Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián


Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

26 agosto, 2004

Un sueño no

No puede ser un sueño, con esos colores tan intensos, el dolor tan real. Pero debe serlo, claro, siempre es un sueño cuando eres tu mismo quien te está golpeando e insultando, cuando te ves fuera, mirándote con desprecio, seguro de que no podrás escapar, atado, herido. No sirve hablar, intentar que no te pegue más, convencerle de que él es tu mismo, de que tus labios sangrando también son lo suyos, pues te ves riéndote de ti, de tus absurdas fantasías, el puño, tu puño, cayendo sobre tu rostro, así aprenderás, y no debe ser un sueño, duele tanto.

23 agosto, 2004

Jugando

Probé aquel juego porque me contaron que era muy inmersivo, que te sentías como formando parte de un mundo diferente, con sus propias reglas, aventuras y peligros. Era cierto, pronto el resto de cosas dejaron de interesarme. En cuanto tenía un momento lo dedicaba a seguir explorando. Robaba horas al sueño para seguir recorriendo aquellos laberintos inacabables, buscando símbolos que me permitieran continuar. Ayer, tras mucho esfuerzo, conseguí entusiasmado entrar por fin en la sala del tesoro, pero descubrí que había dejado fuera la llave de salida. Hoy no he podido ir a trabajar. Entrad en el juego, y ayudadme.

18 agosto, 2004

Rumor

Primero se difundió como un rumor cualquiera, uno más sobre el presidente: nadie lo creía, pero todos se afanaban por hacerlo circular. Siempre hay personas dispuestas a creer, y así pasó esta vez, y pronto fueron muchas. Tras los desmentidos oficiales el rumor se hizo más intenso, y se convirtió en noticia potencial, se llenó de detalles y datos que añadían valor y verdad a lo contado. El presidente salió por televisión a desmentirlo, flanqueado de su mujer e hijos, y este detalle llevó a especulaciones, y tuvo que prohibirse que la gente siguiera con aquello, porque no era verdad.

17 agosto, 2004

Historias inexistentes

Abandonó la ciudad mientras está ardía, y dejó atrás todo: palabras, deseos e historias no escritas. Luego, desde lejos, viendo como se alzaban las llamas, pensó en recrear su temor y su furia, pero las frases se le volvían huidizas y asustadas, y hubo de conformarse con mirar, oir y sentir. Los días pasaban, extrañamente ajenos, y los cuentos seguían sin crecer, como si hubieran sido arrancados desde la raiz. Liberado del juego, superviviente de la locura ajena, sintió que aquellas historias inexistentes formaban un vacio denso, y temió que cuando pudiera hablar de nuevo ya nadie quisiera oirle.