Pesadillas
Yo nunca había tenido problemas de sueño. Todo empezó cuando no quise dar dinero a la rumana que me limpió el parabrisas en un semáforo. Mientras me alejaba, me grito algo que no entendí, pero que adiviné lleno de rabia. Esa noche, y cada noche después de aquella, mis sueños se llenaron de serpientes y seres deformes. Un mes después volví al semáforo, seguro de no encontrarla, pero estaba allí. Dejé que limpiara el parabrisas y le di dos monedas. Me sonrió, asintiendo con comprensión. Luego le di dos más y le susurré al oído el nombre de una persona.
Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.
Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.
Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.
26 marzo, 2002
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