Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián



Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

16 septiembre, 2005

La Luna (XVIII)



Sólo la luz plateada de la luna compite con los fuegos distantes para iluminar la noche. Arden las ciudades, y desde esta distancia podemos olvidar que entre las llamas hay gente y gritos y tragedias. Si miramos fijamente las hogueras lejanas, podremos ver como el fuego adopta formas y chisporrotea alegre. Si levantamos entonces los ojos a la luna, notaremos su poder, podremos oír a la bestia que reside en nuestro interior, y buscaremos estacas con clavos, y machetes, y gasolina, y nos dirigiremos gozosos hacia la ciudad, cargados de justa ira, para que crezcan el fuego y los gritos.



01 julio, 2005

La Rueda de la fortuna (X)




Todo el imperio seguía las revueltas por televisión, y cuando el Emperador anunció la Lotería Solidaria, los corazones se encogieron. La tradición era antigua, invocada en tiempos de insurrecciones, y servía para mostrar que si se ataca al poder, nadie es inocente. Por no vigilar, por no denunciar, por no condenar. Cincuenta elegidos al azar, cuyos códigos de identificación aparecerían en pantalla. Las madres abrazaban a los hijos, y aunque sabían que era difícil que les tocara, temían lo peor, que le tocara a su hijo, que tras aparecer su código en pantalla irrumpieran las tropas para llevarlo al sacrificio.


23 abril, 2005

El Carro (VII)




Se sentía invencible conduciendo ese carro de combate, sin muros ni obstáculos que pudieran detenerle. Recuerda la academia, las carreras con otros blindados, la euforia de sentirse tan vivo y fuerte. Pero nunca le enseñaron qué había que sentir cuando se tiene en frente, como ahora, a un hombre con sólo dos bolsas de plástico en las manos y un lazo azul en la solapa, al que se le unen en silencio otros hombres, y mujeres, y niños. No quiere mirar los rostros, por no reconocer a nadie. Recibe por radio la orden que no quería oír, y debe obedecer.


22 abril, 2005

El Ermitaño (IX)




El Ermitaño (IX)

El anciano baraja de nuevo los arcanos mayores, y compone con ellos la cruz céltica. No quisiera ver repetidas las lecturas anteriores, pero las cartas no mienten, aun cuando el orden nunca se repita. Ve de nuevo confirmado que aquella historia tiene un discurrir inevitable, ya escrito, y que tras cada cuento, tras cada carta, ira dejando algo de si mismo. Pero no hay opción, pues los personajes corren ya libres y piden ser contados. Así, el anciano repasa de nuevo los arcanos y lee sus cíclicas historias, y se limita luego a transcribirlas, una tras otra, en cien palabras.



21 abril, 2005

El Sumo Pontífice (V)



Imparte la bendición a la multitud congregada en la plaza, y advierte muchos lazos azules entre la concurrencia como protesta contra la muerte de un pobre infeliz al que el emperador ha hecho colgar por disidente. No ha querido condenar la ejecución, pues sabe que eso provocaría revueltas y no está bien. Además, mientras muchos se niegan a aceptar ese silencio, otros piden una defensa cerrada del emperador. Mientras les habla en latín, un idioma que no entienden, los más fieles entre los fieles imponen el orden, arrancan lazos azules, ordenan rezos y ofrecen en holocausto a los malos creyentes.



20 abril, 2005

La Justicia (XI)




Los verdugos no les gustamos, lo sé, pero odio cuando esos señoritos trajeados me preguntan eso. Quieren orden y seguridad pero desprecian a quienes hacemos el trabajo necesario. Nos encuentran útiles pero estéticamente desagradables. ¿Saben qué hizo este tipo al que acabo de ahorcar? Destripaba gente, sus últimas víctimas sobrevivieron, pero el chico sigue en coma y con ella jugó tanto que tardará en sanar. Mañana ahorcaré a otro, si, un escultor subversivo, creo. Por eso odio esta pregunta: ¿Que si disfruto con mi trabajo? ¿Por quién me han tomado? ¿Acaso no soy humano? Claro que disfruto, ¿quién no disfrutaría?



19 abril, 2005

El Diablo (XV)




La noche es asquerosamente fría. Conduce despacio por la comarcal, y ve a la pareja de tortolitos haciendo autostop. Ella es un bomboncito, sí señor. El frío se anula por un fuego interior que lleva tiempo sin quemarle. Para el coche, finge amabilidad, suben. No paran de contarle sus historias absurdas: unos padres intolerantes, una bruja que les había sugerido ir a ver a no sé que idiota. Pero están cansados, y se duermen abrazados en el asiento trasero. Sonríe, y se alegra de llevar en el maletero, como siempre, su bolsa con los libros de anatomía y los bisturíes.


La Sacerdotisa (II)




Acaba de atender a una pareja joven a quienes sus padres quieren ver separados. Les ha dado un par de velas de colores y un buen consejo, y se han ido felices y confiados. Ahora los ha olvidado ya, y estudia los dibujos trazados en la arena, y los completa con un círculo y un par de lineas cruzadas. Siente que algo está cambiando, que la estabilidad del imperio puede ser sólo una apariencia, así que persevera en sus lecturas y sus invocaciones. Siempre ha sabido mantener el secreto, pero llegan tiempos interesantes, y la verdad habrá de abrirse paso.




El Emperador (IV)



Su despacho está en lo alto de una torre de cristal. Desde sus ventanales contempla su imperio, habla por teléfono, dicta directrices, toma decisiones. Apenas se discuten sus mandatos, pero circulan por la ciudad esculturas burlescas que fabrica un vagabundo y que le faltan al respeto. Se ocupará de ello, pero ahora sólo piensa en la visita anterior, un extraño personaje que no estaba en su agenda y que le ha mostrado papeles, y le ha hecho observar unas figuras en su ordenador. Finalmente se han dado la mano, y siente de repente que le duele tanto poder, tanta responsabilidad.



18 abril, 2005

El Mago (I)




Llega cuando no se le espera, a veces rodeado de niños a los que divierte con trucos, otras veces solo y huraño. Desde las ventanas se le observa con respeto y temor: su presencia aporta sabiduría pero también es presagio de cambios e incertidumbres. Lleva una bolsa de piel, o tal vez un ordenador portátil conectado a Internet por satélite. Tal vez te llamará por tu nombre sin conocerte, y en sus libros o en su pantalla barajará símbolos, letras, signos y señales. Y si entonces te mira a los ojos fijamente sabrás que no puedes escapar de tu destino.


El Loco (0)



Dejó atrás todo, y ahora hace esculturas extrañas que vende a turistas despistados, y aprende trucos de magia que jamás muestra a nadie. Cree tener cosas que contar, reflexiones nunca dichas, nunca escritas, pero nadie quiere oírlo, ni a él le gusta hablar con gente. Antes, cuando era contable, cada día se parecía a otro día, y soñaba con vivir así, pero sin latas de comida y sin frío. Ahora es libre, o algo parecido, y no tiene que explicarse ante nadie, y come cuando quiere y hace lo que quiere. Pero, incluso ahora, cada día es igual al anterior.



07 abril, 2005

Homenaje, en estos días, a una buena persona

Homenaje, en estos días, a una buena persona

Murió, ante todo, una buena persona. No fue fácil su infancia, tras una guerra, teniendo que pasar hambre, pero él se preocupó siempre de los suyos, trabajó por ellos, estuvo siempre a su lado. Tuvo que cambiar de país sin dejar de ser humilde, pero el mundo a veces es injusto y él tuvo que abandonar a los suyos de nuevo, ahora para siempre, hasta más allá del horizonte, viajando en patera hacia un lugar desconocido donde trabajar para hacer dinero y volver a casa. Pero esa noche la patera volcó, y no ha habido colas para ver su cadáver.

15 marzo, 2005

Historia difuminada

Te despiertas y sientes el tatuaje, aun quema, la piel se resiste al número, y entonces sientes también que te han robado el nombre, y el rostro que ves reflejado en el agua sucia es el tuyo pero es también centenares de rostros, igual que tu número es tantos números, igual que tu muerte será sólo otra muerte. Muchos como tú vagan difuminados, con las mismas caras y los mismos gestos, sólo las cifras para diferenciar y catalogar. No hay palabras, no hay sonidos, no hay recuerdos; y sales fuera y alrededor sólo hay niebla y alambres y más niebla.

13 marzo, 2005

Duendes, o algo así

Está en todas las tradiciones de todas las culturas: seres diminutos que aparecen de noche en los hogares y esconden las cosas para que los propietarios no puedan encontrarlas al despertar. En mi casa es también así, como en todas las casas, pero en la mía son más trabajadores. Suelo acostarme tarde y levantarme pronto, así que les queda poco tiempo, pero lo aprovechan bien: llaves, libros, papeles, cuentos maravillosos que escribo por la noche y que no vuelvo a ver ni a recordar por mucho que me esfuerce, y debo conformarme con escribir de día tristes sucedáneos como éste.

10 marzo, 2005

Cuentos incorrectos

El escritor compuso un cuento breve sobre un ciego que vivía en los túneles oscuros del metro. La Asociación de Ciegos se quejó por la imagen negativa hacia los invidentes, como si sólo pudieran arrastrarse entre sombras. El escritor retiró el cuento, y escribió otro sobre una mujer que convivía con monstruos en secreto, pero una organización feminista le amenazó con emprender acciones legales si se publicaba, porque dejaba mal a las mujeres mientras que los monstruos quedaban simpáticos. Harto de complicaciones, escribió sobre una gota de lluvia, tema aparentemente inocuo, pero no tardaron en llamar los meteorólogos, muy enfadados.

08 marzo, 2005

Jardín zen

Quise convertir una habitación de casa en un jardín zen, ya sabéis, arena, algunas rocas y un rastrillo para arar formas mientras meditas. Yo opinaba que quedaría muy bonito y que relajaría mucho entrar allí, con olor a incienso, esas cosas. Mi mujer, sin embargo, consideraba que haría un montón de polvo, y que pronto tendríamos el pasillo lleno de arena, y que se nos iría metiendo por los zapatos, y que, además, aquello sería un perfecto nicho ecológico para todo tipo de bichos. Y es que es lo que tiene el zen, que no se puede practicar en casa.

22 febrero, 2005

Condiciones de compra

Compramos el piso aun sabiendo lo de la habitación, y las condiciones, pero es que son tan caros, recien nos hemos casado y ella no trabaja, y con el niño no lo hará de momento, así que dijimos, ¿por qué no?, sólo es una habitación a la que no podemos entrar, y sólo hay que dejar alimento cada noche, a veces cuesta encontrar, y llego tarde mientras ella espera, temerosa y preocupada, y hay que ir con cuidado, eso si, procurar ser metódico, no hacerle pasar hambre ni dejar la puerta abierta, pues no entiende de propiedades ni de hipotecas.

03 febrero, 2005

Última noche

Nos sentamos fuera de la ciudad, junto a sus murallas, y el tenue fuego de la moribunda hoguera nos proporcionaba la mínima luz en aquella noche sin luna ni estrellas. Éramos desterrados, expulsados de la ciudad por traiciones supuestas y aunque pudiéramos huir, y guarecernos, nadie cometería tal deshonor. No hablábamos, no era ya momento de palabras, solo podíamos aceptar callados y dignos el destino que nos esperaba cuando el sol saliera, mientras los habitantes de la ciudad durmieran a salvo de la luz, y nosotros, antes inmortales, viendo por primera vez morir la noche, sentenciados a un horrible final.

17 enero, 2005

La venganza de la naturaleza

Tiré un tabique en casa para juntar dos habitaciones y tener un salón más grande. El edificio, para vengarse de las agresiones a que lo sometía, comenzó a crujir por las noches, como si quisiera amenazarnos con hundirse sobre nosotros en pleno sueño. Restituí el tabique, y todo volvió a la normalidad hasta que cambié las baldosas del baño. Entonces, para defenderse, el edificio empezó a soltar agua sucia por los grifos, así que restituí la antigua cerámica. Ahora es suficiente con que piense en mover un mueble de sitio, para que el suelo empiece a vibrar, pidiéndome un respeto.

07 enero, 2005

Autoayuda

Tengo una amiga que ha caído víctima de los libros de autoayuda. Empezó como un pasatiempo inocente, pero pronto empezó a criticar a todos por no sé qué zonas erróneas que tenían. Luego se volvió asertiva, tanto que daba miedo, y así fue perdiendo amistades. La fui a ver ayer, y estaba haciendo taichí, creo, en una posición muy rara, y me dijo que había aprendido a respirar, que hasta ahora no sabía. Como se ha vuelto autosuficiente y segura de si misma, tanto le da todo, sin miedo alguno a decir que no, pero sin nadie a quien decírselo.

05 enero, 2005

Viaje nocturno

Esta noche regresaba sólo, en coche por una carretera de montaña tras algunos negocios que me llevaron lejos. De pronto presentí que a ambos lados de la carretera, tras los matojos y los árboles, ojos amarillos me observaban, así que aceleré, pero sus miradas seguían, escondidas y fijas en mi, y aceleré más, y un derrape absurdo me hizo volcar junto a la carretera. No me he hecho daño, creo, pero el miedo también duele, y sigo acurrucado dentro, con los ojos cerrados para no ver los suyos, muchos, amarillos, tras los cristales, y rezo por que no sepan abrir.

04 enero, 2005

Buenos propositos para el año nuevo

Para este año que empieza me he hecho varias propósitos:
No dejaré que la pereza de escribir pueda conmigo, excepto si estoy cansado o no me apetece.
No me acercaré al agua si veo venir olas gigantes.
No pediré más entrevistas con Dios, pues ya veis a que cosas dedica su tiempo libre.
No dejaré tanto tiempo esta página desatendida, pues estais aquí.
No dejaré que me atrapen los vampiros, y los monstruos, y esas cosas oscuras y dentadas que viven bajo la cama y en los armarios.
No me descontaré en las palabras, y procuraré que siempre sumen cien.

Curiosidad

Junto a mi casa hay una tienda extraña. En un principio se dedicaban a la importación y exportación de no se sabe qué, pero ahora el rótulo dice que organizan sistemas de cableado. Yo siempre veo a los mismos, sin clientes, y no puedo dejar de imaginar historias de mafias rusas y reuniones clandestinas. Un día entré en la tienda, pero como no necesito ningún tipo de cableado, me limité a decirles que era vecino, y que sentía curiosidad por su trabajo. El tipo más alto y fornido me miró fijamente sin responderme, así que consideré prudente volver a casa.

09 diciembre, 2004

Mensajes cortos

A medida que los teclados y los dispositivos para enviar correos fueron siendo más pequeños, la gente fue prescindiendo de vocales, signos de puntuación, ortografía y sintaxis, y aun del más mínimo concepto. La gente se acostumbró rápido, pues nos acostumbramos a todo, y cuando recibían un correo de algún amigo ya no se molestaban en intentar descifrar aquel amasijo de letras, sino que contestaban con uno igual y más abstruso, y a ver quien era el guapo de decir que no era eso, a no ser que realmente quisieran verse para tomar algo, pues entonces se llamaban por teléfono.

23 noviembre, 2004

Todos los trámites, el trámite

Allí, formando una cola ordenada, con los papeles en la mano, y un funcionario que se toma su tiempo y tal vez tengamos que volver mañana, como ya pasó ayer, pues nos dicen que las instalaciones no dan para tanto, aunque esta vez parece que la fila avanza más rápido, el funcionario comprueba los papeles, despacio, a veces se para a fumar un cigarro, y nos mira sin prisa, con desprecio, comprueba la numeración del documento y la compara con la del brazo, le permite pasar y el siguiente se acerca, mientras todos en cola, allí, desnudos, esperando la ducha.

17 noviembre, 2004

La ciudad al caer el sol

(Este cuento lo publiqué originalmente el 28/04/04. Me permito volverlo a publicar, por motivos evidentes.)

De cada puerta, y cada esquina, y cada tejado, se lanzarán piedras contra el que rompa las puertas de la ciudad. Y habrá llantos, y gritos, y entre los niños miedo y coraje. Y entre las calles antiguas morderá el hierro, y la lluvia de azufre caerá de noche con ira y con venganza, pues nuestro dios es justo y poderoso, y tiene aviación, y es mil veces más justo y poderoso que ese dios de mentira al que ellos cantan. Y la ciudad caerá, y cuando todo acabe el fuego y el hedor serán señores de las casas muertas.

16 noviembre, 2004

No es un idioma

He descubierto que el chino no es un idioma. Siempre me lo había temido: esos signos extraños, sospechosos de entrada. El problema, sin embargo, es que ellos hacen ver que los entienden, y les gusta pasearse por el metro con esos libros y diarios escritos en signos que nada significan. Pero sus trazos son sólo para hacer bonito. Lo llevan haciendo así desde hace siglos, y al que quiere aprender a descifrar los ideogramas, le cuentan que es muy difícil, y le tienen años mareado para que nunca se de cuenta de que no son más que garabatos sin sentido.

12 noviembre, 2004

Entrevista con Dios

Tenía algunas dudas existenciales, así que solicité una entrevista a Dios. Su secretario personal, un ángel enorme y justiciero, me puso en lista de espera y me dijo que ya me llamarían. Pasaron días y meses sin noticias de Dios y yo seguía con más dudas y miedos. Finalmente recibí una llamada: Dios no podría atenderme pues le habían salido unos líos en África que se le juntaban con un follón que unos irresponsables le habían montado en la antigua Mesopotamia. Me dijo el ángel que tal vez él podría atender mis cuitas, pero me enfadé y abracé el ateísmo.

03 noviembre, 2004

Congreso de trabajo

Asistí al congreso por obligaciones de trabajo, así que me resigné a pasar un día aburrido entre ponentes absurdos y espectadores aletargados. Me sorprendió, sin embargo, el entusiasmo del público, nada habitual en este tipo de eventos. Me inquietó comprobar que los ponentes eran interrumpidos por vehementes ovaciones apenas balbuceaban cualquier sandez. Señores encorbatados y chicas de diseño tomaban notas con fervor digno de mejor causa. En los descansos, la gente comentaba, con admiración no fingida, las bondades del acontecimiento. Yo, por si acaso, no tomé nada de lo que ofrecían allí, ni café, ni pastas, porque vete a saber.

02 noviembre, 2004

Intimidad

Mi hija adolescente no quiere que entre en su habitación. Yo pensaba que era para que no le encontrara cartas de amor, o drogas, o armas de fuego, cosas de la edad. Pero pronto empecé a oír extraños ruidos tras la puerta cerrada de su habitación, cuando ella aun no había vuelto a casa. Por no perturbar su intimidad, no quise desvelar el misterio, pero cada vez los sonidos son más extraños, como ladridos, o relinchos, gruñidos que no me atrevo a calificar. De pequeña siempre quiso tener un perro, ponys, y algunos tigres. Pero no, no creo.

06 octubre, 2004

Técnicas de gestión

Nos convocaron a una reunión en la empresa, para informarnos de las nuevas técnicas de gestión que usaremos a partir de ahora. Los consultores encargados de implantar los cambios nos contaron las ventajas del vudú frente a las metodologías tradicionales. Cada uno de nosotros llevará su propio muñequito y su juego de agujas. No será difícil, dicen, conseguir nuestros objetivos comerciales con este método. Tal vez lo más complicado son los pequeños detalles: si queremos que el cliente nos compre un producto, necesitaremos primero tres pelos de sus cejas y algún objeto personal que haya estado cerca de su corazón.

23 septiembre, 2004

Orden y concierto

Orden y concierto

¿A quién llamarás cuando la policía te golpee y te robe? ¿Cómo ocultarás tu intimidad a los vigilantes que te protegen? ¿Que camino seguirás cuando todos sean de peaje, y se llenen de cámaras y restricciones? ¿A quién sorprenderás cuando debas informar de tus intenciones con tiempo suficiente para que se contrasten y autoricen? ¿Abrirás la puerta de tu casa a todos los inspectores, y les mostrarás armarios y cajones? Morirán los juegos: el del escondite, el de contar mentiras, el de traicionar por amor. Deberás consolarte con tu orden de pesebre, con la seguridad que compraste vendiendo tu alma.

10 septiembre, 2004

Un día cualquiera

Como tenía un rato me acerqué a Manchuria, donde la gente es muy maja y siempre tienen para ti cerveza de arroz y leche de yak. Tras la comida pasé por Tegucigalpa a comprar unas máscaras que vi ayer, y fui para Berlín, al congreso. Mientras los expertos debatíamos, llamaron a un restaurante chino, de Shanghai, para que nos trajeran rollitos. Yo tuve que salir un momento a Zambia a comprar un regalo para mi hija, que está en Reikiavik con unas amigas y no volverá hasta mañana. Al volver mis colegas estaban concluyendo que sí, que la globalización existe.

06 septiembre, 2004

Elecciones mágicas

Durante la campaña electoral, uno de los candidatos hechizó al contrario con un encantamiento de confusión, que liaba sus palabras y enajenaba su razonamiento. El público no lo notó demasiado, pero en la tele aprovecharon para editar videos cómicos con sus palabras. Para vengarse, un grupo de presión contrató un hechicero para que cambiara de color al candidato enemigo, y cuando éste se tornó negro, lanzó a su vez un grimorio de halitosis contra su adversario. Muchos electores, hartos ya, el día de las votaciones encantaron sus papeletas antes de meterlas en la urna, para que ganara quien ganase, perdiera.

Sacrificios

Para evitar los males, había que ofrecer palabras en sacrificio a los dioses. Se sacrificaron primero palabras menores, de las que sólo servían para nombrar flores extrañas o lugares lejanos. Pero las amenazas continuaban, y los dioses pidieron más palabras, así los sacerdotes sacrificaron muchos sinónimos, pues tenían sustituto, pero los dioses querían más. Pronto dejaron de usarse las palabras que indicaban emociones, por superfluas, y aquellas que nombraban cosas valiosas, pues eran las más queridas por los dioses. Y como los males no acababan, también los nombres propios fueron sacrificados, y los apodos, y hasta el nombre último murió.

01 septiembre, 2004

Bombillas

Yo no quería comprar esas bombillas modernas, pero mi mujer insistió, y ahora nuestro piso tiene una luz extraña que refleja cosas inexistentes. Mi mujer asegura que es manía mía, que esas bombillas están homologadas para cansar menos la vista. Que diga lo que quiera, pero cuando enciendo la luz en las habitaciones, veo durante un segundo personas y cosas que no están, y que se desvanecen de inmediato. Ya no me atrevo ahora a entrar nunca en mi biblioteca a oscuras, pues temo topar contra alguien a quien no veo y que está hojeando probablemente mis libros de fantasmas.

26 agosto, 2004

Un sueño no

No puede ser un sueño, con esos colores tan intensos, el dolor tan real. Pero debe serlo, claro, siempre es un sueño cuando eres tu mismo quien te está golpeando e insultando, cuando te ves fuera, mirándote con desprecio, seguro de que no podrás escapar, atado, herido. No sirve hablar, intentar que no te pegue más, convencerle de que él es tu mismo, de que tus labios sangrando también son lo suyos, pues te ves riéndote de ti, de tus absurdas fantasías, el puño, tu puño, cayendo sobre tu rostro, así aprenderás, y no debe ser un sueño, duele tanto.

23 agosto, 2004

Jugando

Probé aquel juego porque me contaron que era muy inmersivo, que te sentías como formando parte de un mundo diferente, con sus propias reglas, aventuras y peligros. Era cierto, pronto el resto de cosas dejaron de interesarme. En cuanto tenía un momento lo dedicaba a seguir explorando. Robaba horas al sueño para seguir recorriendo aquellos laberintos inacabables, buscando símbolos que me permitieran continuar. Ayer, tras mucho esfuerzo, conseguí entusiasmado entrar por fin en la sala del tesoro, pero descubrí que había dejado fuera la llave de salida. Hoy no he podido ir a trabajar. Entrad en el juego, y ayudadme.

18 agosto, 2004

Rumor

Primero se difundió como un rumor cualquiera, uno más sobre el presidente: nadie lo creía, pero todos se afanaban por hacerlo circular. Siempre hay personas dispuestas a creer, y así pasó esta vez, y pronto fueron muchas. Tras los desmentidos oficiales el rumor se hizo más intenso, y se convirtió en noticia potencial, se llenó de detalles y datos que añadían valor y verdad a lo contado. El presidente salió por televisión a desmentirlo, flanqueado de su mujer e hijos, y este detalle llevó a especulaciones, y tuvo que prohibirse que la gente siguiera con aquello, porque no era verdad.

17 agosto, 2004

Historias inexistentes

Abandonó la ciudad mientras está ardía, y dejó atrás todo: palabras, deseos e historias no escritas. Luego, desde lejos, viendo como se alzaban las llamas, pensó en recrear su temor y su furia, pero las frases se le volvían huidizas y asustadas, y hubo de conformarse con mirar, oir y sentir. Los días pasaban, extrañamente ajenos, y los cuentos seguían sin crecer, como si hubieran sido arrancados desde la raiz. Liberado del juego, superviviente de la locura ajena, sintió que aquellas historias inexistentes formaban un vacio denso, y temió que cuando pudiera hablar de nuevo ya nadie quisiera oirle.

10 junio, 2004

Voluntarios

El consistorio pedía voluntarios para su última campaña de desratización y despalomización. Miles de anuncios en paneles y farolas, spots en televisión, y una cancioncilla pegadiza con el título "Rata, pum, paloma, pam", antecedieron el acontecimiento. Campañas en colegios, donde a los infantes les explicaban los parasitos e infecciones que transmitían, culminaron con la exposición de los dibujos hechos por los escolares: ratas y palomas muertas, niños y niñas persiguiéndolas con palos y piedras, gente feliz viviendo en un mundo sin bichos. No faltaron los voluntarios de todas las edades, todos contentos, cantando juntos, en una inmensa muestra de civismo.

Actividades parroquiales

Las viejecitas están conspirando. Se entretienen así, chismorreando, criticando, tejiendo sus planes. Han salido del centro parroquial, hoy han tenido un cursillo de macramé, y luego el cura les ha contado como organizará las celebraciones del santo patrón, pero ellas tenían la cabeza en otras cosas. Ahora están ultimando los detalles. Tienen llaves de la sacristía, y esta noche sería un buen momento. Todas han hecho su parte. Una tiene las sustancias necesarias, otra el cuentagotas, y otra la jeringuilla, para el vino. Sí, esta noche es un buen momento, que quede todo listo para la gran misa del domingo.

09 junio, 2004

Otra vez, siempre

No es cuestión de volver, no después de lo que te ha pasado, los gritos, la sangre, no, mejor andar por el barrio, es de noche y no te ven, andar y andar hasta encontrar un agujero donde puedas esconderte, dejarlo todo, olvidar el lugar, el encuentro, los gritos, la sangre, deambular absurdamente sabiendo que nadie te mira, que nadie te reconoce, dejar que poco a poco las horas de la ciudad maten las horas del pasado, y volver a empezar, buscarás a otra chica, la llevarás a algún lugar tranquilo, y otra vez, como siempre, los gritos, la sangre.

27 mayo, 2004

Selección natural

La ciudad siempre ha tenido sus mecanismos de selección natural. Para cruzar las avenidas, por ejemplo, había que mirar a ambos lados con una secuencia difícilmente predecible: derecha, izquierda, izquierda, derecha, izquierda. Si no se coordina ese ritmo de observación con el avance rápido, uno muere inexorablemente aplastado por algún coche, tranvía o bicicleta. Tras generaciones los ciudadanos se han adaptado, y nacen con una agilidad y coordinación extraordinarios. El consistorio ha ido elevando la dificultad de las calles: han añadido buzones móviles, sierras dentadas que surgen del suelo y unas espitas por donde salen enjambres de abejas africanas furiosas.

Cosas que ya no están

Siempre me desaparecían las cosas. Mi mujer, o mis compañeros, se reían de mí y lo atribuían a que soy un despistado, pero la cosa cada vez va a más. Al principio eran los bolígrafos, o las llaves, o papeles. También los libros dejaban de estar en los sitios donde debían. Pronto me empezó a pasar con el coche, siempre aparcado en un lugar distinto al que lo había dejado. Ahora también mi mujer ha desaparecido, en casa no están sus cosas, y al salir a la calle para buscarla, no había aceras, ni coches, ni asfalto, todo, todo desaparecido.

26 mayo, 2004

Peligrosa senectud

Los viejos son muy peligrosos. Hace diez años se hundió el sistema financiero, y dejaron de cobrar sus pensiones y fueron expulsados de los asilos donde vivían, así que formaron bandas que desvalijan a los jóvenes y les agreden sin piedad con sus bastones. Cada vez hay más ancianos que asaltan tiendas o bancos, sabiendo que, con la edad que tienen, poca cárcel verán. Si ves en la calle viejecitos de apariencia apacible, formando un corro como si hablaran de sus cosas, no se te ocurra acercarte: cambia de acera y corre, pues eso sí, la mayoría de ellos cojea.

21 mayo, 2004

Peligros de la ciudad (7)

No conoces el barrio, está oscuro y apenas quedan tiendas abiertas, ni casi gente por la calle, así que aceleras el paso, tuerces por un callejón, pues parece que al otro lado está más iluminado y entonces ves a un borracho que se acerca, y, por miedo, entras en una pequeña tiendecita hasta que pase, donde un anciano te muestra frasquitos con aromas, y apenas le haces caso, hasta que decides que ya puedes volver a salir, pero la puerta está cerrada, y al girarte hacia el anciano ves que ya se ha transformado en lo que tu más temes.

14 mayo, 2004

Cosas de vecinos

Me convirtió en vampiro la del tercero, durante la última junta de vecinos convocada para discutir el presupuesto. Al principio me indigné, y amenacé con impugnar la reunión, pues los estatutos de la comunidad dejan claro que no pueden mordernos durante una asamblea. Pero cuando empecé a notar la transformación me fui calmando, y me di cuenta de las ventajas de la inmortalidad frente a mi aburrida y fugaz vida de antes. Así que soy uno de ellos, y la convivencia con el resto de vecinos es buena, y cuando nos cruzamos nos saludamos y les sonreímos mostrando los dientes.

10 mayo, 2004

Pirámide exquisita

En mi ciudad han inaugurado una pirámide enorme y multicultural. Su interior está oculto a las miradas temerosas de quienes estamos fuera, pero los sacerdotes de los nuevos tiempos nos lanzan desde lo alto sus exhortaciones a que seamos buenos chicos, políticamente correctos, y a que reciclemos la basura. Dicen que si entras en sus laberintos sales renovado, con la conciencia limpia, y con ganas de no ensuciar las calles. Nos prometen además músicas y actuaciones, y podremos simular un viaje en pateras por un lago interior con tiburones de mentiras, para que podamos reflexionar sobre cuanto sufren los inmigrantes.

03 mayo, 2004

Tranvías invisibles

En mi ciudad han cubierto los tranvías de pintura invisible, para que no afeen el paisaje urbano. Es bonito ver a la gente esperar en las paradas y, cuando suena el silbato que anuncia la llegada del tranvía, suben con cuidado, a tientas, y se les ve desaparecer en el aire, en tanto que otras personas parecen haberse materializado. Para evitar la contaminación sonora, el tranvía es muy silencioso, así que hay que estar muy atento a los semáforos, seas peatón o conductor, pues si te pilla será por tu culpa y no podrás decir que no lo has visto.