atardeceres solo. Quiero esta noche cambiar esta realidad turbia en la que fuimos cayendo por tu culpa, tu desamor, tu indiferencia. Cuando ya tenga la memoria nueva, todo será distinto, más bonito, te recordaré fiel y amantísima, y aunque no pueda devolverte a la vida, ya no sabré jamás cuanto he llegado a odiarte, ni recordaré que fui yo quien te mató.

30 octubre, 2002

Retenidos

Nos obligaron a permanecer sentados, advitiéndonos de las duras consecuencias de movernos o hablar con alguien. Las puertas de la sala estaban bloqueadas, y ellos se paseaban entre nosotros para controlarnos. Yo temblaba, sin poder enfocar los ojos y la mente en aquel papel con sus exigencias que nos habían puesto delante. Cuando vi que el más alto pasaba de largo y se alejaba de espaldas, aproveché el momento para mirar fugazmente a los demás. Algunos lloraban, otros, refugiados en el papel, se esforzaban por hallar sentido a la situación. Dominando mis emociones, empecé el examen por la segunda pregunta.

29 octubre, 2002

Amén

Y está escrito que llegará el día en que los razonables empezarán a hartarse, y arremeterán contra aquellos que dijeren sandeces y disparates en la plaza para cazar incautos, y les correrán a gorrazos con júbilo. No habrá piedad ni perdón para el que hablare de dioses, y de círculos en el trigo, y de carros de fuego en el cielo. Y las cuarenta plagas esperarán en fila ante la puerta de tanto botarate, sin que haya en la tierra cobijo para los que tuerzan la verdad y la maltraten, y entonces será el llanto y el rechinar de dientes.

28 octubre, 2002

Ficciones tan reales

Enloqueció, y quiso creer que todo cuanto escribía sucedía en algún lugar, que los monstruos que creaba se hacían reales en sitios lejanos, en mundos tal vez que no son éste. Creyó que si contaba historias de miedo, los horrores llenarían los días de los otros, y para evitarlo intentó escribir versos de amor, historias de buen rollo cargadas de sentimientos puros y buenas intenciones, pero las letras le fluían repletas de ambientes tenebrosos, de soledades terribles, de absurdos pegajosos y tristes. Dejó así poco a poco de escribir, hasta que dejaron de suceder cosas y el mundo se detuvo.

24 octubre, 2002

Inspectores de familia

Los inspectores municipales del Servicio de Familias llegaron a casa mientras estábamos cenando. Exigieron ver los informes de los últimos meses, con los datos detallados de a qué habíamos dedicado cada hora, cada minuto. El más alto nos recriminó que salíamos poco y, tras examinar la despensa, que tuviéramos tan pocas frutas y legumbres, que previenen el cáncer. Les parecieron fatal las habitaciones de los niños, pues el color con que habíamos pintado las paredes no era el estándar para aquel distrito. A mí me esposaron, pero mi mujer pudo quedarse con los niños hasta que llegó la asistente social.

23 octubre, 2002

Corte de pelo

De pequeño me hacían ir al barbero a cortarme el pelo. Sentado en la silla, inmovilizado con un inmenso manto azul, le sentía trastear con las tijeras junto a mi cara, realizar movimientos y cortes rápidos cerca de mi cuello, de mis orejas. Mientras pontificaba sobre fútbol, yo le miraba por el espejo que tenía al frente, le veía gesticular y hacer aspavientos, sin dejar de dar tijeretazos. Cuando cogía la navaja para retocar mi nuca, yo cerraba los ojos con fuerza, intentando no pensar que podía volverse loco justo entonces, cuando la navaja pasaba tan cerca de mi yugular.

21 octubre, 2002

Metamorfosis religiosa

Cuando se despertó, Jordi C. se había convertido en católico. Él, que hasta entonces había sido ateo militante y considerado las religiones como mitologías irracionales que lastran el progreso, había sido bendecido en sueños por el Espíritu Santo u otro pájaro similar, y sentía ahora el deseo irrefrenable de ir a misa, reprimirse los pensamientos impuros y creer en la infalibilidad papal. Sus familiares, preocupados de verle todo el día con el rosario arriba y abajo, intentaron devolverle su escepticismo original mediante la magia negra, pero a la que un vidente se le acercaba, Dios lo fulminaba con un rayo.

18 octubre, 2002

Dignidad

Me llamaron de Hollywood porque querían hacer una película con uno de mis cuentos de cien palabras, así que me compraban los derechos por una millonada. Estaban pensando en grandes estrellas como protagonistas, y una fuerte campaña mundial de marketing. Yo acepté encantado, y mientras mi mujer ya estaba pensando en ir a vivir a Beverley Hills, me volvieron a llamar. No habían recordado comentarme que debía hacer algunos cambios en la historia: no les devorarían los cocodrilos, sino que se casarían. Colgué indignado. No renunciaré a mi dignidad creativa por unos pocos millones de dólares. ¿Qué se han creído?.

17 octubre, 2002

Palabras robadas

Dábamos tan por sentado que podíamos hablar, que cuando nos robaron las palabras llegamos a creer que los ladrones tenían razón, que la culpa era nuestra. Nuestras ideas raras, nuestras opiniones peligrosas, nuestras dudas, eran lujos que la sociedad no podía permitirse en medio de la lucha, del fragor de la batalla. Ellos alzaron sus banderas y construyeron cuentos terribles con nuestras palabras, para luchar contra los relatos abominables del enemigo, ficción contra ficción, mito contra mito. Los que ya no teníamos ni voz ni símbolos debíamos limitarnos a escuchar a locos vociferantes convirtiendo nuestras ideas en trampas para idiotas.

16 octubre, 2002

Rascacielos

Vivimos en las plantas desiertas del rascacielos, en sus espacios muertos. Por las noches, cuando las oficinas están vacías, rebuscamos entre los papeles para encontrar palabras que alimenten nuestras historias. Los guardias no nos ven, tal vez porque somos rápidos y astutos, tal vez porque estamos muertos. En ocasiones nos reunimos para celebrar el hallazgo de algún dibujo hermoso garabateado en listados azules de contabilidad, o de un papel mojado de lágrimas por palabras que nunca debieron escribirse. Después cantamos versos antiguos, y recordamos con añoranza cuando el edificio era aún un esqueleto de vigas y cemento, antes del accidente.

15 octubre, 2002

Leer la prensa

Cada día lee el periódico buscando mensajes cifrados. Repasa cada texto, analiza las distancias entre las fotografías, busca sentido en los anuncios por palabras, combina los números ganadores de la lotería con las cotizaciones de la bolsa para hallar el mensaje que espera. Hoy ha encontrado una carta al director que incluye dos de las tres palabras clave, y la repasa frenéticamente en busca de la tercera, escondida tal vez entre sinónimos o palabras leídas del revés. Es ya muy tarde cuando desiste, un día más echa al fuego el diario, sabiendo que tal vez esté quemando su última oportunidad.

11 octubre, 2002

Cien palabras o no

Acabado el cuento, contó las palabras: cien, ni más ni menos. Satisfecho, lo publicó en Internet, pero pronto recibió un correo muy atento comunicándole que su última microhistoria no tenía 100 sino 103 palabras. Aunque creía haberlas contado bien, lo repitió: el lector tenía razón, pero no eran 103 sino 97 las palabras. Le añadió las tres que faltaban y, por si acaso, repitió la suma: 107. Extrañado, le pidió a su mujer que las contara: 101. La función de contar palabras de su Word daba para el cuento números negativos. Al final se hartó, y lo dejó tal cual.

10 octubre, 2002

Cámaras

En mi escalera de vecinos se decidió instalar cámaras en la entrada para descubrir quiénes tiran papeles o dan patadas a las paredes. Castigados los culpables y probada la eficacia del sistema, se acordó poner otras en la terraza para ver quién ensucia la ropa tendida de los demás, y en las escaleras, para que nadie se empuje ni insulte al cruzarse. Hoy hay reunión extraordinaria para decidir si ponemos cámaras dentro de los pisos, para evitar malos tratos domésticos o respuestas inadecuadas a las preguntas de los hijos. Yo, con tal de salir en la tele, votaré que sí.

08 octubre, 2002

Las últimas campanas

Sólo quedará ella para oír sonar las campanas cuando toquen a muerto los fantasmas. Primero no habrá flores, y cesarán los cantos. Luego morirán niños o huirán hacia un bosque donde habitan más miedos. Algunos lucharán por mantener erguidas las últimas casas, unidos contra el fuego y la ceniza amarga. Otros se esconderán, venderán familiares y amigos para salvar la piel, o aprenderán letanías arcanas para que otros horrores acudan a salvarlos. Sólo la mujer joven, expulsada del pueblo por ser bruja, podría contener esa noche las garras y los gritos, pero se quedará, cargada de odio, escuchando las campanas.

07 octubre, 2002

Canonización

En la última reunión de vecinos de la escalera, se propuso canonizar al del tercero, que además de ser el presidente es muy religioso, habla despacio, y se lleva bien con todo el mundo. Los estatutos exigen tres milagros, pero hubo acuerdo en que haber conseguido que los del ático pagaran los recibos valía por dos, así que si contábamos la vez que la abuelita del quinto se cayó escaleras abajo dos pisos sin matarse, la santificación estaba cantada. Era tal la unanimidad, que no hubiera hecho falta que aquellos hombres enormes con gafas oscuras hubieran asistido a la asamblea.

03 octubre, 2002

La mayor de las banderas

El emperador pensó que lo mejor que podía hacer para que sus súbditos fueran felices era izar, en la plaza mayor, la mayor de las banderas. Era tan bonito ver ondear los colores patrios, las bayonetas brillar al sol, respirar el olor a pólvora de las salvas ceremoniales... Los ciudadanos olvidaron cuitas y diferencias y, viendo la gigantesca bandera, se sintieron orgullosos de pertenecer al imperio que la tenía más grande. Donde antes había odio se instaló el amor, el miedo desapareció de los corazones. El emperador, orgulloso y feliz, pensó que también sería bonito soltar ratas entre la gente.

02 octubre, 2002

Búsqueda

Cuando era pequeño recortó una foto de una revista donde aparecía una humilde casa encalada, con las paredes cubiertas de flores, en algún lugar no identificado. Por una de esas compulsiones que animan el espíritu humano, dedicó sus años a buscar aquella casa, a dar con pistas que le permitieran localizarla. Recorrió así muchos países, y mostró la foto, ya amarilla, a cuantos se cruzaban en su camino. Un día alguien le llamó por teléfono para decirle que la había visto. Temeroso de perder lo que daba sentido a su vida, colgó antes de que aquél pudiera decirle su ubicación.

01 octubre, 2002

Bloqueo

No es el simple y habitual bloqueo del escritor. Ponerse ante el papel con la pluma en posición de escribir le desencadena toda una serie de reacciones adversas en el organismo, palpitaciones, nauseas y, por encima de todo, un miedo indefinido pero muy presente. Las primeras palabras surgen fluidas, hasta que empieza a difuminarse el aire, hasta que suenan las paredes, hasta que el suelo parece fundirse bajo sus pies y retumban en su cabeza las voces antiguas. Entonces, al lado de las palabras, dibuja el pentáculo y anota los nombres de todos los demonios, a los que pronto controlará.

28 septiembre, 2002

Las reglas del juego

El juego consiste en averiguar las reglas que lo rigen. Los jugadores vagan en grupo durante días por las calles, hasta que alguien aparece de repente, rodeado de cámaras y micrófonos, y agrede a uno de ellos, y da dinero a otro, y a un tercero le escupe y le dice palabras bonitas. Cuando se han ido los gritos y los focos los jugadores se miran con recelo y buscan una señal que de pistas del orden. El que tiene el dinero empieza a tener miedo, aunque no sabe si las reglas lo permiten. Después, mientras estén durmiendo, algunos morirán.

27 septiembre, 2002

Shock

Desperté tumbado en el suelo de la cafetería, bañado en sangre que creía mía pese a no sentir dolor. Luego vi los cuerpos tendidos, los impactos de bala. Me incorporé despacio, confundido, y vi que los clientes y los camareros estaban muertos, y el miedo y el asco se mezclaron con la alegría de pensar que yo me había salvado, echado bajo la mesa, donde me habrían dado por muerto. Absorto en el horror, aturdido, oía las sirenas cada vez más cerca, preguntándome quién podía hacer una cosa así, hasta que me percaté de que aun llevaba colgado el subfusil.

26 septiembre, 2002

Puerta cerrada

Papá siempre nos dice a mi hermana y a mi que podemos jugar por toda la casa, pero que nunca nos acerquemos a la última habitación del pasillo de arriba, y un día se puso furioso, me pegó porque me vio con la oreja pegada a la puerta, pero cuando mi papá duerme recorremos despacio el pasillo y nos agachamos para ver la luz, y esperamos a que se oiga otra vez esa voz rara que susurra, que nos recuerda a la de mamá, pero no puede ser mamá porque papá nos dijo que Dios se la llevó al cielo.

25 septiembre, 2002

Novela perdida

Cuando acabó la novela cometió un error informático y perdió el fichero que la contenía. Desesperado, sin copias de seguridad, intentó recuperar la información rebuscando inútilmente en las entrañas del ordenador. Al darse cuenta de que el daño era irreparable, sintió que le habían robado todo el tiempo que dedicó a crearla. Tardó mucho en sobreponerse, pensaba que nunca volvería a escribir, pero los fantasmas de su novela inexistente le llenaban las noches de sueños turbios, así que finalmente decidió rehacerla. Ahora los personajes eran más amargos, más cínicos y desesperados, y la amante del protagonista no sobrevivía al accidente.

24 septiembre, 2002

Invitación al zoo

Tenía una invitación para un acto en el zoo, donde no iba desde pequeño. Al entrar le indicaron el lugar sobre un plano. Localizó la puerta de acceso y se extrañó de ver el interior tan oscuro. Se trataría, supuso, de algún acuario, o de aves nocturnas. Siguió por el pasillo, abrió la puerta del fondo, y cuando se cerró tras de sí vio por fin las rejas, y la gente al otro lado, riéndose de él y tirándole cacahuetes. No llegó a comprender que era el invitado de excepción del martes, cuando dejan entrar a ver comer al tigre.

20 septiembre, 2002

Virtualidad real

Llevaban algo más de un año casados cuando recibieron una carta del Ayuntamiento en la que se les comunicaba que uno de los dos no era real. Les invitaban a pasarse por el laboratorio municipal de su barrio donde, tras una breve comprobación, les indicarían quién era auténtico y quién una ficción virtual. Dudaron sobre si acudir o dejar que su amor continuara más allá de tecnicismos. Pero, movidos por el civismo y el miedo a la desobediencia, se sometieron a las pruebas. Hoy uno de ellos vive solo, y el otro está cautivo digitalmente en un disco de ordenador.

19 septiembre, 2002

Localización por satelite

Me compré un sistema de posicionamiento por satélite, un GPS de andar por casa, para estar constantemente localizable. Mi mujer, conectándose a Internet desde el salón, puede saber si estoy en la cocina, en el balcón, o acercándome por el pasillo. También puede mandarme entonces un mensaje al móvil, con mis coordenadas, para que yo mismo sepa dónde estoy en ese momento. Por la noche ella discute sobre la utilidad de las nuevas tecnologías, y tengo que recordarle aquella vez en que tardó varios días en descubrirme oculto dentro de un armario empotrado, mientras que ahora lo haría en minutos.

18 septiembre, 2002

La estación

Hacía años que por aquellas vías no circulaba el ferrocarril, pero la gente del pueblo seguía acudiendo a la estación, cargados de maletas e ilusiones, esperando en vano durante horas o días, hasta que el hastío y la necesidad les hacían volver a sus casas, avergonzados de sí mismos por su infantil esperanza. Un día la gente del pueblo asumió la realidad, y se armaron de picos y palancas para derribar la estación. Esa noche el pueblo enloqueció, y todos festejaron el derribo sobre los escombros y los raíles retorcidos. Mientras el alcalde leía un discurso oyeron acercarse el tren.

17 septiembre, 2002

Nuestro enemigo el panadero

La reunión de vecinos se convocó de urgencia para mostrarnos que el panadero era nuestro enemigo. Dijeron que su sonrisa afable ocultaba un monstruo; que, si quería, podía envenenar los pasteles de cumpleaños y los bombones que se regalan los enamorados, un horror al que ningún vecino quería arriesgarse. Él no asistió a la reunión, pero quienes intentaron defenderlo o pidieron ver las pruebas tuvieron que salir entre abucheos y algún golpe. Restablecido el consenso, nos describieron crudamente cuanto tarda en morir un niño envenenado, y mientras crecía en nosotros el miedo y la rabia, empezaron a repartir las hoces.

16 septiembre, 2002

Despertar

Se siente descansado, tanto tiempo dormido tras el accidente que recuerda nada más despertar, imágenes de hierro y humo, el golpe y el olvido, tres años desaparecidos respirando por tubos y motores, sin que los médicos pensaran jamás que fuera posible aquella resurrección, nunca pudieron imaginar que tras quitar las máquinas y mostrar líneas planas sus constantes vitales, consiguiera revivir, y por eso certificaron su muerte, por eso él ahora se da un golpe en la cabeza al incorporarse, y entiende que todo esté tan oscuro y el aire sea denso, comprende que ha despertado tarde, tan hondo, tan abajo.

12 septiembre, 2002

La planta

Compró la planta porque le gustó su tronco grueso y retorcido, sus flores negras, y porque nunca había visto una igual. La puso en el salón. Esa misma noche, mientras dormía, empezaron a salir los gusanos, pequeños e incontables, por las grietas del tallo. Por la mañana, al levantarse, no percibió nada extraño, pues estaban ocultos bajo armarios o en las rendijas que quedan entre los muebles. Mientras estaba en la oficina, fueron muriendo por todos los rincones de la casa, semillas ahora de otras plantas o insectos o seres aun sin nombre donde crecerían más gusanos, pequeños e incontables.

11 septiembre, 2002

Consejos paranormales

Una vidente me aseguró, tras examinarme el aura, que en mi casa habitaban monstruos. Sin darme más detalles, me quiso vender unas velas para ahuyentarlos, hechas con cera y alas de mosca. Obviamente hice caso omiso de sus consejos, y volví a casa dispuesto a descubrir por mi mismo a los presuntos monstruos. Yo no creo en presencias espectrales, y en mi piso, lo comprobé bien, no había nadie más. Así que aquella bruja debía referirse a las cucarachas que, aunque de considerable tamaño y movilidad, viven conmigo en tranquila armonía, y así seguirá siendo pese a la magia negra.

10 septiembre, 2002

Cuento cifrado

Este cuento contiene un mensaje cifrado, aunque en apariencia repite la eterna historia de guerras, viajes y búsquedas. Un soldado huye de su ciudad cuando está a punto de caer en manos enemigas. Desde la segura lejanía, ve arder la ciudad, y oye gritos de mujeres que no han podido irse. Se da cuenta entonces de que esos gritos y esas llamas lo perseguirán siempre. Para olvidarlas, busca en las tabernas vinos fuertes y mujeres fáciles. Un día encuentra a un anciano al que no reconoce, aunque es él mismo. El viejo le da este cuento para que lo descifre.

07 septiembre, 2002

Mal negocio

Vendió su alma al diablo a cambio de cuatro baratijas, y cuando se dio cuenta del mal negocio que había hecho fue a reclamarla, pues le habían asegurado que tenía 15 días de plazo si no quedaba satisfecho con la transacción. En las oficinas le pidieron el recibo, y él tuvo que explicarles que se trataba de un contrato oral, sin papeles de por medio. Sin recibo, le dijeron tras escucharle, no hay devolución. Desanimado, nunca mejor dicho, pidió la hoja de reclamaciones y se despachó a gusto. Al salir a la calle, sintió el impulso de matar a alguien.

06 septiembre, 2002

Niebla

Es la ciudad más contaminada. La gente sale a la calle con lamparillas, para no chocar unos con otros entre la densa oscuridad. Ya no hay escaparates en las tiendas, pues nadie puede verlos. Los coches vagan perdidos, proclamando su desolación a bocinazos, motores fantasmales en un laberinto de asfalto y hierro, oculto entre la niebla de carbón y alquitrán. Muchos se pierden en el humo espeso, y se cuenta que vagan eternamente por calles lóbregas. Los niños, sin embargo, se mueven entre las tinieblas con naturalidad, juegan en los parques, y por las risas saben donde están los demás.

04 septiembre, 2002

Máquina de bebidas

Desde que han instalado la nueva máquina de bebidas, la gente de mi oficina está muy contenta. Era una reivindicación antigua, tener un espacio donde poder sacar un café o un té mientras uno se toma un pequeño receso del trabajo. Sin embargo, creo que tanta alegría no es normal: han dejado de criticar las decisiones de los jefes, hacen horas extras sin que se las paguen, y asumen los objetivos estratégicos de la empresa con entusiasmo, aun cuando éstos sean disparates irrealizables. Por si acaso, he decidido no usar la máquina, e intentaré descubrir qué le añaden al café.

03 septiembre, 2002

Juegos infantiles

Encontró a las niñas cuando ya llevaba rato perdido. Un atajo mal elegido y un pinchazo inoportuno le habían dejado desorientado y confuso en medio de una carretera medio abandonada. Tiempo atrás habían circulado por allí camiones que conducían a la antigua mina de carbón. La vegetación era densa y oscura a causa del polvo y del hollín. Se extraño de que las niñas jugaran solas en el bosque, y a esa hora. Les preguntó amablemente por un teléfono desde donde llamar, pero ellas prefirieron quedarse jugando con él, a atarlo, a pincharlo, a esconderlo para que nadie lo encontrara.

01 septiembre, 2002

Muerte en el balcón

Una paloma fue a morir a su balcón. La descubrió de noche, y aunque sabía que no había motivo para el miedo, la presencia de la muerte en su terraza le producía un desasosiego del que no podía liberarse. Intentó ahuyentarla, pero no se movía del rincón, agitando apenas la cabeza ante sus vanos esfuerzos por asustarla. Cerró entonces el balcón, y echó las cortinas. Mañana recogería su cuerpo inerte para echarlo a la basura, eso era todo, podía ir a dormir tranquilo. Apartó las cortinas una vez más. La paloma, con los ojos cerrados, aun temblaba. Dentro, él también.

30 agosto, 2002

Cinco minutos

Cinco minutos antes de tu muerte tan sólo te quedarán cinco minutos de vida. Tal vez lo ignores y creas que verás el partido entero, o que llegarás sano y salvo a tu destino. O puede que los apures, que sepas su valor y su misterio, que la cuenta atrás no te sea ajena, aunque la temas, o la desees, o tal vez esperes que alguien llegue a tiempo de contarte que todo era una broma, que no hay tiempos fijados, ni reglas, ni guiones escritos. Y si has creído en hadas, las sentirás bailar alrededor. Cinco minutos, tanto tiempo.

27 agosto, 2002

Reflejos

No me atrevo a comentarlo con mi mujer, pero cada vez que en casa paso por delante de un espejo, veo allí reflejadas personas que corren a esconderse cuando las miro. Primero eran presencias fugaces, a las que pillaba desprevenidas, pero lo suficientemente nítidas como para hacerme dudar de mi cordura. Ahora sé que existen, que son reales, que habitan nuestra casa invertida, usan nuestras cosas reflejadas y leen libros escritos del revés. Son tímidos, pero de un tiempo a esta parte me han cogido confianza y cada mañana rodean mi imagen en el espejo para ver cómo me afeito.

26 agosto, 2002

Extraño encuentro

La niña tuvo que acostumbrar sus ojos a la oscuridad antes de verle sentado a la mesa, agitándose inquieto en la silla, jugando compulsivamente con un tenedor. Ella avanzó despacio y tomó asiento también, temiendo que aquel hombre oliera su miedo, oyera los latidos descontrolados de su pequeño corazón. En el suelo, entre restos de comida y desperdicios, una pequeña jaula con una liebre dentro, removiéndose desesperada en aquel pequeño espacio. El hombre, que llevaba un sombrero verde estrafalario, reía absurdamente, se murmuraba cosas a si mismo, y agitaba con furia los cubiertos. Alicia, aterrada, empezó a servir el té.

24 agosto, 2002

Amor

En la mirada que la recorre hay amor, y cuando con los dedos acaricia su cabello rubio desearía congelar ese instante sintiéndola tan cerca, atrapar cada curva de su silueta, cada matiz de su piel suavísima. Acerca sus labios a los de ella, y quiere demorar el momento del beso mirando ese rostro sereno que le aviva el deseo y la abraza y la hace suya, queriéndola más allá del frío de su piel y del olor inevitable, siempre igual, imposible mantenerlas así, tan calladas, y deberá trabajar en el jardín y volver a la ciudad buscando a su amor.

23 agosto, 2002

Prisionero en cuerpo ajeno

Estaba encerrado en un cuerpo que no era el suyo, en una persona gris a la que no le gustaba la comida picante, ni el riesgo, alguien que se ocultaba en casa cuando llovía y que nunca exploraba la ciudad de noche. Se sentía prisionero de ese vivir apático, de ese hombre temeroso tan distinto de él. Soñaba con que un día alguien rompería aquella magia negra y se vería libre para ser él mismo. Con el tiempo descubrió que no había prisión ni encantamiento, pero ya era demasiado tarde: tenía un trabajo estable y ya había pedido una hipoteca.

22 agosto, 2002

El vientre de la ciudad

Viven monstruos terribles en los túneles de la ciudad, seres sin luz ni corazón que se alimentan de ratas, gatos y mendigos. Para cazar a estas bestias, una virgen armada con una daga corta entra sola de noche en las alcantarillas, mientras la ciudad reza por ella. Tras recorrer colectores y escalas, se hace un corte en la palma y deja que su sangre caiga al agua. Cierra los ojos, hasta que siente un aliento húmedo en la nuca y algo como una garra acariciando su muslo. Entonces sus manos aferran el cuchillo, y hace lo que tiene que hacer.

Dios a votación

El pueblo se reunió en asamblea para encargar un dios hecho a medida. Se votaron los atributos teológicos principales. Hubo amplio acuerdo respecto a la omnipotencia, indispensable para que su nuevo dios pudiera hablar de tú a tú con dioses de pueblos vecinos. Algunos sugirieron que fuera una característica desactivable, para evitar que las previsibles iras divinas tuvieran consecuencias funestas. La omnisciencia despertó menos apoyos, pues el pueblo era muy celoso de sus secretos e intimidades, así que se restringió estableciendo garantías jurídicas. El don de la ubicuidad fue descartado: se le asignó a Dios un despachito en la sacristía.

21 agosto, 2002

Nominación

El presidente de la escalera me comunicó que había sido nominado para el Premio al Peor Vecino, en dura competencia con el del ático, que siempre baja basuras putrefactas en el ascensor y lo deja apestoso, y con la pareja de moldavos del tercero a quienes algunos envidiosos reprochan un exceso de decibelios en sus expansiones amorosas a horas avanzadas. Me ilusionó mucho la nominación, pero luego me invadió la convicción intima de que ni mis insultos desde el balcón a los transeúntes, ni mis frecuentes bromas en la escalera con pieles de plátano, serían considerados méritos suficientes para ganar.

20 agosto, 2002

Fantasmas de biblioteca

Los espíritus se manifiestan en las casas con signos sutiles y ominosos, manchas de sangre en las alfombras o puertas rechinando de noche. Luego se animan y empiezan a mover muebles y tirar jarrones. En ocasiones incluso llegan a las manos, ectoplásmicamente hablando, con los moradores. Pero en mi casa los fantasmas sólo actúan en los libros de mi biblioteca: cambian los finales, hacen comportarse a los personajes de las novelas de modo insospechado, o trastocan nombres, adjetivos y adverbios para ponerlo todo patas arriba. Yo ya no uso mis libros de recetas desde que un día casi me enveneno.

19 agosto, 2002

Relevo en la investigación

Al inspector Guzmán no le ha gustado que le apartaran del caso. Durante seis años ha estado coordinando la investigación, clasificando cada pista, cada hipótesis, cada detalle de cada una de las once muertes de chicas altas y rubias. Pero tras los últimos crímenes sus superiores necesitan resultados, y ahora, presionados por la prensa, van a sustituirle por algún chavalillo de academia con métodos modernos y asesorado por expertos extranjeros. Es por todo esto que Guzmán pasea triste, y aunque sabe que a partir de ahora será más difícil, se decide a seguir a una chica rubia que anda sola.

18 agosto, 2002

Consejos

La gente siempre busca mis consejos para temas de amor, trabajo, familia y dudas existenciales en general. Yo sólo digo disparates y majaderías, pero parecen no darse cuenta, y siempre acaban muy reconfortados y convencidos sobre lo que tienen que hacer. Aunque casi ni escucho sus rollos sobre sentimientos y angustias, cuando noto por el tono de su voz que buscan aprobación o rechazo, suelto lo primero que se me ocurre, con tono reflexivo, irónico, indignado o misterioso, según cómo me dé. Y si acaban pidiendo concreciones concretas, pues se las doy, y si no les gusta que no vuelvan.

16 agosto, 2002

Payasos

Antes no me gustaban los payasos, me angustiaban sus muecas, su andar torpe, ese maquillaje pavoroso en los ojos y las bocas sobre un blanco mortecino. Nunca lo conté por no parecer cobarde, y para mi décimo cumpleaños me llevaron al circo en primera fila. Pronto los payasos rodearon la pista tirando agua al público. Antes de que me diera cuenta un horrible círculo de caras gritonas y narices rojas me rodeaba, me agarraba. Lo último que vi fue a mis padres riendo, antes de que me llevaran dentro, me pintaran la cara, y me convirtieran en uno de ellos.

13 agosto, 2002

Atasco

Pensaron al principio que se trataría de algún accidente algunos kilómetros más adelante, la única explicación de una retención en la autopista que duraba ya más de dos horas. Quienes tenían aire acondicionado en sus coches se refugiaban allí e intentaban relajarse y pasar el tiempo escuchando música. Otros habían salido y hablaban en corrillos con los ocupantes de los otros vehículos. Cuando se oyó llegar a los helicópteros todos pensaron que se trataba de una actuación para solucionar el atasco, así que los disparos y las explosiones les cogieron desprevenidos y tardaron en comprender que ellos eran el objetivo.

Videoclub de barrio

Siempre me dejaba aconsejar por el dueño del videoclub, que cada vez me recomendaba películas más raras: cosas checas experimentales, ficciones documentales sobre el subdesarrollo urbano, o extrañas narraciones visuales donde no pasaba nada durante minutos hasta que de repente irrumpía en pantalla un gallo desplumado, cosas muy extrañas, ya digo. Me sabía mal no hacerle caso, pero llegó un momento en que aquello se hizo aborrecible, así que un día le insinué que, por una vez, escogería una película de polis, con mucha acción, tiros y explosiones. No me dijo nada, pero vi cómo anotaba algo en mi ficha.

12 agosto, 2002

Casa de muñecas

Le regalé a mi mujer una casa de muñecas, su sueño de siempre. Era una casa victoriana de tres pisos más buhardilla, además de galería y terraza. Mi mujer la decoró con esmero, y dotó de nombre y de pasado a los muñecos: Don Cosme, Dorothy, los niños... Jugábamos juntos a inventarnos historias, locamente repletas de amores, riñas y traiciones. Pero un día malhadado le regalé un muñeco fantasma para la casa, una ocurrencia que parecía divertida. Desde entonces Don Cosme ha empeorado del corazón, y dice oir gemidos y cadenas, aunque el resto de la familia no le cree.

09 agosto, 2002

Miniatura gigantesca

Aquélla era una miniatura gigantesca. Seis metros de largo por dos de alto, repleta de detalles minúsculos, cada centímetro cuadrado mostraba paisajes o caras o detalles de cocinas rurales a la luz de la tarde. Había castillos, ríos, guerras, multitudes donde cada rostro era mostrado con precisa minuciosidad. Pero, como en las paradojas geométricas, cada figura o forma mutaba y era también lo más opuesto, según cómo se mirase. La gente examinaba aquella inmensidad inabarcable, aquel aleph densísimo, buscando su propio rostro o el de un ser querido. Y si lo hallaban nunca más podían volver a dar con él.

08 agosto, 2002

Plagio

Descubrí que hay alguien en Internet que copia mis cuentos. En cuanto publico uno nuevo, mi imitador crea una réplica del mismo en su propia página web. Pero, para mi vergüenza, cada uno de sus cuentos es cien veces mejor que los míos. Donde yo apenas tengo el germen de una idea, él la presenta desarrollada con una inteligencia y un talento que yo sólo puedo envidiar. Plagia mis cuentos, es verdad, pero no me atrevo a denunciarle, ni siquiera a ponerme en contacto con él, pues temo descubrir que su vida sea también una versión mejorada de la mía.

04 agosto, 2002

Inquietud

Era una pensión de mala muerte, lo único que pude conseguir en la ciudad. La habitación estaba en un piso alto, y mi cama daba a un ventanal sin protecciones al que me dio vértigo asomarme. Estaba cansado, pero no podía dejar de pensar en que, si me dormía, tal vez me acercara sonámbulo a la ventana y acabara muerto allá abajo, sin darme cuenta. Aunque hacía calor, intenté cerrarlo, pero las juntas no encajaban bien y sólo pude entornarlo. El sueño me venció, y no pude volver a despertar, aunque sentía el ventanal abierto, arriba, y el suelo acercarse.

02 agosto, 2002

Historias de carretera (1)

Tardó en asimilar lo que había visto mientras adelantaba al camión de ganado: manos humanas aferradas a los pequeños barrotes, brazos entre brazos agitándose para buscar aire o pedir auxilio. Y, lo más terrible, ojos tristes y temerosos brillando en la oscuridad entre las rendijas de los tablones de madera. Cuando el camión tomó un camino lateral, dio la vuelta y le siguió sin ser visto, hasta una mina abandonada. Estaba seguro de que se trataría de inmigrantes ilegales, mano de obra barata, hasta que oyó los cánticos del círculo de personas que esperaban ritualmente alrededor de un gran pozo.

19 julio, 2002

Cuadernos de sabiduría

Está solo en la gran sala oscura, un laberinto de estanterías llenas de papeles manuscritos; cajones abarrotados de tarjetas de cartón con tachones y subrayados; altísimos ficheros que parecen vomitar papeles descoloridos. Lleva años viniendo cada día, incluso durante las fiestas solares, que duran semanas, y ya no nota el olor húmedo a moho y orín de rata que enrarece el ambiente. Busca anotaciones antiguas, fechas de batallas que nadie conoce, ascendencias gloriosas o infames. Luego, por la noche, apunta cada descubrimiento en cuadernos amarillos que, cuando ha llenado, guarda y colecciona. Y no deja nunca que nadie los lea.

18 julio, 2002

Vida de pueblo

Nos acogieron bien cuando mi mujer y yo fuimos a vivir allí. La gente de pueblos pequeños de montaña, aunque pueden parecer hoscos y cerrados, saben de la importancia de la hospitalidad. Habíamos comprado la casa hacía poco, cuando el anterior propietario, ya anciano, murió. Yo escribía mi novela, ella su tesis. Cada tarde nos venían a ver, y nos traían pasteles hechos con hierbas de la zona. Por la mañana, encontrábamos ante la puerta leche y miel. Fuimos cambiando sin darnos cuenta. Mi novela ha muerto, ella dejó el doctorado. Ahora preparamos madalenas con hierbas para los nuevos vecinos.

17 julio, 2002

El granjero

Desde que mató a su propio hijo en una discusión, todas las patatas que recoge del huerto donde lo enterró sangran al ser cortadas, y las frutas de los arboles del huerto revientan de rojo al ser mordidas. Desde la granja, por la noche, se oyen venir del huerto ecos de las canciones obscenas que su hijo gritaba cuando volvía borracho por la noche o, a veces, se escuchan tristes sollozos. El granjero no va a rendirse, ni a abandonar su casa, aunque tenga que hacer todo el trabajo solo, sin hijo, sin mujer, los dos juntos bajo el huerto.

16 julio, 2002

El lugar donde vivo

No hay calles, donde vivo. Sólo un bloque de casas, repleto de escaleras y pasillos, y ascensores que llevan a más pasillos y escaleras. Nadie conoce la salida, ni creo que la haya. Hay vecinos que llevan años empeñados en encontrar el portal de la calle. Exploran, hacen mapas, numeran las puertas, y pintan las escaleras por donde han pasado de colores vivos, para no recorrerlas de nuevo por error. Otros, en cambio, incrédulos o indiferentes, se encierran en sus casas a ver películas, y sólo salen para ir de compras o a cenar a las galerías del piso rojo.

15 julio, 2002

Premio literario

Escribí un cuento minúsculo y lo mandé a un concurso. Una semana después me notificaron que había ganado, y que me mandaban por mensajero una piruleta con mi nombre grabado en el palo. Me hizo muchísima ilusión, pues nunca había ganado nada, pero tras dejarme la piruleta en casa, el mensajero tuvo un accidente en la esquina y murió. Quedé afectadísimo por la tragedia: si nunca hubiera tenido la idea absurda de escribir aquella ridiculez, aquel chaval estaría vivo. Mientras le daba vueltas al tema, me comí la piruleta y enmarqué el palo, porque una cosa no quita la otra.

12 julio, 2002

Problemas de memoria

Compré a muy buen precio la expansión de memoria. Había pertenecido a un catedrático de Historia Antigua que, cuando se jubiló, dejó de necesitarla para dar clases, y prefería en cambio algo de dinero en efectivo. Por supuesto, traficar con memorias de segunda mano está muy prohibido. No me importaba. Tras implantármela en el zócalo de la nuca, empecé a recordar listas de reyes antiguos e historias de batallas entre religiones, y apenas me quedaba espacio para mis planes de aprenderme la agenda de teléfonos y todo Shakespeare. Para borrar los recuerdos ajenos, sería necesario formatear de nuevo la memoria.

10 julio, 2002

Viaje en avión

Me acomodé en el asiento, procurando recordar las instrucciones de mi psicólogo. Respiraba yo tranquilo, leía el periódico, e intentaba no pensar que pronto me encontraría a más de diez mil metros de altura sobre un trozo de chatarra lanzado a ochocientos kilómetros por hora. Luego, la azafata nos ilustró sobre lo que debíamos hacer si el avión ardía a medio viaje sobre el océano, o si estallaban las ventanas y nos despresurizábamos todos de golpe. Durante el vuelo, mientras intentaba recordar lo seguro que es el transporte aéreo, vi que las azafatas salían llorando de la cabina del piloto.

09 julio, 2002

Otro loco

Siempre contaba que una vez le habían abierto la cabeza para curarlo, y que tras mucho revolver allí dentro le habían dejado por imposible. Entonces se apartaba el pelo blanco y mostraba la cicatriz que le cruzaba todo el cráneo. Para impresionar, pedía a las mujeres que le tocaran la cicatriz con los dedos, que notaran su pulso, que sintieran el latir de su locura. Pocas se atrevían, pero cuando una lo hacía, él cerraba los ojos y le explotaban estrellas en el cerebro, y las voces le contaban secretos y miedos que, por bondad, nunca repetía en voz alta.

Vejez

Desde que murió su marido, dedica el tiempo a cuidar la casa y los perros. En el vecindario la miran mal, se apartan incluso de la acera por donde anda, pero ella levanta la cabeza con dignidad, y es tal vez ese desprecio de las personas lo que la hace dedicarse a los animales. Le encantan los perros, le gusta cuidarlos y tenerlos limpios. Por eso en el barrio, cada noche, se lleva a casa alguno de los perros de sus vecinos, a limpiarlo, a bañarlo, aunque a veces se resistan y tenga que hacer que ya no ladren más.

04 julio, 2002

Cuentos hechos pedazos

Cuando el anciano abandonó la ciudad, no dejó de escribir historias. Lo hacía con una pluma hecha de caña y tinta negra. Escribía minúsculos y elegantes trazos en un papel diminuto, donde no había lugar para más de cien palabras. Luego ataba el cuento a la pata de una paloma mensajera, y la hacía volar hacia el lugar de donde él venía. A veces, antes de llegar a su destino, un cazador disparaba a la paloma, y la hacía caer. Entonces las historias flotaban rotas en el aire, y el suelo se llenaba de venía, lugar, caña, elegantes, ataba, ciudad...

03 julio, 2002

Tiempos extraños, éstos

Antes podíamos pasear por el bosque, reseguir sus senderos, dormir junto a sus fuentes las tardes de verano. Hoy dicen que la paz que aparenta es sólo un engaño para ingenuos, que hay fieras escondidas, que sus caminos pueden transformarse en laberintos oscuros, que sus arboles y espinos no son ya amigos nuestros. Nadie en la ciudad se acerca al bosque y cuentan los horrores a sus hijos. Sólo algunos locos siguen sus senderos como antaño, duermen junto a las fuentes, y regresan diciendo que todo son engaños y vanos miedos. Su temeridad demuestra que el bosque los ha enloquecido.

02 julio, 2002

Más recuerdos de la infancia

De pequeños jugábamos a fútbol en un terreno abandonado cerca de casa. Muchas veces salía un viejo loco a uno de los balcones. Nos insultaba, y nos gritaba que no jugáramos, que estaba enfermo y le dejáramos dormir. Recibía como respuesta gestos obscenos y canciones burlonas. Un día el balón se coló en su balcón y, para no pedírselo, decidimos subir por la cañería. Lo hizo uno de los mayores: trepó, saltó, cogió la pelota, y nos saludó. A su espalda, vimos el brazo que le agarró y le llevó dentro, y salimos corriendo, y nunca pudimos olvidar aquellos gritos.

30 junio, 2002

Tarde de cine

Ha entrado en el cine porque la tarde es larga estando solo, y en la ciudad llueve, y quiere estar un rato con zombis y heroínas. Hay poca gente en la sala, todos naufragos del frío y la humedad del exterior. Alguien se ha sentado tras él, justo detrás, y le pone nervioso su respiración ruidosa. Tampoco le gusta que los acomodadores no dejen de mirarlo, ni que susurren. Sabe que sería absurdo irse, caer en el terror de la sugestión. Nadie le clavará nada en la nuca, y los acomodadores que encadenan las puertas lo hacen sólo por precaución.

28 junio, 2002

Cine de barrio

Cuando íbamos de pequeños al cine del barrio, a ver sesión doble, nos sentábamos en la fila de atrás de la que quedaba debajo del anfiteatro. Para que no nos molestaran la visión, cuando alguien quería sentarse delante le advertíamos, señalando arriba con complicidad, que unos gamberros estaban tirando chicles y escupiendo. La gente nos lo agradecía y se iban a otro sitio. Un día llegaron unos chavales mayores, se rieron de nosotros, y se sentaron delante nuestro, tapándonos la pantalla y riendo y gritando. Para nosotros tuvo algo de justicia poética que una niña les vomitara encima desde arriba.

26 junio, 2002

Vidas no vividas

A veces, cuando el anciano escribe, su corazón duele por no ser él el pirata que defiende a los pobres, por no ser él el bárbaro perdido en un paraje helado, acechando la joya errante que lo sacará del infortunio. Y aunque sabe que en cada espada que hubiera empuñado, en cada tesoro que hubiera descubierto, estaría también la ausencia de otras experiencias, siente que es un engaño querer vivirlas todas a través del papel, y, cuando acaba el cuento, mira por la ventana abierta, y suspira por la hermosa princesa a la que jamás defenderá de los malvados orcos.

25 junio, 2002

Promoción laboral

Hoy me han comunicado que he sido nombrado Director de Laberintos Administrativos. El cargo llevaba vacante desde hacía años, cuando murió el anterior responsable en un desgraciado accidente con grapas y unos legajos. El Jefe de Recursos Humanos me contó que el trabajo de mi antecesor había sido tan bueno, que reemplazarle constituyó un auténtico enredo de papeles, informes, validaciones, duplicados y firmas digitales. Me será dificil estar a la altura, pero como primera medida he mandado dividir el Departamento de Peticiones Inauditas en dos subnegociados adscritos al Consejo de Supervisión de Obviedades. Me encanta ser útil a la empresa.

24 junio, 2002

Secretos oscuros

Sé que el tendero de la esquina engaña a su mujer, y haré que ella lo sepa. Sé de una joven que sueña avergonzada que la tocan, y sueña que le gusta, y me gusta saberlo. Sé de golpes e insultos en casas donde todos creen que reina la armonía. Sé de un engaño antiguo y muy terrible que aún impide dormir a la mujer del bar, y sé que su marido, por dos veces, ha estafado dinero a su mejor amigo. Todo esto lo sé, porque me lo han contado ellos mismos, confiando ingenuamente en el secreto de confesión.

23 junio, 2002

Loco

Es el loco del barrio, y no le hacemos caso, todos tan ocupados en nuestras prisas. Siempre persigue mariposas que sólo él ve, y las explica, con sus colores y formas de ojos y antifaces. Los domingos regala claveles de papel y cartón a las chicas que pasean por la calle, y cuenta a quien quiere oírle que él trajo el agua a la ciudad hundiendo una rosa roja en el lomo de una ballena. Los niños pequeños le tienen miedo, y se esconden tras sus madres. Sólo alguna abuela, que le conoció de niño, le dedica una sonrisa amable.

20 junio, 2002

Crimen perfecto

Desde que leí, de pequeño, a Agatha Christie, estuve obsesionado con la idea de planear un crimen perfecto. Mis primeros intentos fueron infructuosos: no conseguía matar a nadie y, además, me pillaban igual. Dediqué entonces mucho tiempo, y muchas lecturas de Erle Stanley Gardner y Rex Stout, a mejorar mis planes, e incluso diseñé estrategias inéditas y nuevos métodos de matar. Cuando me creí finalmente preparado, puse en marcha el mejor de mis planes, y no hubiera fallado de no haber sido por aquel cable pelado y la mala disposición de unas lentes. Pero la próxima vez será la definitiva.

19 junio, 2002

Tras la puerta

Cierra la puerta y, con el golpe, su memoria olvida lo que hay al otro lado. Se asusta. Acaba de salir, debe recordarlo. Mira a su alrededor. Aquello es el pasillo de su casa. Por un lado se llega al salón, por el otro, a las habitaciones de los niños, y tras la puerta... nada, el vacio mental. Se trata, seguro, de algo que quiere olvidar, algo oscuro y horrible que su inconsciente rechaza. Recuerda entonces la discusión con su mujer, esa tarde, y todo cristaliza en su cabeza: debe ordenar aquel desastre de despacho que hay tras la puerta.

18 junio, 2002

Ciudad furiosa

A veces, incluso las ciudades más pacíficas enfurecen de golpe. No depende de sus habitantes, de su cultura o sus políticas, sino de alguna energía antigua y malvada que se adueña de sus calles, de las piedras de sus casas, de los lugares oscuros. Cuando nuestra ciudad se encolerizó, las alcantarillas se inundaron, y las murallas mostraron grietas mortales. Muchos hombres enloquecieron, y usaron los cuchillos con sus mujeres e hijos. Los que quisieron marcharse murieron aplastados y rotos, atrapados en fuego o lodo. Durante la furia, incluso se marchitaron las flores del jardín donde tú y yo nos conocimos.

17 junio, 2002

A peor

Desde el último cambio siente que algo no funciona igual, que su memoria incompleta tiene un eco lejano, que las palabras y las frases reverbaran en su cabeza y explotan en significados que no es capaz de concretar. El presente le aturde, y el tiempo mismo empieza a dejar de tener significado, apenas un zumbido, una lejana sensación de devenir. Casi no recuerda las poesías leídas, las partidas de ajedrez jugadas. Las formas se confunden, y una nube de datos inconexos le inunda. Antes de la inconsciencia, tiene tiempo de desear que su programador decida volver a la versión anterior.

15 junio, 2002

Paseos nocturnos

Me despierto sobresaltado, abro los ojos y me veo saliendo de la habitación, me levanto, y me sigo, y entonces abro los ojos y me veo saliendo de la habitación, así que me levanto, y me sigo, y pronto mi casa se llena de mis presencias, cada habitación, cada pasillo, deambulando allí, mientras vuelvo a despertar, y me añado de nuevo a esa ronda nocturna de avatares superpuestos, de identidades que se escinden y se multiplican, hasta que, uno a uno, voy volviendo a la cama, harto de los inútiles paseos, durmiendo otra vez, hasta oírme salir nuevamente del dormitorio.

14 junio, 2002

Acoso

No paraba de venir gente a casa para convertirme a su religión: El par de viejecitas afables; los jovencitos clonados con corbata; los que van de naranja y se afeitan las testas; e incluso aquellos que tocan tambores y decapitan gallinas. No me los podía quitar de encima: les declaraba mi ateísmo, les preguntaba por su posición doctrinal respecto a prácticas sexuales bizarras, o les dedicaba imprecaciones. Ni caso. Así que me he juntado con un amigo a quien también acosan, y ahora pasamos por sus casas, a altas horas de la noche, a convencerles de que Dios no existe.

12 junio, 2002

Saberse querido

El emperador exigió a sus consejeros conocer todo lo que su pueblo escribía sobre él. Quiso que cada carta de sus ciudadanos fuera copiada, para poder leerlas cuando quisiera, y ordenó construir un inmenso almacén, de granito y mármol, donde clasificar cada misiva según el autor o el destinatario. Creó un cuerpo de inspectores imperiales, entrenados en técnicas de lectura rápida, que buscaban párrafos donde pudiera intuirse menosprecio o desdén hacia el imperio o su gobierno. El emperador descubrió satisfecho que, tras las primeras condenas a muerte, la opinión que los ciudadanos tenían de él en las cartas, mejoró espectacularmente.

11 junio, 2002

El ascensor

Cuando volvía a casa, cargada con bolsas del supermercado, el ascensor se paró, y ella quedó atrapada entre dos pisos. Pulsó el botón de alarma, pero no sonó nada. Estará conectado con la central, se dijo sin convicción. Golpeó la puerta para hacer ruido, y oyó susurros ahí fuera. Les gritó que estaba encerrada, que trajeran a alguien para abrir la puerta. Nadie contestó, pero continuaron los cuchicheos, y las risas, e incluso parecía que se hubiera unido más gente. Dejó de chillar cuando oyó, entre las carcajadas y bromas de los vecinos, lo que estaban planeando hacer con ella.

10 junio, 2002

Tarot

Cuando vengáis a preguntar por vuestras cuitas, cuando lloréis ante mí por un amor perdido o una promesa rota, cuando queráis creer que hay un mañana escrito y un destino fijado al que hacerle trampas; os mostraré al loco, y al colgado, y la torre a la que el rayo tumba. Os leeré las antiguas historias que los símbolos cuentan, y daré nombres a las cosas, y os las haré mirar. Veréis vuestro viaje entre normas y deseos, entre sueño y materia, y sentiréis tal vez que la luna refleja vuestra quimera, que los lobos que aúllan quieren ser libres.

Mi trabajo

El mío es un trabajo desagradable, y difícil. Muchos creen que consiste sólo en decidir quien va a venir conmigo, y poner los medios para ello: un ataque al corazón, un terremoto, un rayo, un borracho furioso con navaja, o esa costumbre de tocar los interruptores con los pies mojados. Pero mi trabajo no acaba aquí, debo llevarles a su lugar. Y es entonces cuando unos y otros quieren reclamar sus almas lo antes posible, por los medios que sea. Después de matarles, debo proteger sus frágiles envolturas de ángeles y demonios, y encargarme de que tengan un juicio justo.

08 junio, 2002

Visita médica

No recuerda quien le recomendó este doctor, pero ahora, en la sala de espera, siente que no debía haber venido. El papel pintado está manchado de humedad, y le molesta el fuerte olor a desinfectante. Cuando ya está por irse, el doctor aparece en la puerta, con su bata casi blanca, y le hace pasar. Mientras explica su problema, intenta no mirar los frascos con formol que hay en los estantes, con esas cosas dentro. El doctor, sin hablar, saca de un cajón el instrumental y le hace tenderse. Cierre los ojos, y respire fuerte, le dice, no le dolerá.

07 junio, 2002

Compañeros de colegio

Encontré a Isabel, guapísima, en unos grandes almacenes. No la veía desde hacía más de veinte años, cuando íbamos al mismo colegio. Entonces todos nos burlábamos de ella por sus dientes torcidos y sus gruesas gafas, pero se había convertido ahora en una mujer atractiva. Me recordó, y estuvimos hablando, y riendo, y la invité a cenar comida francesa, y a bailar. Luego fuimos a su casa y sirvió buen vino, y en el sopor dulce de mi embriaguez intenté besarla, pero, torpemente, caí al suelo. Supe por su sonrisa que estaba viéndome morir, que ella nunca perdonó las burlas.

05 junio, 2002

Aficiones

Desde muy pequeño me interesó todo lo oculto y lo paranormal. Empecé con las cartas astrales, luego el tarot y en cuanto pude me hice rosacruz. Como soy muy inquieto, lo complementaba perteneciendo a una logia masónica del barrio y saliendo los fines de semana a avistar ovnis con un grupo de amigos que, como yo, han sido abducidos varias veces. Pero mis compañeros masones, igual que los rosacruces, no gustaban de mi doble militancia, así que unos y otros me han echado a cajas destempladas. Ahora no se si hacerme episcopaliano o budista. A ver qué dicen las cartas.

04 junio, 2002

Documentando tareas

Nos obligaron a explicar qué hacíamos y cómo, y a dejarlo documentado para que nos pudieran sustituir si era preciso. Debíamos poner por escrito los pasos a seguir si nuestro amor de toda la vida nos dejaba, o si un desconocido nos paraba en la calle para vendernos drogas. Dejábamos protocolos preparados para que cualquiera pudiera cantar nuestras canciones o explicar nuestros chistes. Cuando alguien enfermaba o se mudaba a otra ciudad, se contrataba a alguien de fuera para suplirle y, siguiendo la documentación, educaba a sus hijos como el original, y hacía, como él, el amor con su mujer.

03 junio, 2002

Ciudad revisitada

Vuelvo a la ciudad donde te hallé, camino bajo la lluvia hasta encontrar la plaza, la calle pequeña, las luces del bar donde nos embriagábamos. Ando calles torcidas, cruzo puentes, canales, y allí sigue la pareja que toca la guitarra y cantan las mismas canciones que tu y yo cantábamos, cuando el mundo era joven y el futuro tan grande. Cruzo jardines vacíos, la lluvia como la lluvia de aquel día, el banco de piedra donde reíamos antaño del viento y del paraguas muerto. Con prisa ando a tu encuentro, feliz de volver contigo a la ciudad donde te hallé.

31 mayo, 2002

Parábola

Se acercó a sus discípulos sonriendo y les preguntó: "¿No es cierto que, como el lechón jovial o el ruiseñor feliz, también nuestras almas brincan y se llenan de gozo viendo el sol, y la tierra, y el aire?". Y siendo que los discípulos empezaban a estar hartos de una caminata sin propósito aparente, bajo un sol de justicia en aquel infierno arenoso, asintieron sin entusiasmo. Pero uno de entre ellos, más lenguaraz, díjole: "Sabe, maestro, que igual que la abubilla toca sus huevos con el pico, tú nos estás..." Mas tirándole de la túnica sus compañeros, le hicieron callar.

30 mayo, 2002

Plazo de entrega

Quedan dos semanas para entrar en imprenta, y dudo poder darle la obra acabada a mi editor. El bloqueo del escritor, le llaman. Los primeros meses fueron bien. Las primeras veinte palabras salieron fluidas. Después, poco a poco, los conceptos empezaron a debatirse inquietos antes de venirme a la mente, no se dejaban atrapar. El ritmo decaía, la estructura se venía abajo. Los personajes, tan vivos al principio, parecían ahora flojos estereotipos. Cuando llevaba setenta y cinco me atasqué. Estoy trabajando duro en las veinticinco últimas palabras, las he reescrito centenares de veces. Suena el teléfono. Debe ser mi editor.

29 mayo, 2002

Ayuda y protección

¿Por qué hemos dejado que ocupen nuestra casa, y rasguen nuestros cuadros, y rompan nuestros libros? ¿Cuándo podremos volver a pasear nuestro amor por sus estancias, sin que hombres de uniforme y lanzas vigilen nuestro paso? Primero nos dijeron que, sin saberlo, teníamos dentro al enemigo, y nosotros, inocentes entonces en nuestra cotidiana felicidad, nos llenamos de miedo y de sospecha, y cada noche mirábamos armarios y blindábamos puertas. Entonces vinieron, y les dejamos pasar, con sus espadas y sus perros, para librarnos de todo mal. Aun buscan al enemigo, y no dejarán piedra sobre piedra hasta dar con él.

28 mayo, 2002

Llegar tarde

En mi sueño, cada noche, corro hacia la estación donde ella espera el último tren, sola en el andén oscuro y desierto, hacia donde corro para salvar su vida, para salvarla del hombre malo, y del cuchillo, corro porque sé que él llegará, ella se girará por el ruido, y brillarán sus ojos, y sonreirá, hasta que vea el cuchillo y la muerte, corro sabiendo que como cada noche llegaré tarde, jadeante y cansado por el esfuerzo, sabiendo que ya está, que he vuelto a fallar, que no puedo salvarla, que yo soy el hombre malo que ha llegado corriendo.

27 mayo, 2002

Vida aérea

Les quitaron un día las calles, y las puertas de sus casas. Debían salir por las ventanas, cruzar por encima de tablones hasta los balcones y terrazas de los vecinos. La ciudad se llenó de pasarelas que unían los edificios entre si, y aprendieron a descolgarse con cuerdas entre niveles. Con el tiempo, se han acostumbrado a vivir sobre esa frágil telaraña aérea. A veces, la fatalidad o la imprudencia provocan caídas desde lo alto hasta la calle inexistente. Entonces todos detienen su actividad y miran desaparecer el cuerpo, mientras recuerdan melancólicos un día en que hubo aceras y asfalto.

26 mayo, 2002

La nevera

No le queda espacio en la nevera para guardar las latas de cerveza. Hace mucho que tiene que limpiar aquello, lo sabe, revisarlo todo y tirar lo que está caducado. Hace algo de espacio apretujando las cosas, pero no se atreve a enfrentarse con los paquetes húmedos, las latas abiertas y los restos sueltos de comida, que le impiden ver el fondo. Esa noche intenta no pensar en ello, pero siente el miedo irracional hacia lo que allí puede haberse engendrado, algo con dientes gélidos, que crece detrás, en la oscuridad fría y húmeda de la nevera mientras él duerme.

24 mayo, 2002

El teléfono

Apenas dos semanas después de casarse, unos operarios vinieron a instalarles un nuevo teléfono, al lado del que ya tenían. Nadie les llamaba por él, ni lo usaban nunca para hablar con nadie. Si hubiera sido por su marido lo hubieran quitado. No sirve de nada, decía. Pero ella, por algún motivo, nunca quiso desconectarlo. Unos años más tarde, una noche, mientras él dormía, el teléfono sonó. Ella, sin sorpresa, contestó, y escuchó voces de desconocidos que le dieron instrucciones. Colgó y se dirigió al dormitorio. Ya le había tomado algo de cariño, pero las órdenes eran las órdenes.

23 mayo, 2002

Muñecos de palo

La galería parece infinita, con paredes y cuadros incontables. Los cuadros son todos de parecido tamaño y similar factura: pasteles ínfimos, casi miniaturas, que reproducen incesantemente diferentes facetas de un universo imaginado donde muñecos de palo deambulan entre calles torcidas, se refugian de lluvias melancólicas o juegan dibujando en la arena animales soñados. Los visitantes de la galería buscan entre los cuadros aquél que muestre su destino, y corren y se afanan sin detenerse ante ninguno, pues saben que su búsqueda sería eterna y vana. Otros detienen el paso, aguzan el oído, y escuchan las historias que los muñecos susurran.

22 mayo, 2002

Gestión diaria

Se sienta ante el inmenso cuadro de mando, repleto de pantallas, botones y palancas. Sus ayudantes le traen informes sobre los fútiles devaneos de la humanidad, y le piden que atienda a niños que mueren y a víctimas de malvados, pero él les hace callar y centra su atención en otras cosas: ver crecer flores, cambiar las tonalidades del cielo, o jugar a tormentas y tifones. Ellos, convencidos de su estrategia, le dejan solo. A veces le sabe mal hacerles creer que tiene un plan, cuando sólo hay caprichos y gustos volubles, pero alguna ventaja había de tener ser Dios.

21 mayo, 2002

Libertad de expresión

Era un periodista a quien, a pesar suyo, nunca prohibían sus palabras. Todos sus compañeros de profesión habían tenido artículos purgados, o libros secuestrados por orden gubernativa. Muchos escritores habían sido encarcelados, incluso ejecutados, pero a él, nada de nada. No es que no criticara al poder, pero lo hacía con excesiva sutileza, contando con una capacidad para la ironía que sus censores no poseían. Así pues, agudizó en sus artículos las invectivas y vulgarizó su lenguaje. Nada. Insultó al presidente, blasfemó y lanzó obscenidades sacrílegas. Tampoco. Finalmente, abatido, decidió dejar en blanco su columna de opinión, y fue condenado.

20 mayo, 2002

Restaurante de moda

Empezó a correr por la ciudad la fama del restaurante, y hoy resulta imposible cenar allí sin reservar mesa semanas antes. Los críticos gastronómicos coinciden en la excelencia de sus platos, y destacan la excepcionalidad de las texturas, y el gusto fuerte y seductor, evocador de edades muy antiguas, de sus platos de carne. Cada noche el maitre se pasea por las mesas, charla con los clientes, y les cuenta que el secreto reside en la maestría del cocinero y en la cuidada elección de las materias primas. A algunos, seleccionados, les invita a que vean la cocina por dentro.

17 mayo, 2002

Ritos

Los alrededores de la Catedral estaban abarrotados de gente, pues todo el mundo quería asistir a los sacrificios, y llevaban ya meses esperándolos. Por eso iban muy engalanados e intentaban encontrar un buen lugar desde donde poder verlo todo. Se habían instalado en la calle pantallas gigantes, para que nadie perdiera detalle de la ceremonia en el interior, donde sólo podían acceder políticos, curas, y diversas personalidades del mundo de la empresa o la cultura. El sacerdote inició las pregarias. Se hizo un silencio expectante cuando la primera pareja se acercó al altar mayor para depositar allí a su bebé.

Palabras perdidas

Empezó a escribir su cuento diario de cien palabras. Estaba contento porque tenía una idea afortunada, que le permitiría experimentar estilísticamente. Fue desgranando palabras, sintiendo que el edificio semántico iba cogiendo forma. Cuando estaba punto de culminar el microcuento, un cuelgue del ordenador le hizo perder todo el trabajo. “Ahora es muy tarde”, se dijo. “Mañana lo reescribiré.” Pero al día siguiente el cuento se había esfumado, y no podía rememorar ninguna palabra, ninguna frase, ni siquiera el tema del que se trataba. Nada. Desde entonces, el resto de sus relatos fueron sólo el intento de reescribir aquel cuento desvanecido.

16 mayo, 2002

Inseguridad ciudadana

Le han vuelto a robar el bolso. La viejecita ya no recuerda cuantas veces le ha pasado. En una de las ocasiones, el chaval que dio el tirón la echó al suelo y tuvieron que ponerle varios puntos en la frente. Al principio sentía miedo de salir a la calle, pero pronto decidió que no era esa la manera de enfrentar los problemas, y por eso hoy, cuando aquel chico le ha pegado el tirón, ella no se ha resistido, pues tenía atado en un dedo el hilo que soltaría el pasador de la granada que llevaba en el bolso.

Incomprensible

Recibió de sus superiores un informe repleto de números, siglas, y tablas que relacionaban valores con símbolos. Desconcertado por no saber encontrarle ningún sentido, examinó repetidamente cada una de las páginas, e intentó asignar significados a las cifras que se amontonaban en las páginas. Su jefe se le acercó para interesarse, y él, avergonzado de su inutilidad, no se atrevió a manifestar su absoluta incomprensión, y siguió insistiendo, afanándose en su inútil examen de aquellos intrincados y jeroglíficos papeles. Finalmente renunció, y comunicó a sus jefes que él seguiría apostando a las quinielas por intuición, sin usar aquel método estadístico.

15 mayo, 2002

Peligros de la ciudad (5)

Ella sube al autobús y sabe que hubiera debido coger un taxi, de noche a esas horas. Pero lleva mucho rato esperando en la parada y ahora sólo quiere sentarse y descansar y llegar a casa. Aunque es muy tarde, hay más gente en el autobús: un señor de oscuro, y el conductor, y una pareja en el fondo que se abraza y se besa. Ella se sienta aparte, cabecea de sueño, y cierra los ojos sin saber que el señor de oscuro la observa, y la pareja, y el conductor, y que están esperando a que esté bien dormida.

14 mayo, 2002

Ingeniería financiera

Dicen que hubo un hombre que hizo una gran fortuna. Le aconsejaron recurrir a la ingeniería financiera, así que puso su dinero en paraísos offshore, a través de sociedades interpuestas y mediante seguros de prima única, débitos de interés diferido y ponderables de alto valor a nombre de terceros. Lo transfirió todo a una cuenta numerada que, a su vez, vinculaba los valores con los índices promediados de los fondos opacos. Cuando necesitó dinero, intentó recordar cómo era todo, pero se hizo un lío. Aún sigue la fortuna perdida en el laberinto financiero, y cómo me lo contaron lo cuento.

13 mayo, 2002

Ahí detrás

Ella descubrió la grieta tras unos estantes, un día que andaba cambiando muebles de sitio. Era un agujero muy estrecho y no muy largo. Acercó un ojo para mirar y no vio nada, pero sintió un frío negro, y tuvo la certeza de que, ahí detrás, había algo. Intentó acostumbrar la mirada a la oscuridad, deseando que las tinieblas se hicieran penumbras, y las penumbras mostraran formas, pero no fue así. Inquieta, puso de nuevo la estantería en su sitio, y esa noche soñó que aún no dormía sola, que aún no había tenido que olvidar quien estaba ahí detrás.

09 mayo, 2002

Rodeado

Sé que me están envenenando lentamente, que interfieren mis teléfonos para conocer mis pensamientos, que han preparado mi almohada para que transmita mis sueños nocturnos a sus oficinas centrales, donde funcionarios mal pagados analizarán y clasificarán mis miedos y obsesiones. Sé que mis amigos están también a sueldo de mis perseguidores, y que mi mujer pasa informes de mi comportamiento y mis enfados. Yo, por mi parte, intento despistarles haciéndoles creer que soy otra persona, a la que nadie vigila ni intimida, alguien que habla por teléfono sin miedo, y besa a sus hijos sin temor a que oculten micrófonos.

Nuevos vecinos

Se instalaron en el segundo tercera. No sé cuántos eran, pues todos se parecían. Iban siempre con traje gris, y saludaban sin sonreír. Pasaron por los pisos, y pidieron a los hombres fotos de cuando eran niños, y a las mujeres un mechón de cabello. Luego enviaron a las casas aquellos folletos sobre los modos correctos de actuar y las cosas que no debíamos volver a hacer. Nos pidieron las llaves de los pisos, y muchos vecinos se las dieron, pues nada tenían que ocultar. Yo no quise dárselas, y por eso ahora llaman a mi puerta, y temo abrir.

08 mayo, 2002

Omnipotencia

Aquel hombre era omnipotente, pero poco ambicioso, así que en la práctica no se le notaba. Los pocos amigos que conocían su peculiaridad, se esforzaban en convencerle para que usara su don de algún modo, si no para conseguir la paz en el mundo, si al menos para liberarles a ellos del pesado yugo del trabajo. El les escuchaba, y asentía, pero siempre acababa quedando todo en buenas intenciones y nulas concreciones, así que poco a poco perdió las amistades. Jubilado ya, pasa la mayor parte del tiempo en casa, construyendo universos y galaxias repletas de vida dentro de botellas.

06 mayo, 2002

Reunión de vecinos

Hoy hubo reunión de escalera, bastante movidita. Los de la tienda que da al portal han puesto un negocio de parapsicología y ciencias ocultas, y algunos vecinos protestaban de que a veces, desde sus pisos, notan males vibraciones. La abuela del tercero, que cultiva marihuana, se quejó de que la pareja joven del cuarto no corta sus machos a tiempo y le estropean su sinsemilla. Ha salido también, como siempre, el tema del ascensor y la familia que vive allí. Y se ha hablado y discutido sobre los vicios inquietantes de los del ático. Suerte que ya no soy presidente.

La huida

La ciudad arde y no hay salidas. El enemigo rodea la colina donde reluce el mármol entre el humo y las llamas. Los dioses abandonaron ya el lugar por la mañana, temerosos de aquel dios extranjero, único y airado. Huyeron entre el terror de las madres por sus hijos y la desesperación valiente de los hombres. Ahora no quedan rayos ni mágicas tormentas que defiendan las calles y las plazas. No quedan más que humanos, conscientes de su vulgar mortalidad, resistiendo en la última puerta de la última muralla, espada contra espada, aun rezando por costumbre a sus dioses cobardes.

03 mayo, 2002

Calles

En mi ciudad hay calles que de noche son nuestras. Calles pequeñas y antiguas, calles olvidadas en los mapas de calles. Calles donde encontrarnos cuando el cielo enrojece. Calles largas y estrechas, con bares oscuros donde se cantan canciones que nadie más recuerda, donde se bebe y se ama como nunca se hace en otras calles. Calles donde corremos y jugamos, calles que llenamos con danzas y con risas. Calles que hemos de abandonar cuando la luz regresa, cuando vuelven los dueños de las calles y vuelve para nosotros el sueño, y el dormir, y el miedo a las estacas.

30 abril, 2002

Encuentro imprevisto

Ayer, al entrar de nuevo a la oficina después de comer, me cruce en la puerta conmigo mismo, que salía. Por un momento me paré, sorprendido, y a mí me pasó igual. Sin cruzar palabra seguí mi camino, y yo hice otro tanto. En mi mesa todo estaba bien, pero una par de tareas que tenía pendientes ya estaban acabadas. Fue entonces cuando reaccioné y salí corriendo a la calle, a ver si me veía, pero no pude encontrarme por más que recorrí los lugares por donde suelo pasar. Hoy aún me queda la sensación de no saber dónde estoy.

29 abril, 2002

El juego

Todos participaban en el juego. En el ascensor, en el trabajo, unos se miraban a los otros para ver de que color llevaban el distintivo, para saber de que bando eran. En las aglomeraciones , en el metro, la gente procuraba juntarse con los suyos, para evitar que el equipo contrario pudiera anotar puntos aprovechando un descuido o la simple superioridad numérica. Mientras duraba el juego, siempre se salía en grupo, ya fuera para ir protegido a cualquier parte, o porque se buscara hacer puntos, buscando a algún incauto del color contrario y que fuera sólo, indefenso, y de noche.

26 abril, 2002

Buscadores

Lo malo que tienen los buscadores en Internet, es que en ocasiones los resultados son desconcertantes. Me contaron de alguien que, buscando referencias a culturas bizantinas, encontró por error que su vida carecía de sentido y abandonó el trabajo y los amigos. Tened por seguro que existen combinaciones de palabras, secretas e innombrables, que hacen que google te cuente como será tu muerte, o si el momento más feliz de tu vida ya ha pasado. Y hoy he dado sin querer con la secuencia única de palabras que me ha devuelto un enlace donde he encontrado este cuento ya escrito.

25 abril, 2002

El médico rural

En la aldea donde viví de pequeño, Don Anselmo, el doctor, atendía a todo el mundo. Tenía un talento especial para tratar enfermedades. En el pueblo le querían, porque era bueno y amable. Les curaba y les cuidaba bien, y nunca cobraba por sus visitas, ya fuera para tratar una pierna rota o curar una pulmonía. Sólo pedía siempre algo de sangre del paciente. Para investigar, y hacer avanzar la ciencia, les decía sonriente, mientras sacaba de su maletín su instrumental. Ayer vi de nuevo a Don Anselmo por la calle, y no me sorprendió observar que no había cambiado.

23 abril, 2002

En otro lugar igual

Tras ducharse y abrir la cortina para salir, se dio cuenta de inmediato de que ya no estaba en su casa. Aquel seguía siendo su cuarto de baño, y las voces de su mujer y los niños eran las de siempre. Pero una sensación muy íntima de descolocación le invadió completamente. Volvió a meterse en la ducha y dejó correr el agua. Al cabo de unos minutos, con miedo, abrió la cortina deseando que, esta vez, todo estuviera bien, pero no era así. Salió, se vistió, besó a su mujer y a los niños, y se resignó a vivir allí.

El caballero y el dragón

El dragón reposaba al fondo de la cueva. Acurrucada junto a él, la princesa apoyaba la cabeza sobre su cola. Los cascos de un caballo acercándose hicieron que el ancestral reptil levantara la cabeza. El dragón suspiró, y la princesa le miró amable. Todos los años lo mismo. El caballero, a la entrada de la cueva, resplandecía en su armadura nueva, la temible lanza bien sujeta a su lado. Como cada año, le achicharraría un poco y el pobre chaval volvería al pueblo con alguna mujer de vida alegre, mostraría las quemaduras, y explicaría que había rescatado a una princesa.

22 abril, 2002

La llegada del ogro

El ogro llegó en el momento oportuno, cuando el pueblo se volvía gris por falta de historias nuevas. Desconocían su origen, pero todos le esperaban cada año. Sentado con ellos, alrededor del fuego, sus silencios estaban cargados de relatos y noticias remotísimas: la caída de una lejana ciudad en manos de tropas reales, el invierno inacabable en las fronteras, las crecientes cacerías contra seres oscuros. Los niños, ávidos de explicaciones, pedían al ogro una palabra. Él les hablaba de su jardín, y de como lo ocultaba de soldados y dragones. Y esa noche el pueblo volvía a llenarse de color.

19 abril, 2002

Dudas

El anciano se cuestionaba muchas veces sobre su estúpida manía de crear cada día un cuento de cien palabras. Si algo le entristecía, si las noticias de aquella noche eran especialmente deprimentes, pensaba en lo absurdo de escribir frivolidades mientras el mundo explota. Otros días de sonrisas y sol, días alegres y cronopios, se reprochaba entonces por escribir cosas oscuras, cuando todo era azul y cielo y aire. Y, en cualquier caso, dudaba del absurdo mismo de crear mentiras y metáforas, de condensar historias que pocos leerán. Afortunadamente, en ese punto de la reflexión, el cuento ya solía estar escrito.

18 abril, 2002

Amor virtual

La creó, virtual y perfecta, a medida de sus deseos. Encerrada tras el cristal del monitor, le observaba con sus grandes ojos claros, su pelo rubio ondeando con suavidad por una brisa inexistente. Su piel de textura perfecta y su mirada cómplice, eran sólo cálculos y pulsos eléctricos, así como sus sonrisas y sus guiños. Pero él hablaba y ella respondía, y sus palabras le daban siempre consuelo y ayuda. En ocasiones se miraban con ternura, y luego reían y seguían charlando. Cuando debía apagar el ordenador, su corazón se llenaba de pena y el de ella de frío electrónico.

16 abril, 2002

El nuevo cargo

Tras muchos años de investigaciones clínicas sobre el tema, la nombraron Directora General de Sueños y Pesadillas. Sintió entonces una mezcla de orgullo y miedo ante sus nuevas responsabilidades. Tendría que dar explicaciones a ciudadanos que llaman quejándose de lo mucho que se repiten sus sueños o de que sus pesadillas son demasiado explícitas. Por si esto fuera poco, con la nueva Ley Nacional de Protección de Datos, debería tomar mil precauciones para que nadie viviera en sueños los deseos prohibidos de un tercero. Sin embargo, pese a las preocupaciones, esa noche soñó placidamente lo que le vino en gana.

15 abril, 2002

Mi papá

Mi papá me enseñó a usar los cuchillos y me dijo que tuviera cuidado de no hacerme daño cuando cortara la carne porque mi papá dice que con los cuchillos no se juega y que siempre hay que vigilar y yo vigilo aunque a veces también me gusta jugar y es verdad que una vez me hice daño y mi papá me dijo idiota eres un idiota aunque lo había hecho sin querer y no por ser idiota pero el me gritaba igual y por eso me puse nervioso con el cuchillo y ya no gritaba y pude seguir jugando.

12 abril, 2002

Falta de imaginación

Su campo mental era tan limitado, sus perspectivas tan estrechas, que sólo se atrevía a escribir sobre cosas que conociera de primera mano, que él mismo hubiera vivido. Por eso sus historias, lejos de inventar mundos irreales, se centraban principalmente en robos, asesinatos, engaños y traiciones. Aventuras en lugares remotos, bellas mujeres, lujo desbocado. Su falta de imaginación le impedía escribir historias inventadas, donde el protagonista se aburriera en la viscosidad gris de la rutina cotidiana, desgranando sus quehaceres diarios, su camino a la oficina y su regreso a casa, a una existencia ficticia de calor junto a la chimenea.

11 abril, 2002

Seguridad

Le obsesiona la seguridad: hizo cambiar puertas y ventanas de su casa, la llenó de rejas, y rodeó su patio con altísimas vallas y alambre de espinas. Compró perros de presa, hizo instalar alarmas, y dotó su vivienda de sensores, trampas y cámaras espía. Por las noches, en el salón, intenta leer, pero necesita controlar en los monitores que todo sigue bien. En ocasiones tiene el sentimiento vago de que el peligro habita ya en la casa, y registra entonces armarios y alcobas. Con el revolver en la mano, vigilando ante la puerta, ahoga en alcohol las ganas de suicidarse.

El jardín

Su mujer ya no está con él, y por eso se refugia de la tristeza trabajando en el jardín trasero de su casa, que antes siempre había descuidado y que está lleno de matojos y malas hierbas. Planta césped, limoneros, y flores cuyo nombre desconoce. Pasa todo momento libre en el jardín, regando, podando y trasplantando. Y sin poder dejar de pensar en ella. Pese al esfuerzo y al trabajo de remover y cavar, ni el sueño ni la vigilia le permiten olvidar su rostro, su mirada, sus burlas y desprecio, recuerdos hirientes que no pueden enterrarse en el jardín.

09 abril, 2002

Nada por descontado

Pensábamos que nos habían dejado sólos, que podíamos salir por las tardes a pasear de nuevo por los jardines de ayer. Creíamos, tal vez, que por ver otra vez las flores en las calles habíamos de sentirnos libres. Pero ayer soltaron otra vez a los perros, y vuelven a ordenarnos la sonrisa y los cantos. En poco tiempo nuestros amigos negarán la luz de ayer, y colgarán retratos en sus casas, y volverán a creer en himnos, patrias y banderas. Y cuando nos besemos en la calle, lo haremos mirando de reojo, y también en lo prohibido sabremos encontrar placer.

08 abril, 2002

Cerebro digital

Tras pensar mucho, di con un metodo eficaz para traspasar la información de mi cerebro a formato digital; no sólo la memoria, sino también mis deseos, motivaciones, miedos y modelos de razonamiento. Así pues, me enchufé unos electrodos y traspasé la información al disco duro de mi ordenador. De inmediato sentí un extraño desdoblamiento de personalidad, y un mareo sólo explicable por la rotación del disco duro. Antes de tener tiempo de hacer una copia de seguridad de mi mismo, se coló un virus en mi ordenador, y ahora yo, cada viernes 13, olvido todo lo aprendido hasta la fecha.

Tareas comunitarias

En la última asamblea de la escalera de vecinos, me tocó hacerme cargo de los calabozos de la comunidad. Llevaba poco en el piso, así que el presidente me acompañó y se ofreció a explicármelo. Se llegaba a través de una puerta metálica, tras recorrer un breve pasillo. El olor era desagradable y el presidente me explicó que llevaba unos días sin pasarse la manguera. Lo hice en cuanto se fue, y repartí la comida, ya fría, que había preparado la del tercero. Parecían resignados, excepto una chica que lloraba. Cuando acabé, les dije buenas noches y cerré la luz.

05 abril, 2002

Privacidad

Fui a ver al director del banco para pedir una hipoteca. Mientras hablábamos le llamaron y tuvo que salir un momento, así que aproveché para echar un vistazo a su ordenador. Allí tenía todos mi datos: mi sueldo, mis compras con tarjeta, el estado de mis cuentas... Constaba allí también una descripción de cómo eran mis relaciones con mi mujer, con mis padres, con mi jefe... Pude leer en mi ficha los nombres de las novias que tuve y una lista de mis anhelos frustrados. Decidí rebelarme contra aquello, y cambié los datos de mi estatura para parecer más alto.

03 abril, 2002

El cable amarillo

Aquella tarde estaba viendo el futbol, tan tranquilo, en el salón de su casa, cuando se percató de un cable amarillo que pasaba bajo el mueble de la tele. Se agachó para verlo de cerca: no era del televisor. Siguió el cable por el piso, vió que salía por una ventana hacia el patio de luces. Subió al tejado, y lo fue siguiendo, de terraza en terraza. Tras un gran recorrido, el cable descendía por la fachada. Se atrevió a bajar, agarrado a una tubería. Entró por una ventana, siguiendo el cable amarillo, y se encontró de nuevo en casa.

30 marzo, 2002

El parque del laberinto

El parque, en primavera, es una explosión de flores y vida. Llevo años cuidando los jardines, y aun me embriaga este olor. Los domingos como hoy, todo se llena de gente: parejas de enamorados, familias con niños, abuelos paseando su aburrimiento. Muchos entran al laberinto central, un ovillo enmarañado de setos formando pasillos, intersecciones y caminos cortados, desde donde resuenan siempre risas y gritos. Yo, además de cuidar las flores, regar parterres y limpiarlo todo, soy el encargado también de buscar a quienes se pierden dentro, y siempre acabo encontrándoles, aun cuando ya lleven días y no puedan salir solos.

28 marzo, 2002

Fin de los viejos dioses

Cuando las iglesias en ruinas aún humeen, y los antiguos dioses yazcan apaleados en callejones sucios, no faltarán quienes ya quieran alzar altares nuevos y ofrecer otra vez en sacrificio placeres y energías. Serán otras voces, otras liturgias. Y habrá quienes escriban canciones que abran el corazón y nublen la mente, y quienes coreen, y quienes sepan explicar los nuevos mitos y nos los sepan vender como reales. Volverán entonces los mártires, es cierto, pero también regresarán esperanzas y milagros, y el caos lo será menos, y no estaremos solos cuando la noche caiga y el viento helado amenace peligros.

La tuerca

Encontró la tuerca en el suelo, durante la revisión rutinaria. La examinó sin reconocer el modelo, y buscó infructuosamente de donde podía haber caído. Mostró la tuerca a sus compañeros, que andaban enfrascados revisando juntas y apretando válvulas, pero no le prestaron atención, y le sugirieron cosas que podía hacer con ella. Obstinado, fue a ver al supervisor, persona metódica y responsable, que consultó en el ordenador central la función de la pieza. Por desgracia, la consulta centralizada estaba desactivada por mantenimiento. Mientras esperaban volver a conectarse, empezaron a oírse ruidos metálicos por todo el complejo, que empezaba a desplomarse.

26 marzo, 2002

Pesadillas

Yo nunca había tenido problemas de sueño. Todo empezó cuando no quise dar dinero a la rumana que me limpió el parabrisas en un semáforo. Mientras me alejaba, me grito algo que no entendí, pero que adiviné lleno de rabia. Esa noche, y cada noche después de aquella, mis sueños se llenaron de serpientes y seres deformes. Un mes después volví al semáforo, seguro de no encontrarla, pero estaba allí. Dejé que limpiara el parabrisas y le di dos monedas. Me sonrió, asintiendo con comprensión. Luego le di dos más y le susurré al oído el nombre de una persona.

25 marzo, 2002

Misterio en la biblioteca

Está en algunas páginas de algunos libros de la biblioteca, siempre en el extremo superior derecho, un pequeño bichito caligrafiado en tinta verde. Y en la misma página, una sola palabra subrayada. La bibliotecaria que lo descubrió halló que el signo estaba incluso en volúmenes antiquísimos, nunca prestados. Desde entonces, recorre metódicamente estanterías sin fin, recopila las palabras en una lista que no deja de crecer, y las combina creando ilusiones y esperanzas. Como sabe que su trabajo está condenado a ser incompleto, cuando necesita una palabra, la subraya en un libro y dibuja con su pluma un bichito verde.

22 marzo, 2002

Conspiración

La conspiración lo abarcaba todo, y él conocía cada ramificación, cada influencia. Le llevó meses de investigación por Internet descubrir todas las conexiones y las sutiles redes de control que la conspiración tendía en cada centro de poder. No había decisión que se tomara, ya fuera en la Casa Blanca o en el Gremio de Taxistas, que no respondiera a un motivo oculto, a un propósito último conocido por muy pocos. Le faltaba sólo una pieza para completar el rompecabezas: la persona que manejaba todos los hilos. Hasta que un día, revolviendo los cajones de su mujer, halló la respuesta.

21 marzo, 2002

El criptólogo

Aquel texto cifrado se le resiste. Es experto en criptografía, lingüística y estructuralismo. Ha reventado más claves secretas de las que puede recordar, y sabe combinar intuición y tecnología informática. Pero, tras años de trabajo infructuoso, aquél código se revela más duro que ningún otro. Mentiras que son verdades y certezas vestidas de engaño; metáforas de metáforas; numerología... Todo se combina así para confundir y marear. En ocasiones piensa con temor que tal vez allí no haya nada, pero rechaza la idea de inmediato, y sigue analizando el largo texto: "...el ángel de Yahvé llamó desde lo alto a Abraham..."

19 marzo, 2002

Experiencias vivenciales

Recibió una invitación para realizar un curso de etnopsicología aplicada a reestructurar las reverberaciones cognitivas. La tontería era atrayente: pasar un fin de semana en una torre de la montaña, haciendo ejercicios de respiración, comiendo vegetariano, y escuchando disertar sobre experiencias estructurantes y hologénicas, lo que fuera que fuese aquello. La tarde del sábado ya estaban todos medio hipnotizados y con regresiones a la infancia. El domingo por la mañana recitaron mantras y por la tarde la profesora, en plena catarsis liberadora, les confesó entre lágrimas su homosexualidad. Saturado, decidió que el próximo fin de semana lo pasaría en casa.