Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián



Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

10 mayo, 2004

Pirámide exquisita

En mi ciudad han inaugurado una pirámide enorme y multicultural. Su interior está oculto a las miradas temerosas de quienes estamos fuera, pero los sacerdotes de los nuevos tiempos nos lanzan desde lo alto sus exhortaciones a que seamos buenos chicos, políticamente correctos, y a que reciclemos la basura. Dicen que si entras en sus laberintos sales renovado, con la conciencia limpia, y con ganas de no ensuciar las calles. Nos prometen además músicas y actuaciones, y podremos simular un viaje en pateras por un lago interior con tiburones de mentiras, para que podamos reflexionar sobre cuanto sufren los inmigrantes.

03 mayo, 2004

Tranvías invisibles

En mi ciudad han cubierto los tranvías de pintura invisible, para que no afeen el paisaje urbano. Es bonito ver a la gente esperar en las paradas y, cuando suena el silbato que anuncia la llegada del tranvía, suben con cuidado, a tientas, y se les ve desaparecer en el aire, en tanto que otras personas parecen haberse materializado. Para evitar la contaminación sonora, el tranvía es muy silencioso, así que hay que estar muy atento a los semáforos, seas peatón o conductor, pues si te pilla será por tu culpa y no podrás decir que no lo has visto.

28 abril, 2004

La ciudad al caer el sol

De cada puerta, y cada esquina, y cada tejado, se lanzarán piedras contra el que rompa las puertas de la ciudad. Y habrá llantos, y gritos, y entre los niños miedo y coraje. Y entre las calles antiguas morderá el hierro, y la lluvia de azufre caerá de noche con ira y con venganza, pues nuestro dios es justo y poderoso, y tiene aviación, y es mil veces más justo y poderoso que ese dios de mentira al que ellos cantan. Y la ciudad caerá, y cuando todo acabe el fuego y el hedor serán señores de las casas muertas.

21 abril, 2004

Calle partida

Mi ciudad tiene una única calle, larga, peatonal, con tiendas a ambos lados. Me gustaba pasear por ella, errante, cambiando mi bar habitual por el de enfrente si el vino que vendían era allí más bueno, o más barato. Un día pusieron una verja en la calle, partiéndola por su eje. Al entrar debías elegir acera, y discurrir por ella hasta el final. Ahora los de cada lado insultan a los del otro a través de las rejas, o se burlan de ellos, y no se dan cuenta de que la verja que nos encarcela a todos es la misma.

16 abril, 2004

Nuevas ficciones

El escritor descubrió un día que no quedaban cuentos, que todos habían sido ya contados. Preocupado, fue a ver al emperador para advertir de su descubrimiento. El emperador escuchó sus razones y sus esfuerzos inútiles en busca de nuevas historias. Muy receptivo, sabedor de la importancia que tienen los cuentos y las ficciones para el pueblo, y lo necesarios que son para su bienestar, se decidió el emperador a solucionar el problema. Despidió cortés al escritor, agradeciéndole sus advertencias, e hizo llamar a sus bardos y a sus generales. Ante ellos, solemne e imperativo, señaló un país en el mapa.

13 abril, 2004

Charlas pendientes

Si yo fuera más valiente, me sentaría junto al vagabundo con quien siempre me cruzo al volver del trabajo. Leyendo siempre alguna novela de Karl May o Zane Grey, se sienta al sol junto a un carrito de supermercado repleto de bultos y bolsas. Es un anciano de edad indeterminada, del que sólo conozco ese momento diario de enfrascada lectura, entre buscadores de oro y algún sheriff peleón. Cada día reduzco el paso junto a él, le observo de reojo, e imagino que hablamos de indios y cuatreros. Y algún día descubriré apenado que ha muerto, y que nunca le hablé.

01 abril, 2004

Interrupción

Yo estaba relajado en casa, apalancado en el sofá escuchando música, cuando sonó el teléfono, y molesto por la interrupción cogí el auricular y dije ¿si?, e insistí, pues no contestaban, y entonces una voz grabada de mujer me rogó una y otra vez que esperase y que en breve sería atendido, y sentí miedo, pues me llamaban para molestarme y me pedían que esperase, y de repente me colgaron, sin más ni más, y me quedé como un idiota escuchando los sonidos de la línea muerta, hasta que colgué, despacio, y llevo muchas horas esperando que vuelvan a llamar.

31 marzo, 2004

La vaca detective

La vaca detective aceptó el caso con recelo, pues temía que detrás de todas aquellas desapariciones hubiera algo grande, más grande de lo que ella podía manejar. Las investigaciones se estaban complicando, las pistas ocultaban otras pistas, y algunas de las testigos no se atrevían a dar toda la información. Rumiando mansamente, su cerebro lógico iba organizando los datos, haciendo encajar las piezas. Finalmente, todos los indicios apuntaban hacia aquel edificio. Se adentró de noche, cuando no había actividad, y descubrió el horror inimaginable, una auténtica sistematización del asesinato en serie. Y todas allí, tantas, decapitadas, despellejadas, colgando boca abajo.

25 marzo, 2004

Antes de ir a dormir

Su padre intenta convencerla de que no hay monstruos en el armario, y ella le hace creer que lo comprende, que ya es mayor, que si su padre le muestra que tras las puertas no hay cosas con dientes ni ventosas, dormirá tranquila por la noche, soñando esos sueños inocentes que los adultos creen que las niñas sueñan, y su padre la tapa y le da un beso, y ella espera un poco para levantarse y abrir de nuevo el armario, pues claro que hay monstruos, y debe alimentarlos, pues hambrientos podrían devorar a su padre, que no les ve.

24 marzo, 2004

Instrucciones para resolver un laberinto

Teseo se ofreció voluntario para entrar en el laberinto, pero el rey decidió que sería más efectivo lanzar una operación militar a la que bautizó “Rejoneo”. Helicópteros de combate, a base de misilazos, derribaron gran parte de los muros y pasillos que hasta entonces formaban ese dédalo intrincado e inaccesible. Luego llegó la infantería. Tomaron posiciones entre los escombros y avanzaron, sin dejar de disparar, hacia el interior humeante. La histeria de quienes creían ver cuernos entre las sombras provocaron muchas bajas por fuego amigo. También murieron algunos periodistas griegos aplastados por cascotes. Y el minotauro aun no ha aparecido.

15 marzo, 2004

Cuentos dormidos

Los cuentos estaban dormidos. Se sentía paralizado, primero por la pereza, luego por el horror, más tarde por la indignación y, finalmente, por la esperanza. Sentado ante la ventana, el anciano veía cristalizar lo que antaño parecían cuentos improbables, tan reales ahora, tan presentes. La sangre y los muertos ya no eran sólo recursos literarios, sino un dolor hondo, compartido. El anciano veía desconcertado discurrir el mundo allí fuera, desorbitado, maldades envueltas en mentiras. Entonces respiró profundamente, cerró la ventana, y retomó la pluma, sabiéndose en inferioridad ante esa realidad autónoma y furiosa que, una vez más, imita al arte.

04 marzo, 2004

Cuerpo extraño

Le operaron de un quiste en la muñeca, y cuando volvió a casa sintió que le habían dejado algo dentro, algo metálico, pequeño y esférico que emitía señales. Intentaba palparlo, se rascaba la cicatriz hasta hacerse daño, y el miedo en su interior crecía. Fue al hospital: le hicieron radiografías para mostrarle que no tenía nada, pero ni así les creyó. Confiaba más en sus sentidos que en la ciencia abstracta. Le recetaron tranquilizantes y lo mandaron a casa. Al llegar se los tomaría, con mucho whisky, para ahogar el dolor y poder sacarse el emisor, dijeran lo que dijeran.

26 febrero, 2004

Ciudad amurallada

La doctrina oficial dicta que tras la muralla nada existe. Toda la ciudad está rodeada por la desproporcionada e impresionante pared, que cerca la ciudad sin fisuras, sin puertas, ni túneles, ni escaleras. Sólo algunos jóvenes intentan en ocasiones escalar sus altas paredes, sus muros que se alzan hasta las nubes. A veces se les pierde de vista mientras siguen subiendo, pero no tardan en encontrarse sus cuerpos muertos al pie de la muralla. Hay leyendas de algunos que salieron, y cuentan que más allá hay vida, y más historias, y gente que vive sin miedo en ciudades sin muros.

23 febrero, 2004

Ni uno más

Lleva ya nueve meses sin fumar, desde que pagó y firmó el contrato. El método era tan eficaz como duro y carísimo. Nunca podía reunir voluntad suficiente para dejarlo, así que probó el sistema. “Ni uno más”, le habían dicho, “ni uno, nunca más”. Le explicaron los términos del acuerdo, y le convencieron de que iban en serio, pero hoy, seguro de que tras tanto tiempo ya no le vigilaban, quiso darse el gusto de un último cigarrillo, que fumó temeroso en un portal. Por la noche ha encontrado la puerta de su casa abierta, y su familia no respondía.

17 febrero, 2004

Jugar a muñecas

No le importaba que su hijo jugara con muñecas, era un padre sin demasiados prejuicios. Pero le costaba aceptar el modo en que jugaba: les clavaba largas agujas, las rellenaba con hierbas extrañas recogidas del campo, o les arrancaba las cabezas y las colgaba en ristra del techo de su habitación. En una ocasión su hijo puso en círculo a sus muñecas mientras, en el centro, dirigía una especie de aquelarre infantil. El padre ya no lo soportó más. Enfadado, le recordó que una cosa era jugar con muñecas y otra lo que hacía él: eso eran cosas de niñas.

11 febrero, 2004

Peligros de la ciudad (6)

Le agobiaban las aglomeraciones. En el metro, no podía evitar pensar que algún loco podría estar andando detrás suyo, por el mismo pasillo interminable, y clavarle algo en la nuca, y huir chillando. El hecho de que hubiera mucha gente, lejos de tranquilizarle, le hacía pensar que era más probable que alguien quisiera su sangre. Tanto temor sentía, que se encerró durante semanas en su casa. Esos días habló mucho con dios, y él le dio fuerzas para vencer sus miedos. Ahora anda tranquilo por el metro y, por si ve algún movimiento sospechoso, lleva un cuchillo en el bolsillo.

06 febrero, 2004

Que lo sepas

Para protegerte, accederemos a los bancos de datos de tus ordenadores, y comprobaremos tu solvencia, y nos aseguraremos de que no guardas pornografía en tu disco duro, ni programas piratas, ni caricaturas burlescas de nuestros mandatarios, ni nada que pudiera hacer pensar a alguien que eres un terrorista, o cómplice de uno de sus cómplices. Te prohibiremos almacenar información en ordenadores no registrados a tu nombre, y si las mafias se ofrecen para ocultarte tus datos a cambio de dinero, di que no, pues el castigo sería tremendo y ejemplar, pero justo y necesario, pues lo hacemos por tu bien.

05 febrero, 2004

Niños bajo tierra

Los túneles de la ciudad están llenos de niños. Llegaron escondidos en barcos y camiones, y pronto desaparecieron bajo tierra, y ocuparon colectores y estaciones donde ya no pasan trenes, donde ya sólo hay hierros retorcidos y humedad. Tras un tiempo en el subsuelo su piel enblanquecerá, sus ojos se habrán adaptado de tal modo a la oscuridad que la luz del sol les cegaría para siempre. De entre sus muchas lenguas nacerán palabras nuevas, extrañas y monstruosas. Los de arriba seguiremos trabajando y amando como si no existieran, como si bajo nuestros pies no oyeramos bullir su humanidad condenada.

01 febrero, 2004

Flotando

Al levantarme descubrí que flotaba a un par de centímetros del suelo. Fuí al doctor. Tras examinarme me aseguró que aquello era psicológico, que yo somatizaba mis preocupaciones. Quise hacerle ver que, aunque fuera por los nervios, yo estaba flotando, pero él ya me había recetado unos calmantes y hecho pasar al siguiente paciente. Un físico cuántico se interesó por mi caso, pero era un chiflado que pretendía dominar el mundo usando mis poderes. Tampoco en la Iglesia encontré solución: el párroco, salpicándome, blandía una cruz y gritaba al demonio que saliera de mí, mientras la piel mojada me ardía.

28 enero, 2004

Taller

En aquel taller sólo trabajaban vampiros. Al entrar extrañaba tanta oscuridad, un hangar grande con paredes altas, sin ventanas. Por lo demás era un taller normal: fotos de mujeres desnudas sentadas sobre neumáticos, grasa en el suelo, tornillos y piezas incomprensibles sobre estanterias metálicas. Eran buenos mecánicos, lo hacían bien. Muchos en la ciudad traían sus coches para reparar, y nunca les faltaba trabajo. Estaban bien allí, se sentían integrados en la comunidad, ganaban mucho dinero, y la comida no escaseaba, pues algunos clientes dejaban el coche en el taller con gente dentro, y así la reparación les salía gratis.

Espíritu cívico

Mientras tiraba algunos periódicos viejos a la basura vi que una mujer me fotografiaba haciéndolo y luego llamaba por móvil para denunciarme por no reciclar. Quise recriminarla por acusica, pero me aclaró que era una Informadora Municipal Voluntaria, y que ése era su deber. No quise discutir y me largué rápido, con tan mala pata que pasé la calle con el semáforo de peatones en rojo. No venía nadie, pero un señor me vio, y telefoneó a la Guardia Urbana. Huí corriendo por las aceras, actividad ilegal, mientras me recriminaban mi actitud y sacaban el móvil amenazadoramente. Maldito espíritu cívico.

22 enero, 2004

Muertes absurdas (1)

Como cuando estás esperando en la cola del super, pasando las cosas del carro a la cinta transportadora, pensando en no olvidarte de pedir que te apliquen el descuento promocional, y de pronto, qué estupidez, la corbata enganchada en la cinta, párela señorita, por favor, párela, he dicho que la pare, pero los nervios, ya se sabe, la señorita no acierta con el botón, se equivoca, aumenta la velocidad, y tu cara se arrastra sobre la cinta, la corbata te tira y te ahoga, y se oyen gritos, manos voluntariosas intentan desatarte, pero cambias de color, y ya es tarde.

20 enero, 2004

No más fotos

Un buen día descubrí que yo ya no estaba en las fotos antiguas. Mi mujer aparecía sola en todas, y mi anterior presencia era ahora invisible. En algunas, se la veía riendo o hablando a alguien inexistente. Constaté que tampoco en mis documentos oficiales había más que cartulinas blancas donde antes estaba mi rostro. El espejo seguía reflejándome, así que desestimé haberme convertido en vampiro, pero probé de fotografiarme y tampoco conseguí nada. Yo desesperaba ante el misterio, pero mi mujer me consoló diciéndome que total nunca quedaba bien en las fotos y que era mucho más guapo al natural.

14 enero, 2004

Monstruo en el bosque

La mujer dejó a su marido durmiendo en la cabaña y se adentró, sola y descalza, en el bosque oscuro, buscando el monstruo que habitaba sus sueños. Era noche sin luna, y tras mucho andar, perdida ya, desfalleció.

Algo grande, fuerte y peludo, la levantó sin esfuerzo, mientras aún dormía, y la llevó a algún lugar donde abusar de ella. Antes de que un manotazo la despertara, ella soñaba aún con el monstruo del bosque, que la salvaría y la llevaría más allá de los árboles, muy lejos, a salvo de su marido que, otra vez, la había atrapado antes.

09 enero, 2004

Enturbiando almas

Soy psiquiatra, atiendo a pacientes ansiosos, melancólicos o desesperanzados. Tumbados en el divan, me cuentan sus historias. Debería ayudarles, pero mis preguntas e intervenciones tienen otro propósito: hacer más oscuros sus miedos, más turbias sus soledades, más dolorosos sus vacios. Ellos no lo notan, creen que estamos escarbando en sus recuerdos y traumas, y que saldrán renovados de la terapia tras muchas, muchas sesiones. En realidad, tras cada visita, su alma se va volviendo algo más fragil, y de sus debilidades saco yo mi fuerza y mi poder.Y además de hacer lo que me gusta, me pagan generosamente por ello.

07 enero, 2004

Planes de dominio

Mi ambición, desde siempre, ha sido dominar el mundo. Dediqué a ello muchas horas y elaboré planes maquiavélicos. Ensayé risas sardónicas, me compré un par de mascotas inquietantes, y establecí un centro de operaciones en el sótano de casa, donde iba acumulando materiales diversos ante la estupefacción indignada de mi mujer. Yo carecía de deformidades o mutilaciones que me dieran apariencia siniestra, pero confié en que la ejecución de mis propósitos y los enfrentamientos con los inevitables enemigos me las proporcionarían cuando menos lo pensara. Hoy, aunque lo nieguen, domino por fin el mundo y ya sólo temo al aburrimiento.

22 diciembre, 2003

Problema postural

El doctor se le acercó de nuevo, con el instrumental. El dolor era intenso, lacerante. Es un problema postural, le aseguró el doctor sin dejar de manipularle la pierna, intensificándole el dolor. Tiene los músculos lesionados, una tendinitis grave, y riesgo de desgarros, insistió el doctor, mientras él chillaba. Un problema postural, si, podríamos llamarlo así. Debe tenerlo en cuenta, o la pierna le seguirá doliendo, aún más, y luego el dolor pasará a la otra pierna, podría llegar a perder las dos si usted no modifica su postura inflexible y acepta por fin contarnos todo lo que sabe.

19 diciembre, 2003

Cirugía

El cirujano acerca el bisturí a la médula. No es una operación complicada, pero hay que ir con cuidado, mantener la atención en cada instante. El cirujano separa los tejidos procurando no dañar los nervios, y recuerda entonces, como en un flash, que su mujer le ha pedido que cuando vuelva a casa no olvide de pasar por el supermercado y comprar papel de cocina y aceite, y piensa en ese momento que el coche aun está en el taller y deberá volver andando, maldito carburador, y entonces se da cuenta, pero ya es tarde, dios mío, qué he hecho.

17 diciembre, 2003

La mordedura del burro radioactivo

Ocurrió que mientras visitaba una feria de ganado, y por circunstancias que no vienen al caso, me mordió un burro radioactivo. Obviamente adquirí sus poderes, pero no creí conveniente darme a conocer haciéndome llamar el Hombre Burro, asi que decidí mantener el anonimato. Siempre intenté ocultar mis poderes, pero creo que en las reuniones de trabajo algunas de mis intervenciones hacían sospechar, en ocasiones, a alguno de los asistentes. Fue así como, poco a poco, supe aprovechar mis habilidades adquiridas para ir escalando posiciones. Hoy, que ya domino el mundo, podré desvelar por fin ante mis súbditos mi verdadera identidad.

16 diciembre, 2003

Apompaios

Ya le tenemos, y el pueblo corrió a ver como le paseaban, cautivo, en procesión, y los sacerdotes dijeron, he aquí la causa de nuestros males, ved aquí uno que odiaba a los hombres y ved que fuego y azufre serán su castigo. Y el pueblo vió que aquello era bueno, y cantaron y se regocijaron, y ovacionaron a sus reyes y buscaron leña para preparar la hoguera. Viendo arder la causa de sus males y sus cuitas, la multitud sintió que el fuego era bueno. Pero la maldad persistía, así que pronto buscaron más leña y alimentaron más llamas.

11 diciembre, 2003

Móviles

Yo era de los que no creía que las ondas de los móviles pudieran afectar a la salud. Pensaba, iluso de mí, que eran exageraciones, inventos de ecologistas tecnófobos. ¡Cuan equivocado estaba! Yo, que llevo siempre mi móvil en el bolsillo interior de la chaqueta, empiezo a percibir claramente pequeñas vibraciones contra mi pecho, emanaciones radioeléctricas que recorren mi sistema nervioso, alteran mis sinapsis, y me impiden sonreír a los niños o auxiliar a los pobres. Pulsos hertzianos que avanzan por mi médula espinal hasta mi cerebro, disolviendo las neuronas y forzándome a escribir en cien palabras majaderías como ésta.

04 diciembre, 2003

Protección (Homenaje a Frank Miller)

La pobre niña estaba indefensa ante los peligros y las maldades del mundo, así que sus protectores taparon sus oídos para evitar que oyera cosas terribles, que podían herirla y dañarla. Luego usaron el esparadrapo para cerrar sus ojos, y protegerla así de visiones que pudieran traumatizarla o influir negativamente en su maduración. Taparon su nariz con algodones, para que ningún olor la molestara o la incitara a pecar. Otro trozo de esparadrapo cubrió su boca, en diagonal, y una última tira formaría una cruz perfecta sobre sus labios cerrados. 'Estate tranquila, bonita. Uno más, y estarás totalmente a salvo'.

02 diciembre, 2003

Consultoría

En mi empresa encargaron una consultoría para realizar un estudio previo orientado a decidir la subcontratación del seguimiento de los proyectos que realizan empresas externas. Los consultores nos reunieron y repartieron hojas en blanco para que las llenáramos con nuestras ideas, y las fueron colgando por las paredes de la oficina. Por las tardes, según el plan, la señora de la limpieza subrayaba con rotuladores fosforescentes las frases más interesantes. Luego los consultores recogieron los papeles, y encargaron a un becario pasarlos a limpio. El informe gustó mucho a los jefes, pero a la señora de la limpieza la despidieron.

01 diciembre, 2003

Domingo

Será un domingo tranquilo, en casa, y observa aliviado desde el balcón el denso tráfico, y de pronto está allí, ante un volante en el calor del embotellamiento y, con el pie en el freno, mira pasar un tren allá a lo lejos, y de pronto está allí, sentado en el vagón junto a la ventana, viendo cómo la carretera va quedando atrás y el paisaje desfila ante sus ojos desconcertados, y ve pasar una granja, y un campo con vacas, y de pronto está allí, paciendo estupidamente mientras ve alejarse el tren, ese domingo que iba a ser tranquilo.

27 noviembre, 2003

Cuento mágico

Lo difícil no fue escribir el cuento, sino aplicarle la magia que había aprendido. Tras los conjuros, el cuento ya no podía ser leído dos veces sin ser distinto cuento. A cada lectura mostraba nuevas historias, nuevos miedos, nuevas esperanzas. Lugares y personajes surgían mágicamente cuando el lector volvía a él. Piratas, naves, lugares oscuros, romances, pasión, y, según contaban algunos lectores, deseos prohibidos y secretos innombrables. No había tampoco dos personas que leyeran lo mismo, como si mutara para adaptarse a cada cual. Un cuento mágico, tan distinto a éste, que sigue siendo el mismo al volver a leerse.

25 noviembre, 2003

Horas de tren

Horas de tren, largas y calurosas. Solo en el vagón, te quedas dormido. Sueñas que entra una mujer, y que te observa mientras duermes. Sueñas que abre su maletín de cuero, y que saca de él sus instrumentos afilados, sin dejar de mirarte. Sueñas que quieres despertar y el miedo te lo impide, y que ella se acerca y palpa tu cuello con dedos blandos. Estás dormido, soñando con la mujer que va a matarte, y sólo despiertas cuando la sangre te mancha y, con el bisturí en la mano, recuerdas haber soñado que era ella quien lo usaba contigo.

21 noviembre, 2003

Obras

Salí de casa para ir a trabajar, y encontré que la calle que utilizo normalmente para llegar estaba cortada por obras. Tomé una ruta alternativa, pero el callejón que debía utilizar estaba también bloqueado por un acto oficial, y no me dejaron acercarme. Sólo podía tomar el camino de la plaza mayor, dando una gran vuelta, pero unas vallas metálicas lo impedían. Inquieto, corrí a casa para decirle a mi mujer que nos tenían rodeados, pero un par de agentes habían cortado los accesos al edificio. Sin poder escapar, vi obreros acercarse, con más vallas, máscaras antigás y máquinas percutoras.

19 noviembre, 2003

Recuento electoral

Pasados tres días de las elecciones, con el 12% del escrutinio realizado, el vencedor era un pequeño partido político inspirado en los escritos astrológicos de un húngaro decimonónico. Una semana más tarde, ya con el 34%, había cambiado el escenario: en primera posición, la fracción escindida de los catecúmenos radicales, a quienes se dio por ganadores, con miedo a que impusieran sus peculiares convicciones al personal. Semanas más tarde, con el 67% contado, surgió la sorpresa: ahora ganaba el grupo denominado Movimiento Pendular. A dos días del final del escrutinio, no he perdido la esperanza de que ganen los míos.

18 noviembre, 2003

Horrible secreto

Mi madre se enteró por casualidad de mi dedicación a la política, y se llevó un gran disgusto. Ella siempre había creído lo que yo le contaba: que me ganaba la vida honradamente mediante el proxenetismo, y estaba muy orgullosa de mí. Pero ahora, descubierto mi horrible secreto, he de intentar convencerla de que no por ello soy peor persona, y de que no debe preocuparse por el qué dirán. Además, tal vez ella no se haya planteado las ventajas implícitas, pues en cuanto tenga un cargo podré colocar a mis hermanos, e incluso nombrarla directora general de alguna cosa.

17 noviembre, 2003

Sacerdocio

Odiaba el pecado y los placeres terrenales, pero como no creía en dios se hizo médico. En su templo, recitaba a los fieles letanías crípticas cuando ellos venían buscando ayuda para sus tribulaciones. Les culpabilizaba, y les hacía apartarse de aquello que les proporcionara placer: la buena comida, la embriaguez, el sexo... Renuncias en pago por promesas de vida eterna. Exigiéndoles que tuvieran fe, regía sus conductas y deseos. Quien no creía en él, quien desobedecía los mandatos sagrados, pagaba su justa penitencia: cinco meses sin dulces; punciones; y la introducción forzada de instrumentos diagnósticos por varios orificios del cuerpo.

Tras la reparación

Al irse los fontaneros supo que le habían dejado algo vivo corriendo por las cañerías de casa. Algo le hacía estar seguro: los arañazos tras las paredes, el sentimiento de su presencia húmeda y peluda. Por las noches, creía oirlo deslizarse por las tuberías, y el sueño sólo llegaba tras la fatiga del miedo. Llamó a los técnicos para que sacaran aquello de su casa, pero se burlaron de él, diciendo que eran sólo los ruidos normales de las tuberías, y que nada vivo podía estar allí. Ahora ya no se atreve a ducharse, ni a beber del grifo.

14 noviembre, 2003

Hongos

Aquel día tomé demasiados hongos, y las paredes empezaron a fundirse. Yo avanzaba despacio por el pasillo, los pies hundidos en una masa pegajosa y musical. Recuerdo murmurar fragmentos bíblicos, sonaban en mi interior con resonancias épicas y apocalípticas. Ella me tomó de la mano, pero no quise mirarla por no ver su cara deshaciéndose ante mí, su piel, sus ojos, resbalando hacia el suelo. Sus palabras eran palabras de multitudes, y huí de ellas. Me quedé un tiempo infinito tirado en el suelo, sollozando por la incapacidad de contar lo que sentía. Ahora, sereno, intento hacerlo en cien palabras.

11 noviembre, 2003

Metafísicas transpersonales

Me apunté a un curso de filosofía transpersonal, un seminario cuyo objetivo era algo así como remover nuestro interior para sacarlo fuera, dejando el exterior dentro, más o menos. Me pasa siempre con estas cosas que me cuesta ponerme en situación. Cuando ya todos estaban meditando con los ojos cerrados, yo aún no podía quitarme de encima la sensación de estar haciendo el ridículo, allí sentado en la posición del loto. Intenté sacar mi yo interior y mutarlo por mi ello exterior, tal y como decía el profesor, pero sólo conseguí que me doliera el estómago por acumulación de gases.

06 noviembre, 2003

Cazando dragones

Encontraron la guarida del dragón cuando ya regresaban a su aldea seguros de haber fracasado en su empeño. Lo encontraron durmiendo, incubando dos huevos. Sabían lo leve que resulta el dormir de los dragones, así que se acercaron muy despacio hasta poder lanzarle los arpones envenenados, y los ganchos, y finalmente le clavaron las lanzas en el corazón, bajo la escama ventral. La sangre les cubrió y el dragón cayó de lado. Entusiasmados, rompieron a pedradas los huevos que incubaba. Ahora venía el trabajo duro. Desventrarlo, separar las escamas y los huesos, clasificar y separar cada parte que pudiera venderse.

04 noviembre, 2003

Accidente

Apretó fuerte la basura con la mano, para hacer espacio en el cubo de la cocina. No se dio cuenta de que tras los papeles había un gran cristal roto, que le atravesó la muñeca. Ver la sangre salir a borbotones le hizo desmayarse. No había nadie en casa, así que murió desangrado, con la mano aun dentro del cubo de basura. Al abandonar el cuerpo se vio tendido en el suelo de la cocina, y le indignó morir sin dignidad ni estética; quiso volver, pero pronto el dolor se convirtió en olvido, cuando pasado y futuro empezaron a fundirse.

31 octubre, 2003

Por su bien

Mi vecino trataba tan mal a su mujer e hijos, que decidí entrar en su casa para molerlo a palos. Sus hijos intentaban defenderle y su mujer, llorando, me gritaba que dejara en paz a su marido, que arreglarían solos sus problemas. Tanto escándalo montaban que tuve que encerrarles en habitaciones separadas. Até al marido a una silla y, tras hacerle pagar sus malos tratos, lo tiré por la ventana. Me quedaré algunos días en su piso, hasta que la mujer y los niños se den cuenta del bien que les he hecho y de que están mejor que antes.

30 octubre, 2003

Ruidos

Le costaba creer a sus padres cuando le aseguraban que no había nada malo detrás de aquella puerta, y que los ruidos que oía por la noche eran sólo fruto de su imaginación. De noche, tras hacerse el dormido, pegaba la oreja a la pared, y no tardaba en escuchar esos lamentos, gemidos guturales, y esos ruidos húmedos de carne masticada. Cada día su miedo era mayor, hasta que una noche los ruidos cesaron. Durante algún tiempo creyó que todo había pasado, y volvió a abrazarse a sus padres con confianza, hasta que le anunciaron que iban a cambiarlo de habitación.

27 octubre, 2003

Conversos

Eran los de la secta los que llamaban a mi puerta. Me dijeron que en la última reunión que habían tenido en su templo, habían llegado a la conclusión de que no estába bien ir de puerta en puerta intentando inculcar a los demás tus creencias, sin preocuparte de si se estarán duchando, o viendo la tele, o realizando actividades más fructíferas que las tuyas. Me pidieron disculpas por todas las veces que habían venido a venderme esas revistas con dibujos inquietantes de gente sonriente, y me aseguraron que nunca más me pedirían que creyera en dios. Y se fueron.

24 octubre, 2003

Reciclaje

Hizo crecer su barba y se perdió en la ciudad. Se le veía recogiendo vidrios, tubos metálicos, cosas extrañas que rescataba de algún contenedor, o de desechos industriales. Lo iba acumulando en un carro de supermercado, y lo llevaba a una fábrica abandonada, donde dormía. Poco a poco fue encajando sus hallazgos, un cilindro por aquí, una tuerca por allá, unas pilas, unos cables. La cosa iba tomando forma, un aparato grande, extraño, con una disposición radial que le daba cierto aire estético y siniestro. Finalmente instaló un interruptor, lo activó, y la ciudad ya no despertó de aquella noche.

21 octubre, 2003

Historia comprada

El viejo me abordó en la calle, y me susurró, con complicidad, que podía venderme una historia. ¿Para qué la quiero?, le dije. Sé que la necesitas, respondió. Dudé un segundo, pero no tenía nada que perder. ¿Será una historia nueva, sólo para mí?, le pregunté. Podrás hacer con ella lo que quieras, me aseguró sonriendo, y me pidió que le siguiera. Vivía cerca, una casa muy vieja perdida en un jardín feo y sin cuidar. Casi sentía miedo, pero algo en el anciano me inspiraba confianza. Me hizo esperarle fuera y cuando volvió a salir me contó esta historia.