Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián


Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

26 febrero, 2003

Día de lluvia, día de muerte

Mal día para los paraguas. El viento y una lluvia densa y espesa llenan las calles de cientos de paraguas muertos, cadáveres de alambre deshilachado y piel suelta. Avanzo por la calle y oigo los lamentos de mi paraguas antes de desfallecer y retorcerse y abrirse en una caricatura ridícula y grotesca. Luchando vanamente contra los elementos y el destino cruel, contemplo impotente su final. Intento reanimarlo, devolverle su anterior forma y función, pero acabo envolviéndolo con respeto en su propia tela, y sigo andando con dignidad bajo una lluvia cruel a la que no le importa una muerte más.

19 febrero, 2003

En mi pueblo

En mi pueblo hay tres tipos de personas: quienes viven en las casas, los que duermen en la calle, y los que habitan los tejados. Los que vivimos en casas, cuando por las mañanas salimos hacia el trabajo les vemos sentados junto a los semáforos o en los bancos de las plazas. A la gente de los tejados pocos les ven: algún antenista, alguna señora mientras tiende la ropa. Pero ellos intentan no estorbar, se apartan de las terrazas y las ventanas. Les gustan las tejas y los techos inclinados, y se juntan en corros para charlar y cantar bajito.

12 febrero, 2003

Informe

Me han pedido que redacte el apéndice de un subapartado de unos documentos anexos a un informe, trabajo de gran importancia. Me dedicaré a ello esta tarde. Redactaré unas cuantas páginas que enmarquen las frías cifras dentro del ámbito global y estratégico de la Corporación. A mi lado, mi misma mesa se repite interminable, y muchos como yo teclean datos parecidos. Al cabo de horas, días o meses, la Impresora Central publicará y encuadernará el informe. El Departamento de Validaciones comprobará errores tipográficos y de cálculo. Y sólo cuando los datos sean correctos, se archivará en el Gran Archivo Central.

10 febrero, 2003

Espejos

Todos los espejos son un mismo espejo. Detrás de sus reflejos mentirosos hay oscuridades que los unen. Si fuerzas la mirada hasta que tu imagen falsa se nuble y se borre, atisbarás a ver lo que se ve detrás de los espejos, verás una joven peinarse mientras sonríe enamorada, verás ancianos que miran al niño que fueron, verás hombres temerosos de reconocer su mirada cobarde. Y en algún otro espejo, si miras demasiado, ella verá también desvanecerse su rostro, y tu mirada estará en la suya un instante, hasta que un parpadeo te devuelva reflejados de nuevo tus ojos tristes.

05 febrero, 2003

Estudios de mercado

Me llamaron para participar en una prospección de mercado, para un nuevo producto de una empresa japonesa. Éramos ocho personas y el entrevistador nos preguntaba nuestra opinión sobre distintos aspectos de aquello que querían vender. Yo les dije que me parecía una birria, y les expuse las razones que me llevaban a pensar que aquello no lo compraría nadie en su sano juicio. Los demás invitados opinaban lo mismo, y acabamos todos opinando vehementemente sobre la perspicacia de aquel empresario. Cuando ya nos íbamos, me pareció ver por una puerta entreabierta un japonés compungido con una katana en la mano.