Comadreja en casa
Una amiga mía se compró una comadreja, que resultó ser muy caprichosa. El bicho no quiere estar en la jaula, así que campa a sus anchas todo el día. Tampoco quiere comida de lata, sino sólo refinados guisos, y se enfada si la comida no está a tiempo. No muerde, pero enseña los dientes a la mínima. Cuando ella llega del trabajo, las botellas de licor están vacías, y la comadreja duerme en el sofá, con la tele encendida, toda la casa sucia y revuelta. Y ya lleva días insistiéndole en que el piso esté a nombre de los dos.

6 comentarios:
Habrase visto, pagar por una comadreja... Si los maridos se consiguen gratis (aunque luego pueden resultar caros, claro, que aquí no hay garantías de nada)
=)
Salutes!
George You Are The Best.
Fdo. La Dueña de NoA.
P.D. Ya he ido al Notario para cambiar las escrituras ;)
TQ Niño Lindo*
Joder, que susto, por un momento creí que estaba usted hablando de mi suegra...
jordi, hace años que leo tu blog, realmente me gusta, tengo un programa de radio en Bariloche y tus cuentos lo he leido al aire, alguna vez me gustaria hacerte una nota, pasa por mi blog ya me comunicare con vos.Te mando un abrazo y gracias por tantas historias.
a mi me pasa algo parecido con mis gatos. A veces tengo la impresión de que les pago la hipotea del apartamento. Total, para el tiempo que paso yo en él...
Enhorabuena por el blog
Salu2
Fabuloso cuento. Felicitaciones.
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