Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián


Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

27 noviembre, 2003

Cuento mágico

Lo difícil no fue escribir el cuento, sino aplicarle la magia que había aprendido. Tras los conjuros, el cuento ya no podía ser leído dos veces sin ser distinto cuento. A cada lectura mostraba nuevas historias, nuevos miedos, nuevas esperanzas. Lugares y personajes surgían mágicamente cuando el lector volvía a él. Piratas, naves, lugares oscuros, romances, pasión, y, según contaban algunos lectores, deseos prohibidos y secretos innombrables. No había tampoco dos personas que leyeran lo mismo, como si mutara para adaptarse a cada cual. Un cuento mágico, tan distinto a éste, que sigue siendo el mismo al volver a leerse.

25 noviembre, 2003

Horas de tren

Horas de tren, largas y calurosas. Solo en el vagón, te quedas dormido. Sueñas que entra una mujer, y que te observa mientras duermes. Sueñas que abre su maletín de cuero, y que saca de él sus instrumentos afilados, sin dejar de mirarte. Sueñas que quieres despertar y el miedo te lo impide, y que ella se acerca y palpa tu cuello con dedos blandos. Estás dormido, soñando con la mujer que va a matarte, y sólo despiertas cuando la sangre te mancha y, con el bisturí en la mano, recuerdas haber soñado que era ella quien lo usaba contigo.

21 noviembre, 2003

Obras

Salí de casa para ir a trabajar, y encontré que la calle que utilizo normalmente para llegar estaba cortada por obras. Tomé una ruta alternativa, pero el callejón que debía utilizar estaba también bloqueado por un acto oficial, y no me dejaron acercarme. Sólo podía tomar el camino de la plaza mayor, dando una gran vuelta, pero unas vallas metálicas lo impedían. Inquieto, corrí a casa para decirle a mi mujer que nos tenían rodeados, pero un par de agentes habían cortado los accesos al edificio. Sin poder escapar, vi obreros acercarse, con más vallas, máscaras antigás y máquinas percutoras.

19 noviembre, 2003

Recuento electoral

Pasados tres días de las elecciones, con el 12% del escrutinio realizado, el vencedor era un pequeño partido político inspirado en los escritos astrológicos de un húngaro decimonónico. Una semana más tarde, ya con el 34%, había cambiado el escenario: en primera posición, la fracción escindida de los catecúmenos radicales, a quienes se dio por ganadores, con miedo a que impusieran sus peculiares convicciones al personal. Semanas más tarde, con el 67% contado, surgió la sorpresa: ahora ganaba el grupo denominado Movimiento Pendular. A dos días del final del escrutinio, no he perdido la esperanza de que ganen los míos.

18 noviembre, 2003

Horrible secreto

Mi madre se enteró por casualidad de mi dedicación a la política, y se llevó un gran disgusto. Ella siempre había creído lo que yo le contaba: que me ganaba la vida honradamente mediante el proxenetismo, y estaba muy orgullosa de mí. Pero ahora, descubierto mi horrible secreto, he de intentar convencerla de que no por ello soy peor persona, y de que no debe preocuparse por el qué dirán. Además, tal vez ella no se haya planteado las ventajas implícitas, pues en cuanto tenga un cargo podré colocar a mis hermanos, e incluso nombrarla directora general de alguna cosa.

17 noviembre, 2003

Sacerdocio

Odiaba el pecado y los placeres terrenales, pero como no creía en dios se hizo médico. En su templo, recitaba a los fieles letanías crípticas cuando ellos venían buscando ayuda para sus tribulaciones. Les culpabilizaba, y les hacía apartarse de aquello que les proporcionara placer: la buena comida, la embriaguez, el sexo... Renuncias en pago por promesas de vida eterna. Exigiéndoles que tuvieran fe, regía sus conductas y deseos. Quien no creía en él, quien desobedecía los mandatos sagrados, pagaba su justa penitencia: cinco meses sin dulces; punciones; y la introducción forzada de instrumentos diagnósticos por varios orificios del cuerpo.

Tras la reparación

Al irse los fontaneros supo que le habían dejado algo vivo corriendo por las cañerías de casa. Algo le hacía estar seguro: los arañazos tras las paredes, el sentimiento de su presencia húmeda y peluda. Por las noches, creía oirlo deslizarse por las tuberías, y el sueño sólo llegaba tras la fatiga del miedo. Llamó a los técnicos para que sacaran aquello de su casa, pero se burlaron de él, diciendo que eran sólo los ruidos normales de las tuberías, y que nada vivo podía estar allí. Ahora ya no se atreve a ducharse, ni a beber del grifo.

14 noviembre, 2003

Hongos

Aquel día tomé demasiados hongos, y las paredes empezaron a fundirse. Yo avanzaba despacio por el pasillo, los pies hundidos en una masa pegajosa y musical. Recuerdo murmurar fragmentos bíblicos, sonaban en mi interior con resonancias épicas y apocalípticas. Ella me tomó de la mano, pero no quise mirarla por no ver su cara deshaciéndose ante mí, su piel, sus ojos, resbalando hacia el suelo. Sus palabras eran palabras de multitudes, y huí de ellas. Me quedé un tiempo infinito tirado en el suelo, sollozando por la incapacidad de contar lo que sentía. Ahora, sereno, intento hacerlo en cien palabras.

11 noviembre, 2003

Metafísicas transpersonales

Me apunté a un curso de filosofía transpersonal, un seminario cuyo objetivo era algo así como remover nuestro interior para sacarlo fuera, dejando el exterior dentro, más o menos. Me pasa siempre con estas cosas que me cuesta ponerme en situación. Cuando ya todos estaban meditando con los ojos cerrados, yo aún no podía quitarme de encima la sensación de estar haciendo el ridículo, allí sentado en la posición del loto. Intenté sacar mi yo interior y mutarlo por mi ello exterior, tal y como decía el profesor, pero sólo conseguí que me doliera el estómago por acumulación de gases.

06 noviembre, 2003

Cazando dragones

Encontraron la guarida del dragón cuando ya regresaban a su aldea seguros de haber fracasado en su empeño. Lo encontraron durmiendo, incubando dos huevos. Sabían lo leve que resulta el dormir de los dragones, así que se acercaron muy despacio hasta poder lanzarle los arpones envenenados, y los ganchos, y finalmente le clavaron las lanzas en el corazón, bajo la escama ventral. La sangre les cubrió y el dragón cayó de lado. Entusiasmados, rompieron a pedradas los huevos que incubaba. Ahora venía el trabajo duro. Desventrarlo, separar las escamas y los huesos, clasificar y separar cada parte que pudiera venderse.

04 noviembre, 2003

Accidente

Apretó fuerte la basura con la mano, para hacer espacio en el cubo de la cocina. No se dio cuenta de que tras los papeles había un gran cristal roto, que le atravesó la muñeca. Ver la sangre salir a borbotones le hizo desmayarse. No había nadie en casa, así que murió desangrado, con la mano aun dentro del cubo de basura. Al abandonar el cuerpo se vio tendido en el suelo de la cocina, y le indignó morir sin dignidad ni estética; quiso volver, pero pronto el dolor se convirtió en olvido, cuando pasado y futuro empezaron a fundirse.