Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián


Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

30 marzo, 2002

El parque del laberinto

El parque, en primavera, es una explosión de flores y vida. Llevo años cuidando los jardines, y aun me embriaga este olor. Los domingos como hoy, todo se llena de gente: parejas de enamorados, familias con niños, abuelos paseando su aburrimiento. Muchos entran al laberinto central, un ovillo enmarañado de setos formando pasillos, intersecciones y caminos cortados, desde donde resuenan siempre risas y gritos. Yo, además de cuidar las flores, regar parterres y limpiarlo todo, soy el encargado también de buscar a quienes se pierden dentro, y siempre acabo encontrándoles, aun cuando ya lleven días y no puedan salir solos.

28 marzo, 2002

Fin de los viejos dioses

Cuando las iglesias en ruinas aún humeen, y los antiguos dioses yazcan apaleados en callejones sucios, no faltarán quienes ya quieran alzar altares nuevos y ofrecer otra vez en sacrificio placeres y energías. Serán otras voces, otras liturgias. Y habrá quienes escriban canciones que abran el corazón y nublen la mente, y quienes coreen, y quienes sepan explicar los nuevos mitos y nos los sepan vender como reales. Volverán entonces los mártires, es cierto, pero también regresarán esperanzas y milagros, y el caos lo será menos, y no estaremos solos cuando la noche caiga y el viento helado amenace peligros.

La tuerca

Encontró la tuerca en el suelo, durante la revisión rutinaria. La examinó sin reconocer el modelo, y buscó infructuosamente de donde podía haber caído. Mostró la tuerca a sus compañeros, que andaban enfrascados revisando juntas y apretando válvulas, pero no le prestaron atención, y le sugirieron cosas que podía hacer con ella. Obstinado, fue a ver al supervisor, persona metódica y responsable, que consultó en el ordenador central la función de la pieza. Por desgracia, la consulta centralizada estaba desactivada por mantenimiento. Mientras esperaban volver a conectarse, empezaron a oírse ruidos metálicos por todo el complejo, que empezaba a desplomarse.

26 marzo, 2002

Pesadillas

Yo nunca había tenido problemas de sueño. Todo empezó cuando no quise dar dinero a la rumana que me limpió el parabrisas en un semáforo. Mientras me alejaba, me grito algo que no entendí, pero que adiviné lleno de rabia. Esa noche, y cada noche después de aquella, mis sueños se llenaron de serpientes y seres deformes. Un mes después volví al semáforo, seguro de no encontrarla, pero estaba allí. Dejé que limpiara el parabrisas y le di dos monedas. Me sonrió, asintiendo con comprensión. Luego le di dos más y le susurré al oído el nombre de una persona.

25 marzo, 2002

Misterio en la biblioteca

Está en algunas páginas de algunos libros de la biblioteca, siempre en el extremo superior derecho, un pequeño bichito caligrafiado en tinta verde. Y en la misma página, una sola palabra subrayada. La bibliotecaria que lo descubrió halló que el signo estaba incluso en volúmenes antiquísimos, nunca prestados. Desde entonces, recorre metódicamente estanterías sin fin, recopila las palabras en una lista que no deja de crecer, y las combina creando ilusiones y esperanzas. Como sabe que su trabajo está condenado a ser incompleto, cuando necesita una palabra, la subraya en un libro y dibuja con su pluma un bichito verde.

22 marzo, 2002

Conspiración

La conspiración lo abarcaba todo, y él conocía cada ramificación, cada influencia. Le llevó meses de investigación por Internet descubrir todas las conexiones y las sutiles redes de control que la conspiración tendía en cada centro de poder. No había decisión que se tomara, ya fuera en la Casa Blanca o en el Gremio de Taxistas, que no respondiera a un motivo oculto, a un propósito último conocido por muy pocos. Le faltaba sólo una pieza para completar el rompecabezas: la persona que manejaba todos los hilos. Hasta que un día, revolviendo los cajones de su mujer, halló la respuesta.

21 marzo, 2002

El criptólogo

Aquel texto cifrado se le resiste. Es experto en criptografía, lingüística y estructuralismo. Ha reventado más claves secretas de las que puede recordar, y sabe combinar intuición y tecnología informática. Pero, tras años de trabajo infructuoso, aquél código se revela más duro que ningún otro. Mentiras que son verdades y certezas vestidas de engaño; metáforas de metáforas; numerología... Todo se combina así para confundir y marear. En ocasiones piensa con temor que tal vez allí no haya nada, pero rechaza la idea de inmediato, y sigue analizando el largo texto: "...el ángel de Yahvé llamó desde lo alto a Abraham..."

19 marzo, 2002

Experiencias vivenciales

Recibió una invitación para realizar un curso de etnopsicología aplicada a reestructurar las reverberaciones cognitivas. La tontería era atrayente: pasar un fin de semana en una torre de la montaña, haciendo ejercicios de respiración, comiendo vegetariano, y escuchando disertar sobre experiencias estructurantes y hologénicas, lo que fuera que fuese aquello. La tarde del sábado ya estaban todos medio hipnotizados y con regresiones a la infancia. El domingo por la mañana recitaron mantras y por la tarde la profesora, en plena catarsis liberadora, les confesó entre lágrimas su homosexualidad. Saturado, decidió que el próximo fin de semana lo pasaría en casa.

Cápsula de salvamento

El posicionador de emergencia emitía correctamente, así que la patrulla espacial más cercana vendría pronto en su busca. La cápsula, sin propulsión, tenía oxígeno y provisiones para algunos días: sólo debía relajarse y esperar. Mientras dormitaba oyó unos lamentos, y se le disparó la adrenalina y el terror. Por instinto, contuvo la respiración y percibió de nuevo unas quejas ahogadas. Locura del espacio, pensó. Durante dos horas hubo silencio, y entonces oyó que susurraban a su oído el nombre de un dios antiguo. Le inundó su poder y su vacío, y recibió ordenes horribles para cuando regresara a su planeta.

18 marzo, 2002

Ars longa, vita brevis

¿Cuántos cuentos caben en cien palabras? El anciano llevaba escritos miles, y siempre que acababa uno nuevo, anhelaba que ese cuento ya estuviera creado, y se lanzaba compulsivo a buscarlo entre los anteriores, hasta que lo dejaba, cansado e intranquilo, y se ponía a escribir otro. Con frenética creatividad, buscaba cada día completar el círculo, el momento en que el nuevo cuento fuera de nuevo el primero, el momento en que todo esté dicho, cuando en cien palabras ya no quepan más temores ni horrores que los ya contados, ni más historias ni mentiras que las que ya ha escrito.

15 marzo, 2002

Como en otra oficina

En la oficina atendemos al público todo el día. Mi sección se encarga de recoger los papeles, comprobar que estén en regla y dar las primeras instrucciones. Ninguno de los que llegan sabe realmente de qué se trata, y vienen ilusionados, con las dos fotos y los impresos bien rellenados, por lo que nos limitamos a decirles que esperen. Cuando les llaman, uno a uno, atraviesan confiados la puerta gris. En ocasiones alguno de mis compañeros confiesa sentirse apenado por ellos; son dudas lógicas, no seríamos humanos si no nos las planteáramos, pero nuestro deber sólo es comprobar los papeles.

14 marzo, 2002

Ritos báquicos

Llegaba Helios al final de su viaje, cuando empezaron a oírse las risas y los cantos. Era Dionisos, el dios alegre, seguido de una legión de bacantes y sátiros, encabezados por su fiel Sileno. Era el momento de la celebración, del exceso orgiástico, de la embriaguez liberadora. Crecían las risas, aumentaban las canciones, corría el vino y la hidromiel. Había gritos, carcajadas y excesos. Cuando llegó la policía municipal, avisada por los vecinos, aplicaron la ley antibotellón y requisaron las bebidas alcohólicas. Las bacantes y los sátiros salieron por pies. Dionisos y Sileno fueron detenidos por resistencia a la autoridad.

13 marzo, 2002

Mi ángel de la guarda

Me está preocupando últimamente el comportamiento de mi ángel de la guarda. Hasta hace unas semanas actuaba con eficacia y discreción. Yo me sentía protegido, pero no notaba su presencia. Ahora en cambio le noto hiperactivo, y con afán de protagonismo. Peor aun: insiste en protegerme también psicológicamente, y me aconseja a todas horas que elimine mis zonas erróneas y potencie mi asertividad. Y se ha esfumado su habitual discreción. Ayer, sin ir más lejos, dos tipos quisieron atracarme, y antes de darme tiempo a solucionar solo el problema, arremetió contra ellos con una espada flamígera y los fulminó allí mismo.

12 marzo, 2002

Tener poder

Puedo inventarme un hombre, desear que desee, hacer latir su soledad en frases breves. Puedo hacerle recorrer, cada noche, las plazas y jardines de una ciudad dormida, buscando a una mujer de la que sólo recuerda su mirar lejano y sus besos de agua. Puedo hacer que con el tiempo se desvanezca el recuerdo, que cada noche duela un poco menos cada búsqueda inútil. Puedo hacer que envejezca persiguiendo la sombra de un recuerdo que ya no sabe si fue real. Pero, en vez de eso, le haré volver a casa, para encontrarla esperándole en la cama con una sonrisa.

11 marzo, 2002

Historias que quiero contaros

Me gustaría contaros la historia de Almar, un marinero tuerto (perdió un ojo en una apuesta) que viaja con su barca por los puertos más peligrosos del mundo, haciendo contrabando con cualquier cosa que proporcione dinero. Y la historia de Minea, hija de piratas, que una vez quiso a Almar, pero ahora le persigue para matarle. Os explicaría por qué le odia sin dejar de amarle, y el porqué del tatuaje rojo. Me gustaría explicaros cómo se encontraron, y los malentendidos que produjeron muertes. Quisiera contaros todo eso, y todas sus aventuras juntos, pero se me acaban las cien palabras.

08 marzo, 2002

Riesgos de las antenas

Se habían dejado instalar la antena en la terraza colectiva, porque entonces aun no se hablaba de sus peligros potenciales. Los efectos no tardaron en notarse. La pareja del segundo, que era la comidilla del barrio por lo enamorados que se les veía, andan ahora todo el día tirándose los trastos a la cabeza. Se conocen ahora amores prohibidos de la del quinto. La hija del vecino del ático, que antes parecía buena chica, se empastilla el fin de semana, y su hermano, que antes cantaba en un coro, tiene aficiones botellónicas. La ministra de sanidad ha prometido una investigación.

07 marzo, 2002

Estigia

Hacía mucho que vagaba perdido por ese paisaje en neblinas, sin recordar cómo había llegado allí. El aire era denso, y se sentía mareado. Vió entonces no muy lejos la orilla de un río. Fue hacia él y contempló con una lejana sensación de angustia sus aguas lentas y densas. Muy lejos, la oscuridad de la otra orilla. Oyó entonces un motor, y vió acercarse una pequeña barquita de madera, pilotada por un joven. Le hizo señas, y la embarcación se acercó a la orilla. "¿Puedes llevarme al otro lado?", le preguntó. "He venido para eso", le contestó Caronte sonriendo.

06 marzo, 2002

Siempre

Siempre habrá el hijo de un herrero, y un pueblo de gente muy tranquila y valiente al que llega del bosque algún mal muy oscuro y terrible. Siempre habrá un hacha o una espada que antaño bebió sangre de monstruos o dragones. Y un joven que la empuñe, que tenga que partir y convertirse en héroe sin quererlo. Habrá siempre una búsqueda plagada de encuentros, peligros y temores. Y una inocencia que se pierde, la sangre derramada volviendo al niño hombre. Y un terrible final, donde aunque el mal perece, la tierra de algún modo se ha roto para siempre.

05 marzo, 2002

Muerte de la antigua edad

Nos trasladamos aquí tras abandonar los antiguos libros. Eramos víctimas de sueños y prisioneros de quimeras, pero cuando los dioses nos dejaron, supimos construirnos nuestros propios refugios, y llenar las vacías bibliotecas con mitos nuevos y leyendas de un pasado que volvíamos a inventar. Ahora llegan de nuevo horas de sangre y muerte: habremos de aplacar las peticiones llenando de vírgenes los templos y alzando cánticos sacrificiales. Algunos compañeros temen que nuestro nuevo dios sea tal vez más cruel y más terrible. Un dios que arranque almas y quiebre voluntades. Un dios sin nombre ni pasado, que quemará el futuro.

04 marzo, 2002

Sin nostalgia

Ya sólo queda ella en todo el bloque de viviendas. En su calle, que hace unos años hervía de gente día y noche, no pasaban hoy más que cientos de gatos sobrealimentados. El día tiene esa oscuridad grisácea que caracteriza la ciudad desde la gran explosión y que tardará años en desaparecer. Mira por la ventana sin nostalgia, y sus ojos se detienen en el enorme esqueleto descompuesto de lo que antes había sido un gran centro comercial. Allí había comprado el ordenador y la mayoría de componentes. Y como tenía buenos contactos, tampoco le había costado demasiado encontrar plutonio.

01 marzo, 2002

Mensajes en botellas

Lanzó más de un centenar de mensajes en botellas. En cada uno escribía el sueño de esa noche, o un anhelo cristalizado en palabras. Entonces se sentó a esperar, jugando con la arena, sintiendo que las gaviotas se burlaban de él desde lo alto. Y hubo noches, y hubo días. Alguna vez recuperó alguna botella, vacía, sin contestación. En una ocasión, desesperanzado ya, nadó hacía un reflejo del mar creyendo que le habían devuelto una de sus misivas: descubrió que en la botella sólo estaban sus palabras. Así que se contestó a si mismo, y lanzó la respuesta al mar.