Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián


Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

28 febrero, 2002

Misión

Me asignaron una nueva misión a través del circuito E-3, con su indicación intermitente de alta prioridad. En Asignación de Misiones no contestaban, así que dejé el mensaje. A la mañana siguiente recibí un fax con los pormenores de la tarea, pero los códigos no correspondían a los de la preasignación. Sospeché lo peor, y fui a comunicarlo a la oficina de Posibles Infiltraciones. Allí son muy paranoicos: me hicieron análisis de orina y sangre para comprobar mi identidad y que no me drogaba. Luego me agradecieron la colaboración y prometieron estudiarlo. Al salir, me esperaban dos comisarios de Disciplina.

27 febrero, 2002

Un lugar diferente

Un mundo mágico donde los caminos conocidos nos llevarían a lugares extraños, donde las llaves se negarían a abrir puertas que no dieran a bosques o a marismas. Aprenderíamos desde pequeños que el fuego adopta formas de dioses muy antiguos, y sabríamos que cada roca, al partirse, muestra en su interior un corazón aun palpitante. En nuestros salones de colores cambiantes tendríamos esferas de cristal donde asomarnos a mundos más previsibles y estables, donde no hubiera que hablar con precaución a las palomas por miedo a sus venganzas, ni hubiera que marcar a nuestros hijos, al nacer, con tatuajes protectores.

26 febrero, 2002

Peligros de la ciudad (4)

Todo son malos augurios. Desapariciones de obreros que limpiaban las alcantarillas. Tormentas eléctricas sobre la Sagrada Familia. Trabajadores municipales de arqueología atendidos por extrañas quemaduras mientras estudiaban antigüedades halladas en unas obras. El agua llega a las casas de color ocre. Parece como si el corazón mismo de la ciudad hubiera enloquecido. El barrio gótico, bañado de noche con fosforescencias inquietantes, se ha vaciado de gente y poblado de espíritus. Para cortar el mal, el alcalde mandó destruir las tiendas de ocultismo, y las echadoras de cartas fueron encarceladas, y ha anunciado que ya se está debatiendo ofrecer sacrificios.

25 febrero, 2002

Animales mecánicos

El bosque está lleno de animales mecánicos. Los antiguos trajeron los primeros, y se fueron de nuevo a sus estrellas. Ranas con piel de titanio y con polímeros tensoactivos por músculos. Pájaros de plumas doradas y destellos eléctricos. Serpientes, topos y lagartos artificiales. Crecen, depredan, se reproducen, y cuando dejan de funcionar, sus componentes son reutilizados. Adaptan sus diseños, mejoran sus funciones. Cuando hoy te adentras en el bosque, llevas tu repulsor eléctrico para, si te atacan lobos o reptiles biónicos, poder fundir sus circuitos. Caminas, y cuando oyes acercarse los gruñidos metálicos descubres que el repulsor no tiene pilas.

22 febrero, 2002

Sospechas fundadas

Empecé a sospechar de mi marido por su extraño comportamiento nocturno. Me fije entonces en los espejos, cuando él pasaba por delante. Pero hay verdades que son duras de admitir para una esposa enamorada, así que quise asegurarme. Esa noche preparé su cena con una cantidad ínfima de ajo, la suficiente para, sin dañarle, poder descubrir la verdad. Mi marido empezó a comer, y observé atenta y esperanzada. Nada. Ninguna reacción. Así pues, mis sospechas eran ciertas, me había engañado. Por eso tiene tanto sueño por la noche, y se refleja en los espejos: ¡mi marido no es un vampiro!

21 febrero, 2002

Luna cruel

Hoy hay luna cruel, y el peso de mil nubes no la mata,ni aplaca a la bestia que huele sangre y sale. Todo esta allí, en las calles que llevan a otras calles, a plazas solitarias y a mujeres. La penumbra, telaraña densa que acaricia y avanza el terror final. Y al verla, leve y sola, su corazón ve la verdad, y teme. Pero al hombre le hierven hormonas y sangre, el animal se alza, el pasado vence, y sigue andando, firme, hacia donde moran los demonios.

Hoy hay luna cruel, y esta noche en la ciudad, nace la muerte.

19 febrero, 2002

Una puerta abierta

¿Cuánto llevamos aquí?, le dice ella, y él, que jadea como si acabara de llegar corriendo, tampoco lo sabe. Llevamos siempre aquí, le dice, siempre aquí. Y la imagen se hace cierta, el tiempo suspendido, esa sensación de haber estado y seguir estando. La luz es entonces lo único real, una puerta abierta y aquello es fuera, eso es lo único cierto, ellos están dentro y lo demás, todo lo demás, fuera... ¿Les verán si salen? ¿Quíén? Y, ¿por qué esa sensación de terror agazapada en las tripas, ese miedo a salir...? Ella se levanta despacio, y cierra la puerta.

18 febrero, 2002

Peligros de la ciudad (3)

Si vives en un piso, haz como todos: no pienses nunca que tras las paredes hay espacios vacíos. Los ruidos que oyes por las noches son de tuberías. Lo que parecen golpes, o roces, o arañazos, son los ruidos normales de una casa cuando el sueño es poco y el oído está atento. No hay nada vivo tras las paredes, excepto los insectos normales, y los gusanos, y los nidos de arañas que toda casa tiene. Y si te despiertas angustiado por la noche, perdido en tu miedo, como si algo húmedo te hubiera rozado, recuerda: sólo es una pesadilla.

Peligros de la ciudad (2)

Si se para el metro entre estaciones y estás solo en el vagón, no mires por las ventanillas hacia la oscuridad del túnel. Sigue leyendo, o fija la mirada en el suelo, o en el mapa de las paradas, con su mensaje tranquilizador de que siguen allí, de que tras la avería llegarás a la siguiente estación, como debe ser. Sobre todo, no acerques la cara al cristal, ni acomodes tu vista a las sombras. Y si lo haces, y ves ojos amarillos, gírate, y deséa que el metro arranque, o que estén ocupados con otro pasajero de otro vagón.

15 febrero, 2002

GPS

El ayuntamiento decidió colocar un localizador GPS a los difuntos que fueran enterrados en cementerios municipales. La oposición criticó duramente la medida por considerarla un gasto superfluo, pero tuvieron que tragarse sus palabras cuando los ordenadores mostraron que por la noche, si bien la mayoría de puntos permanecían fijos en pantalla sobre el cementerio, algunos abandonaban el lugar y daban vueltas por el barrio, para volver al camposanto antes de salir el sol. La escasa precisión del sistema hizo que fueran detenidos por error un mendigo, una monja y un concejal. Se trabaja ya en una versión mejorada del programa.

14 febrero, 2002

Escriba electrónico

Como requería demasiado esfuerzo mental escribir cuentos de cien palabras, decidió desarrollar un programa que combinara cien vocablos castellanos al azar, para ver si le salía algo que valiera la pena. El resultado fue patético, con fragmentos como "tira tira torrezno gozne" que ni el más desquiciado de los dadaístas aceptaría como arte. Así que refinó el programa. Clasificó las palabras y las locuciones por campos semánticos, para que no pudieran combinarse palabras de un cierto tipo y primaran, por el contrario, determinadas connotaciones, efectos o sugerencias. Tras seis o siete pruebas infructuosas, el resultado que obtuvo fue este cuento.

13 febrero, 2002

Botellón

Como prohibieron beber alcohol en la calle, los jóvenes se reunían rodeados sólo de zumos de zanahoria y productos sanos y nutritivos. La policía no se fiaba del contenido, habida cuenta de las canciones tabernarias que, como antes, entonaban las multitudes; así que los agentes iban probando de aquí y de allá, separando lo dietético de lo espirituoso, y poco a poco se iban entrompando. Los vecinos, desesperados, viendo a los guardianes del orden beodos perdidos, se unieron al jolgorio y bebieron para olvidar. Cuando llegó el alcalde, le invitaron a un zumo y, ya borracho, lo echaron al río.

Peligros de la ciudad (1)

Si coges un taxi, ten cuidado, pues aunque se niega oficialmente, son más de diez los casos habidos. El taxista te parecerá normal, te hablará muy indignado de esto y aquello y de lo fácil que sería arreglar las cosas, y te contará majaderías, como todos. Pero, desde la radio, le llegarán voces chirriantes que no podrás descifrar, y él responderá por el micrófono con sonidos no humanos. Te seguirá contando que hay que colgar gente en las plazas, y lo verás normal, no notarás que ha abandonado la ruta y te lleva a una zona donde sólo hay garajes.

11 febrero, 2002

Las cuatro torres

Tenemos cuatro torres. En la primera os acogerán cuando lleguéis. Cambiarán vuestras ropas por las nuestras, y aprenderéis las canciones. En la segunda torre nos contaréis vuestros deseos y vuestros engaños, y los cambiaremos por los nuestros. En la tercera torre, cuando apenas os distingáis los unos de los otros, llenaremos vuestro corazón de un dolor muy oscuro y de afán por morir. Llegareis a la cuarta torre sin más recuerdos ni anhelos que los nuestros, y os mostraremos por fin la causa de todo mal. Entonces será cuando podáis salir, con la rabia y la furia de nuestra tribu.

09 febrero, 2002

Concurso

El concurso empieza, cada lunes, a las nueve, y cientos de millones de personas en todo el planeta se congregan alrededor de sus pantallas para verlo. El presentador entra corriendo y sonriente, oficia la presentación de los patrocinadores, y muestra un resumen del programa anterior, en el que las tres concursantes perdieron. Aunque el público lo vio la semana pasada, y todas las cadenas lo han repetido mil veces en los recopilatorios de cada día, el morbo, el asco y el horror acucian la curiosidad. Tras la repetición de las tres muertes, entran, entre fuertes aplausos, las concursantes de hoy.

08 febrero, 2002

La feria de los monstruos

Al entrar en la feria de los monstruos, pasabas entre el tronco parlante y la jaula de un pobre anormal con el cráneo rapado y lleno de cicatrices que gimoteaba y hacía gestos obscenos a los visitantes. Luego venían los enanos y los deformes, luchando entre sí. En la última caseta no entraba apenas nadie. Decían que podías ver allí imágenes dañinas y cortantes, hombres y mujeres que ya no lo eran. Yo jamás me atreví, pero me fascinaba observar a los valientes que osaban entrar, o a los padres que dejaban allí a sus hijos a cambio de dinero.

06 febrero, 2002

Razones

¿Razones? La del verdugo ciego que mató a su hijo por error. La del actor que olvidó su papel y disparó al público. La de quienes llegaron con pancartas y ahora exhiben cabezas. La del niño que clava agujas a su gato. La de Dios, loco y eterno, confundiéndolo todo sin parar de reír. Y también la razón del bailarín que cae; del poeta que vende versos mustios; del arquitecto que construye catedrales sin dioses. ¿Razones? Sí. Y frio, miedo, azar y duda; víscera gritando, lo ancestral rugiendo por salir, y el hambre de sangre ajena. Razones no nos faltan.

El futuro en el libro

Lo encontré tras el último libro del penúltimo estante, y allí se explica todo: Que se apagará el sol, que se abrirán mil simas, que se alzarán montañas nuevas en desiertos helados, que habrá un viento final, y extenderá el fuego y las ruinas. Se explica allí lo oscuro y lo temible: que habrá un mañana triste, que ni luz ni sonrisas ni el más antiguo juego salvarán el futuro, que el aire borrará las palabras serenas y el castillo que hicimos en la playa, que tú me dejarás y tus besos serán de arena y sal y continentes nuevos.

Atrapasueños

Si sabeis realmente lo que son pesadillas, las que te hacen sufrir, sudar, gritar, y despertar confuso y jadeante, no os reireis de los atrapasueños, ni os burlareis de su poder. Cuando has ido a doctores y a psiquiatras, cuando has probado desde la marihuana a la ketamina, y nada calma tu sueño, las supersticiones indias deján de parecerte estupidas. Aros de madera sobre los que los indios navajo tejen telarañas de hilo. Colgados junto a quien duerme, terrores y malos sueños quedan presos en el artefacto. Pero si no lo cambias cada semana, los sueños rebosan y pueden enloquecerte.

05 febrero, 2002

Recuerdos de la infancia

De pequeño, jugábamos de noche a dráculas entre los túneles oscuros de las casas del gobernador, laberintos encalados que daban a puertas y a escaleras y a pasillos. Los mayores hacían de vampiros, y los pequeños huíamos por galerías apenas iluminadas. Yendo con Fredi y Tere, un drácula salto sobre ellos y los eliminó, y al escapar me vi solo, perdido en una oscuridad repleta de colmillos. Deseando ser eliminado para poder salir, sentí alivio cuando me pillaron los mayores, y me llevaron a un sitio más hondo y más oscuro, donde me contaron que aquello nunca fue un juego.

04 febrero, 2002

Sueños de rey

Mientras cree dormir, nuestro rey recuerda que fue oruga, y fue perro, y que fue esclavo de un patricio de cabello blanco que le trataba bien. Recuerda que fue el hombre que quemó a inocentes en una iglesia, y que fue el capitán de un ejercito furioso por vengar a su dios, y el hombre que temió morir y en su duda mató a muchos. Recuerda nuestro rey, en su sueño infestado de torvas presencias, que un día fue barquero y hundió a ancianos en el agua para tener su oro, y recuerda que hoy muere y teme seguir siendo.

01 febrero, 2002

Procesador de textos

El procesador de textos me irritó desde que vi que me corregía las frases que había iniciado en minúscula, o me cambiaba bes por uves cuando le parecía. Pero mi inquietud creció cuando empezó a suavizar las cartas de queja que yo mandaba a los proveedores que incumplían los plazos. Donde yo escribía "Caballero mongoloide: ", él sustituía por "Apreciado señor: " De modo similar, cuando, exaltado, yo ponía en mi carta "sentirá el morder del látigo sobre sus hombros repugnantes", mi ordenador lo reemplazaba raudo por "me temo que podría ser usted ligeramente amonestado". Me vuelvo a la pluma.