Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián


Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

31 octubre, 2003

Por su bien

Mi vecino trataba tan mal a su mujer e hijos, que decidí entrar en su casa para molerlo a palos. Sus hijos intentaban defenderle y su mujer, llorando, me gritaba que dejara en paz a su marido, que arreglarían solos sus problemas. Tanto escándalo montaban que tuve que encerrarles en habitaciones separadas. Até al marido a una silla y, tras hacerle pagar sus malos tratos, lo tiré por la ventana. Me quedaré algunos días en su piso, hasta que la mujer y los niños se den cuenta del bien que les he hecho y de que están mejor que antes.

30 octubre, 2003

Ruidos

Le costaba creer a sus padres cuando le aseguraban que no había nada malo detrás de aquella puerta, y que los ruidos que oía por la noche eran sólo fruto de su imaginación. De noche, tras hacerse el dormido, pegaba la oreja a la pared, y no tardaba en escuchar esos lamentos, gemidos guturales, y esos ruidos húmedos de carne masticada. Cada día su miedo era mayor, hasta que una noche los ruidos cesaron. Durante algún tiempo creyó que todo había pasado, y volvió a abrazarse a sus padres con confianza, hasta que le anunciaron que iban a cambiarlo de habitación.

27 octubre, 2003

Conversos

Eran los de la secta los que llamaban a mi puerta. Me dijeron que en la última reunión que habían tenido en su templo, habían llegado a la conclusión de que no estába bien ir de puerta en puerta intentando inculcar a los demás tus creencias, sin preocuparte de si se estarán duchando, o viendo la tele, o realizando actividades más fructíferas que las tuyas. Me pidieron disculpas por todas las veces que habían venido a venderme esas revistas con dibujos inquietantes de gente sonriente, y me aseguraron que nunca más me pedirían que creyera en dios. Y se fueron.

24 octubre, 2003

Reciclaje

Hizo crecer su barba y se perdió en la ciudad. Se le veía recogiendo vidrios, tubos metálicos, cosas extrañas que rescataba de algún contenedor, o de desechos industriales. Lo iba acumulando en un carro de supermercado, y lo llevaba a una fábrica abandonada, donde dormía. Poco a poco fue encajando sus hallazgos, un cilindro por aquí, una tuerca por allá, unas pilas, unos cables. La cosa iba tomando forma, un aparato grande, extraño, con una disposición radial que le daba cierto aire estético y siniestro. Finalmente instaló un interruptor, lo activó, y la ciudad ya no despertó de aquella noche.

21 octubre, 2003

Historia comprada

El viejo me abordó en la calle, y me susurró, con complicidad, que podía venderme una historia. ¿Para qué la quiero?, le dije. Sé que la necesitas, respondió. Dudé un segundo, pero no tenía nada que perder. ¿Será una historia nueva, sólo para mí?, le pregunté. Podrás hacer con ella lo que quieras, me aseguró sonriendo, y me pidió que le siguiera. Vivía cerca, una casa muy vieja perdida en un jardín feo y sin cuidar. Casi sentía miedo, pero algo en el anciano me inspiraba confianza. Me hizo esperarle fuera y cuando volvió a salir me contó esta historia.

16 octubre, 2003

Omnipotencia restringida

La gente piensa que sólo por ser omnipotente ya llevo una vida regalada. Pues no señor, es muy duro. De entrada porque uno no puede andar usando la omnipotencia a diestro y siniestro, pues al final te calan y dejan de creer en la ciencia, en la tecnología, y en el trabajo honrado y esperan que se lo soluciones todo a base de milagros. Y yo siempre digo, no señor, que se lo curren. Pero lo peor es no poder usar la omnipotencia para matar gente, y tener que hacerlo siempre a través de locos, terroristas o presidentes de gobierno.

15 octubre, 2003

Cada noche, cada ciudad

Por las noches es siempre otra ciudad. Sus arcadas y escaleras, sus puentes sobre ríos oscuros y distantes, sus calles de trazados intuidos, sin luz, sin voces. En esa ciudad nocturna camino buscándote, tantas noches, tantas ciudades. Avanzo a tientas, sólo el ruido de mis pasos volviendo desde las fachadas tristes de ventanas cerradas. Cada noche te busco, intuyo tu sombra, un movimiento lejano y brevísimo, corro a encontrarte para ver amanecer de nuevo juntos la ciudad. Tu sombra se desdibuja en otras sombras, pero me acerco, y la sombra es cada vez más tu, y ya es de día.

14 octubre, 2003

El ascensor sube

Entra tras la mujer en el ascensor, pulsa el botón de su piso, y al girarse para preguntarle a qué piso va, ella ya no está allí. Sabe que no ha salido, que la puerta se cerró tras ellos, pero no hay nadie más en la cabina. El ascensor sube. Durante el trayecto, sabe que no está solo, que el frío que siente es el frío de su presencia. El ascensor sube. Su piso ha pasado de largo; todos los pisos. El ascensor sube. Entonces deja de sentir temor en ese trayecto sin final, solo en el ascensor, con ella.

10 octubre, 2003

El experto

El experto acostumbra a llegar tarde, pero cuando lo hace crece en la plaza un silencio incómodo y temeroso. Despliega sus herramientas en el suelo sobre una tela de colores, y no levanta la vista hacia quienes le observan. La fascinación y el miedo no les permite huir, ni se consentiría. Cuando todo está dispuesto el experto se levanta y señala a alguien, a cualquiera, y nunca sabremos por qué él o ella y no cualquier otra persona. Los demás, aliviados, impedirán que huya, lo tenderán en el suelo, junto al instrumental, donde las primeras incisiones impedirán que siga chillando.

09 octubre, 2003

Un pueblecito encantador

El pueblo es tranquilo, todos se conocen y hablan la misma lengua, y comparten vino, risas y bromas. Son buena y noble gente, pero temen a los de fuera, y por eso mataron al cartero, hace ya años, y al que le sustituyó, y a un doctor que quería vacunar a los niños. Las investigaciónes se cerraron sin nadie a quien culpar, pero desde entonces no llegan cartas, ni feriantes, ni poetas que hablen otras lenguas. Los domingos cuando salen del templo, las gentes se reunen en la plaza mayor a escuchar leyendas antiguas, y cantar, y bailar danzas tradicionales.

08 octubre, 2003

Decisiones drásticas

En la escalera estamos hartos de mendigos, de vendedores ambulantes y de correo comercial no deseado. Nos hemos reunido y hemos acordado hacer de nuestra escalera un lugar más seguro. Se ha decidido que entre semana no entre nadie que no sea vecino. Las visitas se solicitarán para el fin de semana, con permiso del presidente de la escalera, y reforzaremos la portería con dos guardias jurados y un perro. Para evitar problemas impediremos la entrada del cartero, y de los que digan que vienen a revisar el ascensor, por si son sectarios camuflados o inmigrantes ilegales.